«Hija de la seda» transporta al público desde la Europa medieval hasta la China de la Ruta de la Seda

Hijas de la seda. Actuación en el patio de la Casa de la Tercia

El grupo de música antigua Todos los Tonos y Ayres ofreció en el patio de la Casa de la Tercia un concierto basado en la investigación histórica y la recuperación de repertorios medievales europeos y asiáticos, dentro de la programación del VII Corazón del Cancionero.

El patio de la Casa de la Tercia volvió a convertirse en un escenario para el encuentro entre la historia, la música y el patrimonio con la celebración del concierto «Hija de la seda», una de las actividades incluidas en la séptima edición de El Corazón del Cancionero. La propuesta, interpretada por la formación de música antigua Todos los Tonos y Ayres, ofreció al público un viaje sonoro de más de siete siglos de antigüedad a través de la Ruta de la Seda, uniendo repertorios medievales europeos y orientales en una cuidada reconstrucción histórica.

Antes del inicio del concierto, el director de la formación, Rubén García Benito, explicó las claves de un espectáculo que va mucho más allá de una interpretación musical para convertirse en una auténtica experiencia histórica, «somos el grupo de música antigua Todos los Tonos y Ayres y nos especializamos en música euroasiática, es decir, tanto de Europa como de Asia Oriental, en particular de China.»

Un viaje desde Europa hasta la China del siglo XIII

«Hija de la seda» plantea un recorrido musical y narrativo que traslada al espectador a los siglos XIII y XIV, siguiendo los caminos comerciales y culturales que unían Occidente con Oriente.

Según explicó García Benito, el hilo conductor del concierto es la historia de una mujer europea cuya vida transcurrió en China, un personaje real cuya identidad se va descubriendo conforme avanza la representación, «vamos a hacer un viaje en el espacio y en el tiempo y nos iremos a la China de los siglos XIII y XIV. Viajaremos con nuestra protagonista, una mujer europea que vivió y murió en China, descifraremos el enigma durante el concierto.»

El espectáculo se estructura en varios bloques temáticos que acompañan el recorrido de esta protagonista y de quienes atravesaban la Ruta de la Seda, «partimos de Europa y poco a poco vamos recorriendo toda la Ruta de la Seda. Acompañamos no solo a nuestra protagonista, sino también a los mercaderes y a los franciscanos que durante los siglos XIII y XIV viajaban desde Europa hasta la mítica Catay, la actual China.»

Veintidós piezas para contar una historia

La propuesta reúne 22 composiciones agrupadas en diferentes bloques narrativos donde la música sirve para reconstruir uno de los grandes intercambios culturales de la Edad Media.

Cada una de las piezas representa una etapa del viaje y refleja la diversidad de culturas, lenguas y tradiciones que convivían en aquel inmenso corredor comercial, «la música nos ayuda a contar toda esta historia, que es muy rica y muy densa.»

Durante el recorrido musical conviven himnos cristianos medievales europeos con cantos procedentes de Asia Central, melodías interpretadas en lenguas hoy desaparecidas, composiciones de la corte mongola y música ceremonial china, «unimos himnos cristianos europeos con himnos cristianos de Asia Central cantados en lenguas perdidas como el cumano. Después aparecen melodías relacionadas con el desierto, con los camellos, piezas de la corte mongol y música que pudieron escuchar los franciscanos en la corte china.» 

Instrumentos utilizados

Uno de los grandes atractivos del concierto reside en la variedad de instrumentos históricos utilizados para recuperar la sonoridad original de aquella época.

Junto a instrumentos medievales europeos como el arpa o la fídula, el escenario acogió auténticas recreaciones de instrumentos tradicionales chinos.

Entre ellos destacan un qin de cuerda frotada, un órgano de boca de la dinastía Tang, una cítara china y una singular arpa angular, un instrumento desaparecido que estuvo presente en China entre los siglos X y XIV, «todos ellos intentan recuperar esa sonoridad de los siglos XIII y XIV tanto de Europa como de China y del viaje por la Ruta de la Seda.»

Años de investigación para recuperar músicas olvidadas

La formación explicó que detrás de este proyecto existe un importante trabajo de documentación e investigación desarrollado durante años.

Rubén García Benito señaló que parte del trabajo se realizó durante una estancia prolongada en China, donde pudieron estudiar fuentes históricas y encargar la construcción de algunos de los instrumentos utilizados en el concierto, «estuvimos mucho tiempo viviendo en China, documentándonos, investigando y encargando la construcción de estos instrumentos, porque son muy especiales.»

La investigación constituye una de las señas de identidad del grupo, «una parte importante de Todos los Tonos y Ayres es precisamente la investigación, recuperar cosas que están perdidas.»

Un concierto que dialoga con el espíritu del Cancionero

El concierto encaja plenamente en la filosofía de El Corazón del Cancionero, un festival que apuesta por la recuperación del patrimonio musical medieval y renacentista.

Aunque García Benito reconoció que el repertorio interpretado es incluso anterior a la época de Juan Alfonso de Baena, considera que existe una conexión evidente con el trabajo de los organizadores del Festival del Corazón del Cancionero, «estas músicas son un poquito más antiguas, pero conectan perfectamente con ese patrimonio medieval que promueve el festival.»

El director quiso además destacar el trabajo que la organización viene desarrollando desde hace años, «lo que hace el festival y los organizadores es importantísimo. Nos gusta mucho la labor de investigación, pero también el enorme trabajo que realizan acercando este patrimonio a la gente joven.»

Uno de los momentos más especiales del concierto llegó incluso antes de que aparecieran los músicos.

La interpretación comenzó con la voz de la cantante Abigail, situada fuera de escena, «no habrá nadie sobre el escenario. Abigail comenzará cantando una melodía tradicional china relacionada con el lugar donde apareció la lápida de nuestra protagonista.”

A continuación, esa melodía enlaza con una antífona medieval europea y con el sonido de un órgano de boca chino, «se trata de jugar con el factor sorpresa”.

«Un concierto tan cercano como lejano»

A la hora de definir la propuesta, Rubén García Benito recurrió a una expresión que resume perfectamente el espíritu de «Hija de la seda», «Es un concierto tan cercano como lejano.»

Una aparente contradicción que refleja precisamente el objetivo del espectáculo: demostrar que, pese a la distancia geográfica y cultural que separaba Europa y Asia hace más de setecientos años, ambas civilizaciones compartieron caminos, intercambios y también música.

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