Incertidumbre sobre el futuro del convento de Madre de Dios ante la falta de vocaciones

Monjas Dominicas del Convento de Madre de Dios de Baena

El convento dominico de Baena, con más de cinco siglos de historia, atraviesa uno de sus momentos más delicados con solo cuatro monjas en la comunidad. La continuidad de esta emblemática institución depende, hoy más que nunca, de la ayuda de los fieles y de nuevas vocaciones.

Una historia centenaria con altibajos

El convento de Madre de Dios de Baena, fundado en 1510, ha sido durante siglos uno de los pilares espirituales e históricos de la ciudad. Sin embargo, su supervivencia está ahora en entredicho. Así lo explica Antonio Mesa Priego, investigador de la Orden y dominico seglar, quien detalla los desafíos actuales que enfrenta la comunidad religiosa.

“En estos momentos quedan solo cuatro monjas dominicas. Tras el fallecimiento de Sor Trinidad y la marcha de dos jóvenes llegadas de Madagascar, el convento no alcanza el mínimo de seis religiosas necesario para formar comunidad autónoma con priora”, explica Mesa Priego.

Las religiosas dependen actualmente del monasterio de Baza (Granada), del que llegaron en 1955 para reabrir la clausura en Baena, tras la destrucción del convento en 1936 durante la Guerra Civil.

Un declive marcado por la historia

La historia del convento ha estado marcada por épocas de esplendor y crisis. Durante los siglos XVI y XVII vivió un crecimiento notable, sustentado por el sistema de dotes familiares que aportaban las monjas al ingresar, lo que garantizaba la viabilidad económica del lugar.

Sin embargo, la desamortización de 1835 supuso un duro golpe: “Se les despojó de tierras y propiedades que eran su sustento. A partir de ahí comenzó un declive que tuvo su punto más grave durante la guerra civil”, recuerda el dominico seglar.

Fue gracias a la generosidad de numerosos baenenses que el convento pudo ser reconstruido y reabierto en 1955. Desde entonces, ha ido manteniéndose gracias a pequeñas reformas, donaciones y la dedicación de la comunidad.

El convento llegó a tener hasta veinte monjas, aunque algunos documentos mencionan incluso cifras cercanas a las cuarenta. Hoy, con solo cuatro religiosas, su futuro está en entredicho.

“El futuro está en manos de Dios. La falta de vocaciones no es solo un problema local, sino de toda la provincia. La Orden Dominicana en España se ha reestructurado en una única Provincia de Hispania, precisamente por el descenso de miembros”, explica Mesa.

Actualmente se celebra en Valladolid un capítulo dominico en el que se estudia la situación de todos los conventos de la orden. Aunque el de Baena no está aún, oficialmente en riesgo de cierre, la realidad es preocupante.

Antonio Mesa Priego insiste en que el principal sustento de estas comunidades es la oración y la caridad. Algunas cofradías locales, como la Real Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario, ya colaboran con el convento costeando el gas anual.

“Cualquier ayuda, por pequeña que sea, suma. Se puede colaborar económicamente, participando en los actos litúrgicos, apoyando en tareas de mantenimiento o simplemente acompañando espiritualmente a las hermanas”, subraya.

El propio Mesa forma parte, como ya se ha indicado, de la Fraternidad Seglar Dominicana, un grupo de laicos comprometidos con el carisma dominico. Aunque son solo diez miembros, colaboran activamente con el convento.

“Nuestra labor es limitada, pero significativa. Participar en la vida espiritual es la mejor forma de sostener esta casa”, concluye.

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