Misa en honor de las Virgen de las Amgustias
La Iglesia de Madre de Dios de Baena ha acogido esta mañana la Eucaristía en honor a la primitiva imagen de María Santísima de las Angustias. Durante la homilía, el párroco de San Bartolomé, Francisco Salvador Flores Hidalgo, ha centrado su reflexión en la figura de María al pie de la cruz como ejemplo de fe, paciencia y esperanza en medio del sufrimiento.
La celebración eucarística ha tenido lugar en la Iglesia de Madre de Dios, en la Almedina de Baena, en un año especialmente singular para los hermanos y devotos de María Santísima de las Angustias, ya que la imagen permanece temporalmente en este templo debido a las obras que se están realizando en su sede habitual, la iglesia de San Bartolomé.
Al comienzo de la misa, tras el saludo inicial del sacerdote, una hermana de la hermandad ha realizado la monición de entrada, invitando a los presentes a vivir la celebración desde la fe y poniendo el acento en la especial presencia de María en medio de la comunidad.
«Hoy María se hace especialmente presente en medio de esta comunidad», se ha señalado durante la monición, presentando a la Virgen como «madre que permanece firme al pie de la cruz, compartiendo el dolor de su hijo, pero también como ejemplo de fortaleza, esperanza y confianza en el amor de Dios».
La intervención ha concluido con una invitación a contemplar a Nuestra Señora de las Angustias como modelo ante las dificultades, «que al contemplar a Nuestra Señora sepamos descubrir en ella un ejemplo de fortaleza ante el sufrimiento, de confianza en los momentos difíciles y de esperanza incluso cuando el camino parece oscurecerse».
María, ejemplo de fe en medio del dolor
Durante su homilía, Francisco Salvador Flores Hidalgo ha partido de las lecturas proclamadas en la celebración para explicar su relación con la Virgen de las Angustias. El sacerdote ha destacado que María no permanece al pie de la cruz únicamente por el sufrimiento que comparte con su hijo, sino porque su fe le permite mantener viva la esperanza.
«Porque mirad, que María esté sufriendo en la Pasión es porque su corazón ha entendido la palabra. Es porque ella ha sabido escuchar a Jesucristo», ha afirmado.
Flores Hidalgo ha establecido así una diferencia entre quienes escucharon a Jesús a lo largo de su predicación y María, que permaneció junto a Él en el momento de la cruz.
Para el sacerdote, esa permanencia de María tiene su raíz en una fe especialmente profunda, «ella era la que tenía el corazón que más comprendía, porque tenía el corazón como la tierra buena».
«La resurrección es la clave para entender la vida»
Uno de los ejes centrales de la homilía ha sido la esperanza en la resurrección. Francisco Salvador Flores ha recordado que la fe cristiana no termina en la cruz, sino que encuentra en la resurrección su fundamento.
Desde esta perspectiva, el sacerdote ha explicado que María podía permanecer junto a Jesús incluso en el momento más doloroso porque mantenía viva en su corazón la promesa de la resurrección.
«Si algo mantiene la llama viva del corazón de María, aún en medio del dolor, aún en medio de la tristeza, aún en medio de la dificultad, aún en medio del llanto, es que había escuchado: “Resucitaré, resucitaré”», ha señalado.
Y ha resumido esa esperanza en una expresión especialmente vinculada a la advocación que se celebraba: «Mi hijo vive, vive, vivirá, resucitará. Mi hijo vivirá».
Para Flores Hidalgo, este mensaje de María constituye también una enseñanza para los cristianos ante las dificultades de la vida, «eso es lo que nos anima a vivir y eso es lo único que nos abre la esperanza».
El corazón, como una tierra que debe dar fruto
La segunda parte de la homilía ha girado en torno a la imagen de la tierra que necesita ser trabajada para producir fruto. El sacerdote ha trasladado esta comparación a la vida espiritual de los creyentes.
Del mismo modo, ha afirmado que «también nuestro corazón tiene que ser puesto a prueba como oro en el crisol».
La dificultad, desde esta perspectiva, puede convertirse en una ocasión para fortalecer la fe y aprender a permanecer junto a Cristo, incluso cuando las circunstancias resultan especialmente complicadas.
El sacerdote ha animado así a los fieles a no interpretar automáticamente las dificultades como una señal de abandono de Dios. «Por eso cuando llegue la prueba y llegue la dificultad, no corramos detrás de Jesús», ha advertido, antes de plantear una de las tentaciones que pueden aparecer en esos momentos: «Dios no me quiere, Dios no está cerca mía».
Frente a esa actitud, ha presentado nuevamente a María como referencia de perseverancia.
«María nos enseña a ser fieles»
Francisco Salvador Flores ha destacado que María podría haber reaccionado de otra manera ante el sufrimiento, pero que su respuesta fue permanecer junto a su hijo, «María nos enseña a ser fieles, a ser pacientes, a vivir enamorados», ha afirmado.
Y ha vinculado esa fidelidad con la capacidad de afrontar las pruebas de la vida sin perder la esperanza, «cuando vivimos enamorados, la tierra de nuestro corazón se prepara, nos estamos preparando para que nuestra vida dé fruto».
En este sentido, el sacerdote ha recurrido también a las palabras de Jesús: «Yo he venido para que tengáis vida y la tengáis en abundancia», relacionándolas con la imagen del grano que debe caer en tierra y morir para dar fruto.
En el tramo final de la homilía, el sacerdote ha invitado a los fieles a mirar a María Santísima de las Angustias desde una perspectiva cercana y maternal.
«Cuando miremos a María Santísima de la Angustia, la miremos así, como aquella que está con nosotros en nuestras pruebas, aquella que está con nosotros en nuestras dificultades, aquella que está con nosotros en nuestra angustia», ha dicho.
Pero ha precisado que la presencia de María no debe entenderse como una invitación a huir de las dificultades, sino como acompañamiento para afrontarlas desde la fe.
Una imagen que el sacerdote ha trasladado a la experiencia cotidiana de los creyentes: «Y bien se espera, ¿verdad?, cuando estamos cerca de mamá».
La homilía ha concluido con una petición a María para que los fieles puedan mantenerse unidos a Jesús: «Pues le pedimos a ella, ella que nunca se separa de nosotros, que nosotros no nos separemos jamás de Jesús. Así sea».
La jornada de la Hermandad continúa esta tarde
Los actos en honor a María Santísima de las Angustias continuarán esta tarde en Baena. A las 19:30 horas, la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe acogerá una nueva celebración eucarística, que será oficiada por Jesús Joaquín Corredor Caballero.
Durante esta celebración tendrá lugar también la toma de posesión del reelegido hermano mayor, Andrés Roldán, que iniciará oficialmente su nuevo mandato al frente de la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias.
Posteriormente se celebrará la salida procesional de María Santísima de las Angustias, poniendo el broche final a la jornada los fuegos artificiales previstos antes de la entrada de la imagen en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.
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