José Córdoba en el Castillo de Luque
El espectáculo, dirigido y protagonizado por José Córdoba con la colaboración del Ayuntamiento de Luque, reunió a músicos y artistas locales en dos sesiones que llenaron el patio de armas del castillo
El Castillo de Luque se convirtió el pasado sábado 15 de agosto en un escenario privilegiado para la música, el baile y el flamenco con la primera edición de «Al Compás del Castillo», un espectáculo ideado, dirigido y protagonizado por José Córdoba, que contó con la colaboración del Ayuntamiento de Luque y la participación de músicos de la Banda Municipal de Música y alumnas de la Escuela de Baile Flamenco y Sevillanas de José Córdoba
La propuesta, desarrollada en el Patio de Armas del castillo, ofreció dos sesiones, a las 21.00 y 22.30 horas, ambas con una importante respuesta del público. El recinto llegó a completar prácticamente su aforo y fueron numerosos los asistentes que siguieron la segunda representación incluso de pie.
La iniciativa nació con una idea muy concreta: poner en diálogo la música clásica y el flamenco, dos disciplinas diferentes en su expresión, pero unidas por la música, el ritmo, la emoción y la capacidad de transmitir sentimientos.
Todo ello en uno de los espacios patrimoniales más singulares de Luque, aprovechando además la noche de verano y la iluminación propia de la fortaleza como parte de la escenografía.
Un proyecto nacido de la inquietud de José Córdoba
Detrás de «Al Compás del Castillo» se encuentra José Córdoba, director de una escuela de baile flamenco y sevillanas en Luque, una actividad que desarrolla con el objetivo de transmitir sus conocimientos y, sobre todo, su pasión por el flamenco.
Córdoba regresó a su localidad después de permanecer dos décadas fuera y hace aproximadamente tres años puso en marcha su escuela. Desde entonces, el proyecto ha ido creciendo hasta contar con decenas de alumnos de edades muy diferentes.
Actualmente, explica, han pasado por la escuela personas desde los tres años hasta mujeres de 70, y el último curso terminó con 58 alumnas y 2 alumnos. Entre ellas existe además un grupo de alrededor de 22 personas mayores de 50 años.
La escuela ha comenzado también a salir fuera de Luque y a participar en diferentes concursos y actividades relacionadas con el baile. Entre sus experiencias se encuentran el Concurso Nacional de Sevillanas de Baena, el concurso de Andalucía celebrado en Écija y Andújar Flamenca Baila.
El propio Córdoba reconoce que la respuesta de sus alumnas está siendo una de las grandes satisfacciones de esta etapa.
Pero su inquietud artística le llevó a plantearse un nuevo reto, “Al compás del castillo”
La idea era aprovechar los recursos culturales existentes en Luque y crear una propuesta conjunta entre la Banda Municipal de Música y su Escuela de Baile, «yo quería hacer un poco una fusión entre lo que es la música clásica y el flamenco», señala.
El objetivo no era simplemente unir dos disciplinas, sino demostrar que ambas pueden enriquecerse mutuamente, «no solamente se puede bailar flamenco, no se tiene por qué bailar música flamenca, podemos adaptar lo que es el flamenco a la música clásica», explica.
El castillo, un escenario único
Una vez planteada la idea, había otro elemento que parecía hecho a medida para el proyecto: el Castillo de Luque.
Para José Córdoba, no había un lugar mejor para desarrollar la propuesta, «tenemos en el pueblo un pedazo de castillo que se inauguró hace tres añitos, y dónde mejor que ese marco tan insuperable para hacer este espectáculo», apunta.
El espacio condicionó también la propia puesta en escena. No se quiso instalar un escenario convencional porque, según el director, habría restado protagonismo al propio monumento.
Por ello, el espectáculo se desarrolló prácticamente a pie de público, con un pequeño tablao colocado directamente sobre el suelo para los momentos de zapateado.
La intención era conseguir una relación mucho más cercana entre artistas y espectadores.
