El Santísimo Sacramento recorre algunas calles de Baena tras el primer día de la Novena a la Patrona

Entrada a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe del Santísimo

Numerosos fieles acompañaron la procesión eucarística por las calles próximas a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en una noche marcada por la oración, los cantos y la participación de los jóvenes cofrades

La celebración del primer día de la Novena en honor de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de la localidad, ha tenido la noche del último día del mes de agosto unos minutos muy   especiales con la salida del Santísimo Sacramento en procesión por las calles del entorno de la parroquia.

Después de la celebración de la Eucaristía, el Santísimo Sacramento ha salido en procesión para recorrer las calles cercanas a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Ha sido una procesión sencilla, pero profundamente significativa, que ha contado con una importante presencia de fieles durante todo el recorrido.

La procesión partió de la parroquia y continuó por calle Virrey de Pino, para seguir posteriormente por el Paseo de Guadalupe y regresar finalmente al templo, donde concluyó el recorrido.

Durante todo el trayecto, numerosos vecinos acompañaron al Santísimo. Las oraciones y, especialmente, los canticos estuvieron presentes a lo largo de la corta procesión, creando un ambiente de recogimiento y devoción.

Las voces de los fieles fueron acompañando el caminar de la pequeña custodia por las calles, haciendo que la celebración tuviera un marcado carácter participativo. No fue solamente el cortejo el que recorrió las calles, sino una nutrida representación de la sociedad baenense la que quiso acompañar al Santísimo y mostrar públicamente su fe.

El Santísimo, en una pequeña custodia

El centro de toda la procesión fue la custodia con el Santísimo Sacramento, que fue colocada sobre unas pequeñas andas y portada a hombros durante todo el recorrido.

Se trata de unas andas que tienen también un significado especial dentro de la vida de la parroquia, ya que son utilizadas para el traslado del Simpecado cuando este sale en procesión.

En esta ocasión, las andas han servido para llevar al Santísimo por las calles cercanas a la parroquia, en una estampa sencilla y solemne.

Al frente de las mismas ha ejercido como capataz el propio hermano mayor, José Miguel García, encargado de dirigir el caminar de los jóvenes que tuvieron el privilegio de portar las andas, detrás los párrocos y miembros de la junta de gobierno de la cofradía.

Los jóvenes, protagonistas de la noche

Uno de los aspectos a destacar de esta procesión ha sido precisamente la participación de los jóvenes cofrades.

Ellos han sido los encargados de llevar a hombros al Santísimo Sacramento durante todo el recorrido. Una imagen que ha dejado una de las estampas más significativas y que refleja el compromiso de las nuevas generaciones con la vida de la parroquia y con las tradiciones religiosas.

Ver a los jóvenes tomando el relevo y participando activamente en una celebración de estas características tiene también un importante significado de futuro. Las tradiciones no permanecen vivas únicamente porque se recuerden, sino porque existen nuevas generaciones dispuestas a conocerlas, vivirlas y continuar transmitiéndolas.

En esta ocasión, ese relevo generacional se ha hecho visible en la calle, con los jóvenes portando sobre sus hombros al Santísimo y participando de manera activa en una celebración que ya tiene consolidada la cofradía de Nuestra Madre y Patrona la Virgen de Gudalupe.

La celebración de la Eucaristía

La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía correspondiente al primer día de la Novena dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe.

La celebración contó con la presencia del sacerdote Eugenio Bujalance Serrano, párroco de Nuestra Señora del Carmen de Lucena y también responsable de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de Las Navas del Selpillar.

Junto a él estuvo Jesús Joaquín Corredor Caballero, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe.

Tras la celebración eucarística se inició la procesión, prolongando fuera del templo el ambiente de oración vivido durante la Eucaristía.

La salida del Santísimo Sacramento permitió que los vecinos que se encontraban en las calles pudieran incorporarse al cortejo y acompañarlo durante su recorrido.

La procesión

La procesión del Santísimo Sacramento tiene un significado que va más allá de la propia estética del cortejo.

Para los cristianos, la Eucaristía ocupa el centro de la vida de la Iglesia. Por ello, cuando el Santísimo sale en procesión, la comunidad manifiesta públicamente su fe y su devoción.

El recorrido por las calles convierte el espacio cotidiano en un lugar de oración. Las calles por las que habitualmente transitan vecinos y familias se transforman durante unos minutos en un camino por el que avanza el Santísimo Sacramento, acompañado por quienes desean caminar junto a Él. Esta dimensión se ha podido comprobar esta noche pasada en Baena.

La sencillez de la procesión ha sido precisamente uno de sus principales valores. Sin grandes elementos, el protagonismo ha recaído en la Eucaristía, en los fieles que la acompañaban y en la oración compartida.

La procesión del Santísimo ha servido, así como complemento a esta primera jornada de Novena, uniendo dos de los elementos fundamentales de la celebración: la devoción a la Virgen de Guadalupe y la celebración de la Eucaristía.

El regreso de la procesión a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe puso el punto final a esta celebración.

Esta ha sido una de esas celebraciones que quizá no necesitan grandes palabras para explicar lo que representan, porque su verdadero significado se encuentra en las personas que participan en ellas.

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