Autoridades, cuadrillero y conferenciantes
La Casa de la Cultura de Baena acogió una mesa redonda en la que el historiador, Julián Muñoz Bujalance, el sacerdote Eugenio Bujalance Serrano y el cofrade de la hermandad, Luis Jiménez Cabezas repasaron la historia, la figura de Santa María Magdalena y el testimonio de quienes han vivido la hermandad durante las últimas décadas
La hermandad de la Magdalena de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno continúa desarrollando el programa de actos conmemorativos del centenario de su reorganización. Dentro de esta programación, el pasado sábado, 18 de julio, la Casa de la Cultura de Baena acogió la conferencia «Un siglo haciendo hermandad: El testimonio del pasado, el pilar de la fe y el latido de los hermanos», una cita que reunió a numerosos cofrades y que permitió realizar un recorrido por la evolución histórica de la hermandad, profundizar en la verdadera figura de Santa María Magdalena y conocer el testimonio personal de uno de sus hermanos con una larga trayectoria en la hermandad.
La presentación del acto corrió a cargo de dos cofrades de la hermandad, Trinidad Cruz Garrido y Antoñi Ortega Tarifa, responsables de la Comisión de organización del Centenario, quienes destacaron el significado de la conferencia y dieron algunos apuntes sobre el perfil de los ponentes, «nos encontramos hoy en un momento de profunda reflexión, con el propósito de volver la mirada al pasado. porque una hermandad no es solo el reflejo de su presente, es el resultado del esfuerzo, la fe y la devoción de todos aquellos que nos precedieron».
Añadieron que la conferencia se estructuraba en tres grandes pilares, «para desgranar estos cien años de historia contamos con una mesa de expertos que analiza nuestra hermandad desde tres pilares fundamentales: la historia, la fe y la identidad diaria».
Julián Muñoz, un siglo de historia condensado en veinte minutos
El primero en intervenir fue el historiador Julián Muñoz Bujalance, quien realizó una síntesis de los cien años de vida de la reorganizada Hermandad de la Magdalena.
Tras finalizar su ponencia reconocía que el mayor reto había sido condensar un siglo de historia, «intentar resumir cien años de historia en aproximadamente unos veinte minutos no es fácil.»
El historiador explicó que comenzó situando el origen del culto a María Magdalena tras el Concilio de Trento para centrarse posteriormente en la reorganización de 1926, «nos centramos un poco más en la refundación en el año 1926 y todos los trámites que desde la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno se van llevando a cabo para procurar que esta hermandad resurja mediante la reorganización.»
Durante su intervención repasó algunos de los momentos más importantes de este siglo de historia, como el encargo de la imagen titular, la elección de la vestimenta de los hermanos, la consolidación del Miserere del Viernes de Dolores o el importante papel desempeñado por la mujer dentro de la hermandad.
Asimismo, quiso destacar la evolución experimentada en los últimos años, «quizás ya centrándonos un poco más en estos últimos años, en la labor social y en todos los proyectos que la hermandad viene llevando a cabo y que se han consolidado a través de los años.»
Preguntado por la situación actual de la hermandad aseguró que vive un excelente momento, «actualmente la hermandad es una hermandad viva, en la cual hay un número considerable de hermanos que participan de forma muy activa, no solamente en los actos y en las estaciones de penitencia, sino también en los diversos eventos que la hermandad organiza.»
Eugenio Bujalance desmitificó la figura de Santa María Magdalena
Uno de los momentos más destacados de la conferencia fue la intervención del sacerdote baenense Eugenio Bujalance Serrano, párroco de Lucena, quien quiso ofrecer una visión fiel de la figura de Santa María Magdalena desde el punto de vista de los Evangelios.
El sacerdote explicó que su objetivo principal era aclarar algunas ideas erróneas que durante siglos se han transmitido sobre la santa.
«Lo que se me estaba pidiendo era desmitificar algunas cosas que hemos heredado, que se nos han contado de la figura y del personaje de Santa María Magdalena y que no estaban demostradas o no eran del todo ciertas.»
Durante su exposición explicó que la tradición popular ha terminado identificando como una sola persona a tres mujeres distintas que aparecen en el Evangelio, «creo que a veces a lo largo de la historia se han confundido o se han mezclado estos tres personajes, y creo que son tres mujeres totalmente distintas.»
