Éxito de las visitas guiadas al Centro Cultural Alipa Cañete durante la Semana Santa de Baena

ALIPA Cañete. Exposición Rafael Ruiz

El Centro Cultural Alipa Cañete se ha convertido en punto de encuentro para los baenenses que han regresado a su localidad en estas fiestas. A través de visitas guiadas, vecinos llegados desde distintos puntos de España han podido redescubrir su historia, su infancia y sus tradiciones en un espacio cargado de patrimonio, recuerdos y cultura viva.

La Semana Santa de Baena no solo se ha vivido en las calles al ritmo de tambores y procesiones. También ha tenido un espacio para la memoria, la cultura y el reencuentro en el Centro Cultural Alipa Cañete, que ha abierto sus puertas de manera especial para acoger a decenas de visitantes, muchos de ellos baenenses que residen fuera y aprovechan estas fechas para volver a sus raíces.

La iniciativa, impulsada por su presidente, Pepe Cañete, ha tenido una gran acogida. Las visitas guiadas, organizadas en pequeños grupos, han permitido una experiencia profundamente emocional.

“Ha venido gente que llevaba tiempo con interés, personas que están en Madrid o en otros lugares de España y que desarrollan actividades culturales, teatrales o artísticas, y que querían conocer este espacio”, explica Cañete.

Pero no solo han acudido visitantes de fuera. También jóvenes baenenses han querido descubrir un legado que conocían a través de sus familias, “ha venido gente joven a la que sus padres les han hablado de la librería antigua, ha sido otro tipo de público, muy interesado y muy participativo”.

Una librería que te invita a viajar en el tiempo

La visita a la antigua librería y papelería ha sido un auténtico viaje por la evolución de la escritura y los materiales escolares, “aquí hay una cantidad de material de escritura que nos lleva a otros siglos hasta la actualidad”, señala Cañete.

Plumas, estilográficas, bolígrafos de distintas épocas o las ya casi olvidadas pizarras y pizarrines han despertado la curiosidad y la nostalgia de los asistentes.

“A las personas de 30 o 40 años les llama mucho la atención porque no han conocido los pizarrines, y eso genera conversación, recuerdos y aprendizaje”.

El espacio no solo conserva objetos, sino que también propone una reflexión artística, “el objetivo es crear arte a partir de ese patrimonio, que nos haga pensar y discurrir entre el antes y el ahora”.

Con respeto a la exposición de Rafael Ruíz, lejos de ser una muestra estática, la exposición se ha enriquecido gracias a la participación de los propios visitantes, “yo sigo aprendiendo con la gente que visita la exposición, me aportan datos e información muy importante”.

Especialmente relevante ha sido la aportación de quienes vivieron las décadas de los 60 y 70, protagonistas directos de muchos de los documentos expuestos.

“El patrimonio de esos años lo conocen las personas que lo vivieron y están enriqueciendo mucho la exposición con sus recuerdos”.

Recuerdos de una Semana Santa viva

La iniciativa también ha permitido recuperar elementos tradicionales vinculados a la Semana Santa baenense: rosarios, capiruchos o antiguos objetos de venta popular que formaban parte del ambiente festivo décadas atrás, “hemos pretendido que las personas que vienen puedan observar estos objetos, hacer comentarios y compartir recuerdos en un ambiente convivencial”.

Ese ambiente ha sido, precisamente, una de las claves del éxito: visitas reducidas, diálogo constante y una conexión directa entre pasado y presente.

Las visitas al Centro Cultural Alipa Cañete han demostrado que la Semana Santa se celebra, se recuerda, se interpreta y se comparte.

Comparte esta noticia: