Salmorejo Flamenco 2026.
Rafael Serrano Castro, presentador de la cita flamenca, destaca la respuesta del público y la calidad de un cartel que reunió a José Mercé, Rancapino Chico, Raquel Salas, José Olmo, Emilio Rosales y El Yiyo
La Caseta Municipal de Baena volvió a convertirse el pasado sábado 26 de septiembre en punto de encuentro para los aficionados al flamenco con la celebración del XLIX Salmorejo Flamenco, organizado por la Peña Flamenca Baenense y patrocinado por el Ayuntamiento de Baena. Una edición que, a juicio de su presentador, Rafael Serrano Castro, estuvo marcada por la extraordinaria respuesta del público, la calidad artística y, especialmente, por la entrega de los artistas sobre el escenario.
El recinto registró una importante afluencia durante una noche que comenzó a las 21.00 horas y que reunió a un cartel integrado por José Mercé, Rancapino Chico, Raquel Salas, José Olmo y el baenense Emilio Rosales al cante, junto al bailaor El Yiyo y su grupo, con el acompañamiento de guitarristas como Antonio Higuero, Mané Ortega, Luis Carrasco y Luis Calderito.
Rafael Serrano, que vivió el festival desde una posición privilegiada como presentador y también como profundo conocedor del mundo flamenco, considera que esta edición ha dejado una huella especial en la trayectoria del Salmorejo, “yo creo que ha sido un éxito importante en la historia de los Salmorejos de Baena”.
Una caseta llena y un público entregado
Uno de los primeros aspectos que Serrano Castro destaca es la respuesta de los espectadores. La organización había dispuesto cerca de 800 plazas, que se agotaron por completo, aunque la llegada de público continuó durante buena parte de la noche.
El presentador reconoce que hubo momentos en los que la concentración de espectadores fue importante, especialmente en las zonas próximas al escenario, aunque considera que la distribución del público permitió disfrutar mejor de las actuaciones.
La elevada asistencia, además, permitió comprobar que el Salmorejo Flamenco continúa siendo una cita capaz de reunir tanto a aficionados veteranos como a personas que se acercan por primera vez al mundo del flamenco.
Serrano asegura que, después del festival, pudo hablar con personas que nunca habían acudido anteriormente a un recinto flamenco y que descubrieron una experiencia diferente a la de escuchar este arte a través de la radio o de una grabación, “una cosa es escuchar el flamenco y escucharlo en la radio y tal, y otra cosa es vivirlo allí en directo. Vivir las cosas en directo te cambian de perspectiva”.
Emilio Rosales abre una noche de máxima exigencia
El encargado de abrir el recital fue el cantaor baenense Emilio Rosales, que, según Rafael Serrano, asumió desde el primer momento el reto de inaugurar una noche de grandes nombres con una actuación de gran intensidad, “Emilio estuvo soberbio. Abrió, como sabemos, el recital, el Salmorejo flamenco, estuvo una hora entera cantando, dejó muy alto, muy alto el pabellón”.
El presentador pone el acento en la actitud del artista, que salió al escenario dispuesto a entregarse completamente, acompañado por palmeros profesionales y por el guitarrista Calderito, al que Serrano define como “un fenómeno” y un músico con una experiencia ampliamente acreditada.
Para el presentador, esa entrega inicial de Emilio Rosales pudo marcar también el tono de buena parte de la noche, “Emilio empezó cantando y empezó rajándose y eso fue ya un punto de referencia para todos los demás”.
José Mercé, protagonista de la noche
La llegada de José Mercé constituía uno de los grandes atractivos del XLIX Salmorejo Flamenco. Serrano Castro considera que el artista jerezano respondió a las expectativas y ofreció un recital a la altura de su trayectoria.
Mercé comenzó abordando cantes de carácter más tradicional antes de avanzar hacia aquellos registros con los que ha conectado con un público mucho más amplio.
Serrano signfica especialmente su conocimiento del flamenco y su capacidad para desenvolverse sobre el escenario, “creo que José Mercé hizo un recital propio de un maestro y propio de un ídolo”.
El presentador recuerda además algunos episodios de la trayectoria del cantaor, desde sus comienzos hasta su paso por escenarios como Torres Bermejas y su relación profesional con figuras como Paco Cepero, Paco de Lucía y Camarón, así como su trabajo junto a Antonio Gades.
Para Serrano, esa experiencia se hizo visible en Baena tanto en el cante como en la manera de ocupar y dominar el escenario.
