
Intervinientes en el acto con los familiares
El ayuntamiento de Zuheros, con la colaboración de Triángulo Azul Stolpersteine de Córdoba y Jaén, han llevado a cabo un acto de homenaje, en la misma puerta de entrada donde estuvo viviendo, calle Llana 26, Antonio Espejo Arroyo, deportado de Zuheros, asesinado en el Campo de Gusen (Austria) con la colocación de un Stolpersteine.
El acto ha contado con la presencia del alcalde, Juan Manuel Poyato Cuenca; José Juan Rafael Penco, profesor del IES Luis Carrillo de Sotomayor de Baena; Manuel Espejo Fernández, hijo del deportado y Cristina García Sarasa, presidenta de la Asociación de Triángulo Azul Stolpersteine de Córdoba y Jaén.
El proyecto Stolpersteine es obra del artista alemán Gunter Demnig. Son unos pequeños bloques de cemento de forma cúbica, con una placa de latón que tienen grabados los datos de la persona perseguida. Los “adoquines de memoria” son un homenaje a las víctimas del nazismo entre 1933 y 1945, y uno de ellos figura ya en la puerta de la casa de Antonio Espejo, recordad que actualmente hay más de 75.000 stolpersteine colocadas en más de 20 países.
Juan Manuel Poyato, “para mí es un honor compartir este momento con la familia”.
El alcalde de Zuheros, Juan Manuel Poyato Cuenca, ha dicho que “me enorgullece realizar este tipo de homenajes a personas que han pasado tanto y a quienes no se le ha reconocido, sufrió por vivir en una época complicada, fue deportado y asesinado, para mí es un honor compartir este momento con la familia”.
Con respecto a Triángulo Azul, ha señalado que “estamos contentos y valoramos muy positivamente el trabajo que están haciendo por visualizar el estigma que ha habido por esos repudiados y sobre todo deportados por motivo de la Guerra y nos entristece que uno de nuestros vecinos padeciera lo que padeció, pero nos honra que se lleven a cabo este tipo de celebraciones en un intento de superar las desgracias que pasaron”.
José Juan Rafael Penco “Zuheros es un pueblo que recuerda a sus paisanos, máxime cuando su pérdida se produce en circunstancias especiales como esta”.
Por su parte, el profesor del instituto de Baena, José Juan Rafael Penco, ha explicado que “lo que se ha hecho aquí es la colocación de una piedra en el camino que lo que viene a recordar es el holocausto de uno de los paisanos de Zuheros que murió lejos de su tierra, en el subcampo de Mathaussen, en Austria, como consecuencia del exilio que se produjo durante la Guerra Civil Española, al finalizar la guerra, no retornó al pueblo y terminó sus días en este campo de concentración. Zuheros es un pueblo que recuerda a sus paisanos, máxime cuando su pérdida se produce en circunstancias especiales como esta”.
Además, ha apuntado que “este acto, que se suma a otros realizados con anterioridad, forma parte de un proyecto que desde hace unos años desarrollamos en el Departamento de Geografía e Historia del IES Luis Carrillo de Sotomayor junto con Juan Manuel León de Toro y Luis Miguel Serrano López, pretendiendo fundamentalmente, que estas personas salgan del anonimato y sean testimonio para los paisanos de Zuheros, que sepan que en su pueblo hubo hace 80 años una persona que dio su vida por la libertad de la que hoy disfrutamos. Por eso hay hoy una empatía no con Antonio sino con lo que este representa y simboliza.”
Manuel Espejo “estos actos son fundamentales para que estas personas no caigan en el olvido”.
Manuel Espejo Fernández, en representación de la familia, ha hablado de los recuerdos de su infancia “no tuve padre, pero sí una madre que ha sido una mujer fantástica, un orgullo para cualquier hijo y que ha hecho notar el calor de unos padres, los recuerdos que tengo de mi padre son a través de las cartas que guardo empaquetadas, estos actos son fundamentales para que estas personas no caigan en el olvido, la historia es falsa ya que se contaba lo que querían unos, pero la historia debe contarse como lo que fue en realidad, este acto ha sido para mí emotivo e inolvidable”.