En primer lugar, se refirió a María Magdalena, natural de la ciudad de Magdala, de quien el Evangelio relata que Jesús la liberó de «siete demonios». Tras esa curación se convirtió en una de sus discípulas más fieles, acompañándolo durante su predicación y sosteniendo con sus bienes la misión evangelizadora, «no solamente es interesante esa sanación que Jesús hace sobre ella, sino que se convierte en seguidora de Él y hace posible que Jesús evangelice.»
La segunda mujer a la que hizo referencia fue María de Betania, hermana de Marta y Lázaro, muy conocida por el episodio evangélico en el que unge con perfume los pies de Jesús y los seca con su cabello. Según explicó el sacerdote, esta mujer nunca es identificada por los Evangelios con María Magdalena.
La tercera figura es la llamada tradicionalmente la mujer pecadora, narrada en el Evangelio de San Lucas, una mujer anónima que se acerca a Jesús arrepentida, unge también sus pies con perfume y recibe el perdón de sus pecados. Bujalance recordó que el texto evangélico tampoco afirma que esta mujer sea María Magdalena, «cuando se habla de María Magdalena se nos dice que procede de la ciudad de Magdala. Sin embargo, otra es María de Betania y de la mujer pecadora ni siquiera conocemos su nombre.»
Para el sacerdote, esta confusión histórica hizo que durante siglos se presentara a María Magdalena únicamente como una mujer arrepentida, cuando el aspecto más importante de su figura es otro muy distinto, «si por algo hay que recordar a María Magdalena es porque es la primera que transmite el mensaje que ha cambiado la historia: que Jesucristo no solamente ha muerto por nosotros, sino que ha resucitado.»
Precisamente por ese anuncio de la Resurrección, recordó que desde el siglo II la Iglesia la conoce como la «Apóstol de los Apóstoles», ya que fue la primera persona que recibió el anuncio de Cristo resucitado y la encargada de comunicarlo a los discípulos.
Finalmente, Eugenio Bujalance confesó que su vinculación con esta figura viene desde la infancia, «con tres años yo le decía a mi padre que quería ser Magdaleno.»
Y añadió que fue precisamente esta hermandad la que le permitió descubrir el verdadero sentido de la Semana Santa de Baena.
«Mi vínculo con la Semana Santa de Baena ha sido siempre gracias a la Hermandad de la Magdalena, he descubierto la riqueza de nuestra Semana Santa gracias a esta hermandad y a la figura de Santa María Magdalena.»
Luis Jiménez emociona con medio siglo de vivencias como Magdaleno
La última intervención correspondió a Luis Jiménez Cabezas, quien ofreció el testimonio más personal repasando cincuenta años como hermano de la Magdalena.
Durante su intervención recordó que aceptó participar con enorme responsabilidad, «solo aspiro a saber sumar y poner mi granito de arena y de agradecimiento a Ella en este su centenario.»
Luis Jiménez explicó que no procedía de una familia vinculada a la hermandad y recordó cómo nació su devoción siendo apenas un adolescente gracias al impulso de Emilio Garrido Esquinas.
También evocó la emoción de vestir por primera vez la túnica confeccionada por su madre y el capirote realizado en la antigua Papelería Cañete.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando explicó que, más allá de los recuerdos, existe una razón imposible de explicar racionalmente, «cuando vas, la ves junto a su Maestro, con ese rostro, esa mirada, con ese sentimiento… no hace falta decirle nada, ella te entiende.»
Recordó igualmente las emociones que cada año despiertan el Viernes de Dolores y el Viernes Santo, calificando de inolvidable el Miserere extraordinario celebrado este año con motivo del centenario.
Durante su intervención repasó también algunos de los momentos más difíciles de su vida cofrade, como cuando el servicio militar o un problema de salud le impidieron acompañar a la imagen.
Especial emoción mostró al recordar el honor vivido este año al pronunciar las palabras que iniciaban la estación de penitencia, «ha sido para mí lo máximo a lo que podía aspirar como hermano de la Magdalena.»
En la parte final de su intervención recordó su incorporación hace una década a la junta directiva, primero junto a Anselmo Rabadán y posteriormente con Moisés Mudarra, una experiencia que, según afirmó, le ha permitido conocer la hermandad desde dentro y valorar el trabajo silencioso que realizan quienes la mantienen viva durante todo el año.
Luis Jiménez concluyó manifestando el orgullo que siente de pertenecer a la hermandad de la Magdalena y a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, reiterando su compromiso de seguir trabajando para que el legado recibido continúe transmitiéndose a las nuevas generaciones.
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