También la iluminación y la vestimenta fueron diseñadas para integrarse en el espacio. Los artistas apostaron por el negro como color predominante y por una iluminación contenida, aprovechando la propia iluminación del castillo.
Música clásica y flamenco.
La primera edición de «Al Compás del Castillo» planteó un recorrido por diferentes músicas y estilos, buscando siempre un punto de encuentro entre el repertorio clásico y la expresión flamenca.
Entre los temas interpretados aparecieron piezas vinculadas a la cultura musical andaluza, como «Entre dos aguas» y «Orobroy», además de otros temas de carácter más pausado.
El proceso de selección no fue sencillo, «hemos estado dudosos, muy dudosos, porque no hay música clásica para hacer el flamenco flamenco. Entonces hemos versionado algunos temas», explica Córdoba.
La intención era precisamente crear una propuesta diferente y evitar que el espectáculo fuese una sucesión convencional de números flamencos.
El resultado buscaba pasar por diferentes estados emocionales: la tristeza, el miedo, la fuerza, la pasión, el dolor y el amor.
Así lo expresó Antoñi Pérez, directora de la Banda de Música y encargada de introducir el espectáculo, en una presentación cargada de simbolismo, «la música clásica, con su solemnidad que acaricia el aire, y el flamenco, con su fuego que atraviesa la tierra, se encuentran aquí para mirarse de frente y reconocerse como dos lenguajes que buscan lo mismo, dar luz al alma humana».
Pérez definió la propuesta como «un puente tendido entre dos mundos» y destacó que cada nota, cada silencio y cada movimiento formaban parte de un mismo lenguaje, «queremos que esta noche vuelen, que se dejen llevar por ese instante mágico en el que el cuerpo y el alma dejan de ser dos cosas distintas».
Un espectáculo hecho desde Luque y para Luque
Uno de los aspectos más significativos de la propuesta fue precisamente su carácter local.
Músicos, bailarines y colaboradores vinculados a Luque participaron en un proyecto que pretendía demostrar que las pequeñas localidades también pueden generar propuestas culturales propias.
José Córdoba reconoce que esa era una de sus principales motivaciones, «lo que yo he descubierto y lo que a mí me ha transmitido mi pueblo desde que he vuelto es que está falto, que tienen muchas ganas de cultura, que tienen muchas ganas de cosas».
Para el director de la escuela, Luque tiene público para este tipo de iniciativas y existe una demanda cultural que merece ser atendida, «necesitan actividades, necesitan esto, cultura, necesitan arte», sostiene.
Añade una reflexión sobre la identidad andaluza, «lo que nos caracteriza a los andaluces es que nos gusta mucho el arte, que nos gusta mucho disfrutar».
El trabajo detrás de las tablas
El espectáculo llevaba varios meses de preparación. La idea comenzó a tomar forma en primavera y los ensayos se intensificaron durante el verano.
La dificultad principal estaba en coordinar a músicos y bailarines que, además, desarrollan sus propias actividades profesionales y académicas.
Por ello, cada participante trabajó primero individualmente y posteriormente comenzaron los ensayos conjuntos para encajar música, baile, tiempos y transiciones.
El proyecto contó además con la colaboración de Cristina Jurado, directora de la Banda Municipal de Música, cuya aportación fue fundamental para dar forma musical a la idea inicial, «hemos hecho un tándem muy bueno», reconoce Córdoba.
El resultado fue una propuesta en la que la música y el baile no aparecieron como elementos independientes, sino integrados en una misma puesta en escena.
Finalmente, el espectáculo contó con cinco músicos y José Córdoba, además de la participación de algunas alumnas de la Escuela de Baile durante el intermedio.
El director destaca especialmente el cuidado y la profesionalidad con la que se ha preparado todo el proyecto, «esto se hace con mucho sentimiento con mucha profesionalidad, con mucho cuidado, con mucho mimo».
