Felipe Núñez de Prado
Felipe Núñez de Prado apunta a una recolección ligeramente adelantada y estima una producción entre un 5 y un 10% superior a la del pasado año, aunque advierte de los riesgos de la meteorología y reclama proteger al aceite español frente a las importaciones
La próxima campaña de recogida de aceituna se presenta con buenas perspectivas para el sector, según la valoración realizada por Felipe Núñez de Prado, director gerente de la Almazara Santa Lucía de la familia Núñez de Prado a Cancionero. El fruto presenta un estado favorable y, si las condiciones meteorológicas acompañan, la recolección podría comenzar entre finales de octubre y principios de noviembre.
Felipe Núñez de Prado considera que la aceituna se encuentra «un poquito adelantada con respecto a otros años», por lo que no descarta adelantar aproximadamente una semana el inicio de la campaña. Todo dependerá, en buena medida, de la evolución del otoño y de las próximas lluvias.
«La previsión es muy buena», asegura, destacando que el campo conserva humedad gracias a las precipitaciones registradas durante el pasado año. Una circunstancia que, sin embargo, también puede generar dificultades si las lluvias vuelven a ser excesivas durante la recolección.
El responsable de la fábrica estima que la producción podría situarse entre un 5 y un 10% por encima de la del año pasado, aunque advierte de que todavía es pronto para concretar cifras definitivas.
Una campaña que podría terminar antes de Navidad
Uno de los objetivos de Núñez de Prado es conseguir que la recolección vuelva a finalizar antes de las fiestas navideñas, como ya ocurrió en las dos campañas anteriores, «los dos últimos años he conseguido acabar para Navidad», señala. El pasado año, recuerda, la campaña concluyó alrededor del 23 de diciembre.
Para alcanzar ese objetivo será fundamental que la meteorología acompañe. El principal temor en estos momentos se centra precisamente en posibles episodios adversos que puedan dañar el fruto antes de su recogida, «cualquier inclemencia meteorológica no es buena, tipo una tormenta con granizo, eso puede perjudicar absolutamente al fruto que está pendiente de recoger».
Las elevadas temperaturas tampoco pasan desapercibidas. Núñez de Prado reconoce que los registros recientes, con temperaturas cercanas a los 42 grados, están «fuera de tono», aunque recuerda que el tradicional veranillo de San Miguel siempre ha formado parte del ciclo agrícola de la zona.
Nuevas inversiones en la almazara
De cara a la nueva campaña, las instalaciones mantienen un buen estado de conservación y se han incorporado nuevas centrífugas para la elaboración del aceite.
La almazara conserva además su antigua bodega, un espacio que despierta el interés de los visitantes por su carácter histórico. Núñez de Prado recuerda que sus orígenes se remontan a finales del siglo XVIII y explica cómo se construían antiguamente las enormes tinajas de barro.
«Estamos hablando de 1795», señala, para explicar que aquellas tinajas se fabricaban prácticamente en el propio lugar donde iban a ser utilizadas debido a las dificultades de transporte de piezas de semejantes dimensiones.
Otro de los elementos que más curiosidad genera entre quienes visitan las instalaciones es la utilización de la arroba como unidad de capacidad. Núñez de Prado recuerda que se trata de una medida heredada de época árabe y que su equivalencia depende del producto.
Preocupación por las importaciones de aceite
Junto a las perspectivas de la cosecha, el responsable de la almazara pone el foco en la situación del mercado del aceite y, especialmente, en la entrada de producto procedente de otros países.
Núñez de Prado considera que las importaciones de aceites de Marruecos, Túnez o Turquía pueden perjudicar al productor español porque llegan al mercado con costes muy inferiores, «son aceites que entran a unos precios muy bajos, donde el agricultor de aquí no puede competir», sostiene.
En este sentido, reclama medidas para defender la producción nacional y poner en valor un aceite que, según subraya, está sometido a unas exigencias laborales, higiénicas y fitosanitarias que no siempre son comparables a las de otros países,
«aquí tenemos que pagar seguros sociales, tenemos jornales en condiciones», afirma, defendiendo que el aceite español debe competir en el mercado desde el reconocimiento de esas garantías.
Con todo, el punto de partida de la nueva campaña es positivo. La aceituna presenta buenas perspectivas, la producción podría crecer respecto al pasado año y la recogida se prepara con la mirada puesta en finales de octubre o principios de noviembre, siempre a expensas de que el tiempo respete el fruto durante las próximas semanas
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