Entregados los Premios Internacionales Núñez de Prado en su XXVII edición.

Premiados, nuevos socios de honor y autoridades de la XVII edición

La almazara de la familia Núñez de Prado acoge una edición marcada por la excelencia científica, el compromiso rural, la innovación comunicativa y el reconocimiento a una tradición agrícola que impulsa el futuro

La fábrica de aceites Núñez de Prado, icono de la producción ecológica y del patrimonio agrícola de Baena, volvió a convertirse en epicentro internacional del sector con la entrega de los XXVII Premios Internacionales en Agricultura y Ganadería Ecológica, impulsados por la familia Núñez de Prado y Ecovalia.

Un encuentro que, un año más, reunió a investigadores, productores, administraciones, empresas y organizaciones que defienden un modelo de agricultura y ganadería sostenible, justa y con identidad.

En un ambiente cálido, a pesar de la lluvia, las historias de vida y las trayectorias profesionales de los premiados tejieron un relato común: la agricultura ecológica no es solo un sistema de producción, sino una cultura, un compromiso y una forma de entender el territorio y el futuro.

Premio Andrés Núñez de Prado a la Investigación en Producción Ecológica a Marta Moreno Valencia

La primera intervención de la jornada estuvo protagonizada por Marta Moreno Valencia, galardonada por su sólida y extensa trayectoria científica.

Con casi tres décadas dedicadas a la investigación agraria en Castilla-La Mancha, puso en valor la doble dimensión de su labor, “somos docentes, además de investigadores, transmitimos a nuestros alumnos y alumnas los valores de una agricultura respetuosa con el medio ambiente.”

Moreno explicó el objetivo que guía su trabajo, “buscamos alternativas más respetuosas con el medio ambiente, con técnicas de cultivo que reduzcan el impacto, recuperen variedades locales y limiten el uso de plásticos, fertilizantes de síntesis o herbicidas.”

Sobre el acto, la premiada que simboliza el valor del conocimiento científico al servicio del campo, no ocultó su emoción, “es un acto precioso y entrañable, he asistido otras veces y siempre es especial.”

Premio Francisco Núñez de Prado a la Defensa y Fomento de la Producción Ecológica en la categoría Defensa y Fomento para la Denominación de Origen Penedès

La DO Penedès marcó un hito histórico tras convertir el 100% de su producción de vinos en ecológica, un logro que la organización destacó como un ejemplo “pionero, valiente y trascendente para España”.

Su proyecto representa una transición colectiva ejemplar y una transformación cultural del sector vitivinícola.

Premio Francisco Núñez de Prado a la Defensa y Fomento de la Producción Ecológica en la Categoría Internacional: AGENCE BIO (Francia)

La agencia francesa, organismo público de referencia en Europa, recibió el premio por su capacidad institucional para impulsar el desarrollo estructural del ecológico, así como su impacto en el consumo, la cultura agrícola y la economía verde en Francia.

Premio Francisco Núñez de Prado a la Defensa y Fomento de la Producción Ecológica Categoría Propósito y Comunicación: Sol Natural

El equipo de Sol Natural, premiado por una campaña rompedora. La directora de comunicación, María Villanueva, explicó, “nuestra campaña del Metro de Barcelona buscaba llegar sobre todo a un público joven. Fue gamberra, atrevida y ha tenido su impacto.”

El gerente, Xavier Vila, añadió que “este premio nos anima para seguir trabajando, seguir apostando, seguir creciendo, somos una empresa familiar desde hace 33 años y creemos profundamente en lo que hacemos.”

Sobre cómo nace una campaña efectiva, Villanueva dejó una reflexión, “es fácil comunicar algo en lo que crees, la clave es creer en la causa.”

Premio Francisco Núñez de Prado a la Defensa y Fomento de la Producción Ecológica Categoría Tradición y Valores de Nuestra Tierra: Onofre Gonyalons y Xisca (Menorca)

Otro de los premios recayó en Onofre Gonyalons y Xisca, un matrimonio que lleva 51 años cultivando una agricultura ecológica de raíz, auténtica, transmitida de generación en generación.