La actuación fue creciendo hasta llegar a las bulerías y los tangos, momento en el que, según su relato, el público respondió especialmente, “cuando ya empezó con la bulería, con los tangos, el público se entregó, eso era lo que público quería escuchar”.
La cercanía de Rancapino Chico
Otro de los momentos destacados por Rafael Serrano fue la actuación de Rancapino Chico, especialmente por la cercanía que mostró con los aficionados una vez finalizada su intervención.
El presentador contrapone esa actitud a la situación que, según explica, rodeó a Mercé, mucho más protegido por su equipo debido a su enorme popularidad.
Serrano recuerda cómo Rancapino atendió a las personas que se acercaron a él y llegó incluso a aceptar fotografiarse con los aficionados, “atendía a todo el mundo”.
En lo estrictamente artístico, Rafael Serrano pone de relieve su interpretación de las alegrías de Cádiz y su conocimiento de la tradición flamenca gaditana.
Para Serrano, Rancapino Chico mantiene además una forma de interpretar las alegrías vinculada a las maneras más antiguas del cante gaditano.
Raquel Salas supera el difícil reto de salir después de Mercé
La joven cantaora Raquel Salas tuvo que afrontar uno de los retos más complicados de la noche: salir al escenario después de José Mercé.
Rafael Serrano reconoce que inicialmente el público tardó en concentrarse en la nueva actuación, aunque destaca la actitud de la artista, que asumió la dificultad y decidió ofrecer todo lo que llevaba preparado.
La propia cantaora, según recuerda Serrano, le transmitió antes de actuar una reflexión, “los que queremos ser artistas o somos artistas, tenemos que estar habituados a todo”.
Finalmente, su actuación consiguió imponerse. Serrano destaca especialmente su interpretación de la caña, así como los fandangos de Huelva que llegó a interpretar sin micrófono a petición del público.
José Olmo, una de las grandes sorpresas
También recibió una valoración especialmente positiva José Olmo, quien, en opinión de Serrano, ofreció durante el festival una actuación superior a la que había realizado previamente durante la presentación del cartel en la Peña Flamenca.
El presentador resalta sobre todo sus seguiriyas, en las que, según sus palabras, el cantaor se entregó completamente, “de todos los cantes que hizo, las seguiriyas fueron de una grandeza”.
Serrano considera que uno de los valores del festival fue precisamente comprobar sobre el escenario la entrega de los artistas, sin artificios.
El Yiyo convierte el baile en otro de los grandes momentos
El baile tuvo como protagonista a El Yiyo y su grupo, que, según Rafael Serrano, prolongó considerablemente su presencia sobre el escenario y ofreció varias intervenciones de gran intensidad, “este hombre tenía ganas de agradar e hizo un baile espectacular”.
El presentador incide especialmente en la duración de sus intervenciones, que contribuyeron a ampliar el espectáculo y a mantener la atención del público.
La noche, además, estuvo marcada por las elevadas temperaturas, algo que hizo todavía más exigente el trabajo de los artistas.
Guitarristas y palmeros, piezas esenciales
Rafael Serrano no quiso dejar fuera de su valoración a quienes, desde una posición más discreta, hicieron posible el acompañamiento musical.
Destaca especialmente a los guitarristas, a los que considera artistas de primer nivel, y menciona de manera especial a José Luis Carrasco, sobrino de Curro Malena e hijo del guitarrista Luis Franco, “cómo tocó la guitarra, cómo sonaba aquella guitarra, es que es un fenómeno”.
Para el presentador, la calidad de los guitarristas y de los palmeros fue una de las grandes fortalezas de la noche.
Baena, sus raíces y el flamenco
Por último, Rafael Serrano considera especialmente significativo que el festival haya vuelto a poner de manifiesto la relación existente entre Baena y el flamenco.
En su opinión, los artistas que acuden al Salmorejo saben que llegan a una localidad con tradición y con aficionados conocedores del arte flamenco.
El presentador considera que esa circunstancia también influye en la actitud de quienes participan en el festival.
La edición número 49 deja así el camino abierto hacia una cifra especialmente significativa: el medio siglo de Salmorejo Flamenco.
Para Rafael Serrano, el principal balance de esta edición es la satisfacción generada entre públicos muy diferentes, “creo que ha dejado satisfecho prácticamente a todos los públicos”.
La respuesta del público, la calidad del cartel y la entrega de los artistas han convertido, según el presentador, esta XLIX edición en una de las citas destacadas de la historia reciente del Salmorejo Flamenco.
Un festival que, además, vuelve a ejercer de pórtico flamenco de la Feria de Baena y que encara ahora su próximo gran reto: celebrar sus 50 años de historia.
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