Córdoba también reivindica su propia evolución personal. Tras años alejado del baile, reconoce que está recuperando conocimientos y volviendo a formarse, «yo no soy un gran bailaor, yo he vuelto a retomar todo esto. me estoy volviendo a cultivar, estoy volviendo a aprender».
Pero entiende que esa recuperación forma parte de un objetivo mayor, “seguir acercando el flamenco a las nuevas generaciones y al público”.
Antoñi Pérez, «esto es un tesoro que tenemos»
Una vez finalizada la actuación, Antoñi Pérez valoró muy positivamente la experiencia y destacó la unión entre distintas disciplinas artísticas y el protagonismo de artistas locales.
Pérez animó además a los participantes a continuar desarrollando el proyecto porque, a su juicio, tienen mucho futuro.
La exdirectora de la banda reconoció igualmente la emoción que le produjo haber sido invitada a representar esta primera edición, «me ha encantado que se hayan acuerdado de mí para presentar esta primera edición».
Pero si hubo algo que destacó especialmente fue el lugar elegido, “es un marco incomparable, no se podía haber elegido otro mejor».
Pérez considera que el castillo es actualmente uno de los grandes recursos culturales y turísticos de Luque, «esto es un tesoro que tenemos, que tenemos que seguir apostando por él, que tenemos que seguir sacándole fruto porque esto es una maravilla».
También tuvo palabras de cariño para los jóvenes músicos de la banda, a quienes considera casi como sus propios hijos artísticos, «yo soy su mamá, su mamá adoptiva».
Francisco Javier Ordoñez, «ha sido una noche inolvidable»
El alcalde de Luque, Francisco Javier Ordóñez, también quiso poner en valor la celebración y la capacidad del castillo para acoger este tipo de actividades.
A su juicio, la experiencia confirmó que el monumento constituye un escenario excepcional para la programación cultural.
El alcalde significó la importancia de la combinación de música, baile, flamenco y patrimonio, «hemos disfrutado de buena música, de buen zapateado, de buen arte y, sobre todo, de cultura».
Ordóñez calificó la experiencia como «una noche inolvidable que va a quedar ya para el recuerdo» y destacó especialmente la respuesta del público.
La segunda sesión llenó el patio de armas y algunas personas siguieron el espectáculo de pie al no disponer de asiento.
Para el alcalde, esa respuesta demuestra el interés existente por este tipo de iniciativas.
El Ayuntamiento se muestra así dispuesto a continuar apoyando iniciativas que incluyan cultura y patrimonio y que, al mismo tiempo, contribuyan a dinamizar el castillo.
Una primera edición con vocación de continuidad
El propio nombre del espectáculo, «Al Compás del Castillo», incorpora desde el principio una declaración de intenciones: se trata de una primera edición.
José Córdoba quiere que el proyecto tenga continuidad y que cada año pueda evolucionar hacia nuevas propuestas, «es la primera vez que lo hacemos, pero con la intención de que sigamos haciéndolo».
Después del éxito de las dos sesiones, esa posibilidad cobra todavía más fuerza.
El director reconoce que el objetivo es mantener el concepto de «Al Compás», pero adaptándolo cada año a nuevos espacios, músicas y propuestas, «Esperemos que sí», responde cuando se le pregunta por una segunda edición.
«Al Compás del Castillo» deja sobre la mesa una idea que comparten sus protagonistas: la cultura puede convertirse en una herramienta de dinamización para los municipios pequeños.
La iniciativa ha conseguido reunir en un mismo proyecto a una escuela de baile, una banda municipal de música, jóvenes músicos, bailarines, familias, artistas locales y al propio Ayuntamiento y todo ello utilizando como escenario un elemento patrimonial de primer orden.
El éxito de público demuestra además que existe interés por propuestas diferentes y de calidad. Para José Córdoba, esa es precisamente la razón por la que merece la pena continuar.
La primera edición de «Al Compás del Castillo» ha demostrado que Luque cuenta con artistas, músicos, escuelas, patrimonio y público para construir proyectos culturales propios.
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