Con humildad explicaron que “hemos sentido muchas cosas y dicho pocas, no podíamos explicar en unos minutos todo lo que hemos hecho estos 51 años.”

Recordaron cómo apostaron por la agricultura ecológica cuando aún nadie la conocía, “conocimos la agricultura ecologica a principios de los 80 y decidimos que ese era nuestro camino, aunque entonces muy poca gente se dedicaba a esto.”

Hoy, sus hijos continúan el legado familiar, “la finca la lleva nuestro hijo y nuestra nuera, y nuestra hija tiene una tienda de productos ecológicos, todo queda en familia.”

Reconocimiento al Desarrollo Rural, Agricultura Ecológica y Excelencia Agroalimentaria del ayuntamiento de Baena.

Entregado a la familia Núñez de Prado

Como novedad este año, el Ayuntamiento de Baena instauró un premio propio, cuya primera edición recayó en la familia anfitriona: Núñez de Prado.

La alcaldesa, María Jesús Serrano, explicó la motivación del galardón, “este acto es muy entrañable. Hoy se ha reunido la familia de la producción ecológica para valorar, reconocer y dar visibilidad al trabajo que realizan.”

Añadió por qué Baena le debía este reconocimiento a la familia Núñez de Prado, “hace 27 años fueron pioneros en entender que el aceite de Baena debía venderse al mundo desde aquí. Han generado empleo, riqueza y promoción turística: más de 20.000 visitas al año recorren su almazara.”

Tuvo también un emotivo recuerdo para la familia: «es inevitable acordarse de Andrés, de Paco Núñez de Prado y mandar un mensaje de fuerza a Felipe, que pronto estará aquí al pie del cañón.”

En representación de la familia, intervino Andrés Núñez de Prado, hijo de Felipe, visiblemente emocionado en su primer año como anfitrión, “hoy ha sido un día muy especial para nuestra familia,” hoy nos hemos acordado de mi tío Paco, de mi tío Andrés, y también de mi padre, que no ha podido estar” y recordó su experiencia como miembro del jurado, “ahí fue donde me di cuenta de la importancia de estos premios y del trabajo que hay detrás.”

Paco Casero, presidente de la Fundación Savia, “soy una persona alegre con una tristeza interior.”

Detalló su preocupación por la situación social, “me preocupa la sanidad, la educación, la falta de oportunidades para los jóvenes, la desaparición de oficios tradicionales.”

Defendió el papel del sector ecológico, “me da tristeza que solo el 3% consuma fruta ecológica. Deberíamos llegar pronto al 15 o 20%” y lanzó un mensaje de esperanza, “una ilusión que se puso en marcha hace 27 años está siendo cada vez más realidad.”

Por su parte, Diego Granados, secretario general de Ecovalia describió la jornada argumentando que “aquí se ha vivido uno de esos días mágicos en los que todo confluye, incluso la lluvia.”

Valoró la diversidad de los premiados, “historias muy diferentes, de Francia, de Perú, de Castilla-La Mancha, de Cataluña, ese conjunto es lo que enriquece.”

Por último, Álvaro Barrera, presidente de Ecovalia celebró la expansión del sector, “el ecológico sigue creciendo y cada vez somos más internacionales.”

Valoró especialmente el nuevo premio del Ayuntamiento de Baena, “ha sido un acierto” y el trabajo de la familia Núñez de Prado, “trabajan por y para el desarrollo rural, Felipe Núñez es el motor de estos premios. Le deseo una pronta recuperación, nos hace falta.”

Finalizó incidiendo en que “ser verde es una actitud y la forma de demostrarlo es el sello ecológico europeo.”

Los XXVII Premios Internacionales Núñez de Prado ha puesto de manifiesto que el futuro del campo pasa por el respeto al territorio, la innovación, la coherencia productiva y el compromiso intergeneracional.

Desde la ciencia a la comunicación, desde la tradición a los mercados internacionales, cada premiado aportó una pieza al mosaico de la agricultura ecológica del siglo XXI.

Baena, una vez más, fue el lugar donde ese mosaico cobró vida.

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