Miembros de la cofradía con los productos recogidos
Los tres toboganes acuáticos instalados por la Delegación de Juventud en San Pedro, San Bartolomé y la calle Ruiz Frías logran una respuesta masiva de niños, jóvenes y familias
Gente lanzándose por los toboganes, niños esperando su turno, familias disfrutando de una tarde diferente y, sobre todo, muchas ganas de refrescarse. Baena ha vuelto a convertir el agua en protagonista este verano con una actividad que ha recorrido distintos puntos de la localidad y que, además de ofrecer una alternativa de ocio frente a las altas temperaturas, ha tenido un marcado carácter solidario.
La Delegación de Juventud del Ayuntamiento ha instalado durante estos días tres toboganes acuáticos: el primero en la barriada de San Pedro, el segundo en la calle San Bartolomé y el tercero, como cierre de esta programación, en la calle Ruiz Frías, muy cerca de la Plaza de la Constitución.
La respuesta ha sido especialmente positiva. El concejal de Juventud, José Domingo Castro Ruiz, resume así el ambiente vivido durante la última jornada, “gente para arriba, gente para abajo, gente lanzándose, gente divirtiéndose, gente refrescándose, de eso se trata fundamentalmente”.
La última cita se desarrolló en una tarde especialmente calurosa, unas condiciones que hicieron que el agua fuese más que bienvenida, “la tarde se está dando, como estamos viendo, con mucha agua, de jabón y sobre todo de muchísima, muchísima participación”, destacó el responsable municipal.
Una actividad que ya se consolida
Aunque los toboganes acuáticos no llevan muchos años formando parte de la programación de Juventud, la respuesta obtenida hace pensar que se han convertido en una propuesta esperada por los vecinos.
Castro Ruiz recuerda que este tipo de actividad ya se había realizado anteriormente en Baena, aunque posteriormente dejó de organizarse. Su recuperación ha permitido volver a ofrecer una alternativa de ocio especialmente atractiva para niños y jóvenes.
La actividad ha reunido a participantes de edades muy diversas, aunque con una presencia especialmente importante de niños y jóvenes, “están rondando desde los 8 o 9 años hasta los 15, 16 e incluso 30 años”, señala el concejal.
Las colas para lanzarse por el tobogán se convirtieron en una de las imágenes de esta última jornada, especialmente a medida que iba avanzando tarde.
Diversión con carácter solidario
Pero detrás de los juegos y del agua había también un objetivo solidario. La fórmula era sencilla: para disfrutar del tobogán, los participantes podían realizar una aportación en forma de productos destinados a quienes más los necesitan.
En la jornada de la calle Ruiz Frías, la recogida se centró en galletas para la Residencia Divino Maestro, mientras que en la actividad anterior se habían recogido productos de higiene personal.
El resultado superó las expectativas. La hermana mayor de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor, entidad colaboradora en la iniciativa, destacó la respuesta de los vecinos, “ya puedes ver la cantidad de galletas que hemos recogido y más que hay por ahí debajo de las mesas y la verdad es que sí, que ha respondido la gente muy bien”, señaló.
La solidaridad no se limitó a quienes se lanzaron por el tobogán. Incluso personas que acudieron simplemente a colaborar decidieron aportar productos.
Más de 250 artículos de higiene
La jornada anterior, celebrada en la calle San Bartolomé, también permitió recoger una importante cantidad de productos de higiene personal. Según explicó la representante de la cofradía, fueron alrededor de 250 artículos, aunque la recogida continua todavía.
El balance de las dos iniciativas fue, por tanto, especialmente satisfactorio, “el balance, muy positivo, una muy buena respuesta por parte de la gente, tanto en los productos de aseo personal como hoy con las galletas, y eso es de agradecer”, resumió.
El trabajo de la cofradía
La actividad contó también con la implicación de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor, cuyos miembros colaboraron en la organización y en la recogida de los productos.
Alrededor de quince personas estuvieron trabajando durante la jornada entre miembros de la junta de gobierno y otros integrantes de la cofradía.
Una colaboración que permitió que la actividad se desarrollara con normalidad y sin incidencias, “los objetivos se han cumplido perfectamente, tanto en la recogida de galletas como en la participación de la gente, de niños, de padres, de jóvenes, los objetivos se han alcanzado”, afirmó.
Una iniciativa para quedarse
La buena acogida de los tres toboganes abre la puerta a que esta propuesta tenga continuidad en próximos veranos. De hecho, desde la cofradía no dudan en defender que se convierta en una cita habitual.
También José Domingo Castro Ruiz considera que la experiencia ha sido satisfactoria, aunque dejaba abierta la posibilidad de alguna sorpresa si las altas temperaturas continuaban.
La actividad ha demostrado así que el ocio y la solidaridad pueden ir de la mano. Tres barrios, tres jornadas y una misma propuesta: refrescarse, divertirse y colaborar.
Una tarde para recordar
La última jornada en la calle Ruiz Frías dejó imágenes de mucha participación. Los niños fueron los grandes protagonistas, pero también los padres, jóvenes, voluntarios y vecinos que se acercaron para colaborar.
El concejal, por su parte, terminó la jornada con una invitación a compartir el último descenso. Porque, después de tres toboganes, el balance que se puede hacer es que, Baena se ha mojado, se ha divertido y, sobre todo, ha demostrado que también puede hacerlo por una buena causa.
Más historias
La Feria Real de Baena 2026 alcanza un impacto económico estimado de 2,07 millones de euros, un 7 % más en términos comparables
Baena alza la voz por la igualdad, la conciliación y la diversidad en una nueva edición de ‘Con Voz de Mujer’
Julia Salander, Laura Baena y Samantha Hudson reivindican en Baena un feminismo inclusivo que combata las desigualdades desde todos los ámbitos