Cristina García “es un deber moral el reconocimiento y la reparación personal a quienes perdieron su libertad al padecer prisión, deportación”.
En su intervención, Cristina García Sarasa, presidenta de la Asociación de Triángulo Azul Stolpersteine de Córdoba y Jaén, ha manifestado que “es un deber moral el reconocimiento y la reparación personal a quiénes tras un golpe de Estado a un Gobierno, elegido libremente por todos los españoles y españolas, perdieron su libertad al padecer prisión, deportación, confiscación de sus bienes, un desgarrador exilio, trabajos forzosos o internamientos en campos de concentración en España o fuera de nuestras fronteras, en los campos del horror nazi”.
Ha dado a conocer que “durante décadas ha imperado el silencio y la desinformación, ya que el fascismo ganó en nuestro país y se instauró una dictadura de 40 años que trajo silencio, terror, retroceso y pérdidas de derechos y libertades, escondiéndose durante la Transición todo ese sufrimiento debajo de la alfombra. Pero es necesario dar luz a los hechos a través de la ciencia, la historiografía, y anteponer el conocimiento al negacionismo histórico, como nos pide la Organización de las Naciones Unidas.”
En este sentido, ha incidido, “por eso estamos hoy aquí, para reconocer el lugar que le corresponde en nuestra historia democrática a Antonio Espejo Arroyo, asesinado en el campo de concentración nazi de Mauthausen, para rescatarle de un olvido que ya estaba durando demasiado y para que su recuerdo nos sirva de memoria vigilante contra toda forma de totalitarismo e intolerancia”.
Además, ha insistido en que “para que su resistencia, su sufrimiento y su compromiso con las libertades y los valores democráticos de progreso y justicia social pervivan en la memoria de nuestro país, de nuestra tierra, Andalucía y, como no podía ser de otro modo, en su pueblo, Zuheros y para que su muerte no haya sido en vano y sea un ejemplo para seguir construyendo una sociedad más libre, más democrática, más plural y más justa, que se aleje de la desigualdad, la intolerancia y la barbarie de ideologías deshumanizadoras e intolerantes.”
Por último y ante un nutrido grupo de zuhereños y familiares, visiblemente emocionados, ha enfatizado diciendo que “no lograron que fueras solo un número, cuyas cenizas fueron esparcidas a miles de kilómetros de aquí, no vencieron, venciste tú, Antonio, porque hoy todos los presentes devolvemos esa intolerancia, ese olvido, ese silencio, con la colocación de esta piedra de la Memoria, Stolpersteine, en homenaje a ti.”
Colocación de Stolpersteine
El monumento, sin duda, más extendido del mundo.
Con esta piedra ya son 130 las que se han colocado en Córdoba, en colaboración con los ayuntamientos de Belalcázar (7 Stolpersteine), Torrecampo (6), Villaralto (1), Peñarroya-Pueblonuevo (19), Fuente Obejuna y aldeas (15), La Granjuela (4), Belmez (12), Villaviciosa de Córdoba (10), Posadas (24), Almodóvar del Río (4), Priego de Córdoba (1), Espejo (11), Fernán Núñez (1), Puente Genil (6), Fuente Palmera y Fuente Carreteros (8).
Este año se colocarán 38 más: Villanueva de Córdoba (9), Doña Mencía (5), La Victoria (1), Carcabuey (2), Montemayor (2), La Carlota (3) y Baena (16), con lo que 168 hombres de los al menos 353 deportados cordobeses habrán vuelto de los campos nazis. Y se suman a las más de 90.000 Stolpersteines distribuidas por 27 países, el monumento, sin duda, más extendido del mundo.
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