Miguel David Pozo en la Iglesia Conventual de San Francisco
El párroco Miguel David Pozo León ha sido reconocido con el Galardón Alter Christus 2025 en la categoría de Pastoral Social, un premio que otorga la Conferencia Episcopal Española a través de la Fundación Alter Christus de los Legionarios de Cristo. El sacerdote ha sido distinguido por su trabajo con niños y jóvenes en situación de exclusión y por su compromiso con una pastoral centrada en el amor, la acogida y la ternura hacia los más vulnerables.
El sacerdote Miguel David Pozo León, conocido por su entrega pastoral en Santa Luisa de Marillac y anteriormente en Santa María la Mayor de Baena y Santa María de Albendín, ha recibido el galardón Alter Christus 2025 en la categoría de Pastoral Social, otorgado por la Conferencia Episcopal Española y la Fundación Alter Christus de los Legionarios de Cristo.
El reconocimiento, entregado el 3 de noviembre en el Instituto Nuestra Señora del Socorro de Benetússer (Valencia), distingue cada año la labor de sacerdotes que han sido “presencia de Cristo para los demás”. En esta edición, además, el acto rindió homenaje a los 62 sacerdotes valencianos que, durante la DANA del pasado año, acompañaron con su fe y servicio a las comunidades afectadas por la tragedia.
Para Miguel David Pozo, este premio no es solo un reconocimiento personal, sino una oportunidad para visibilizar el trabajo que desarrolla junto a su comunidad con niños y jóvenes en situación de exclusión social. “A mí me han reconocido en la categoría de pastoral social, con los proyectos que con niños y con jóvenes en desventaja social hacemos desde este lado del puente de Córdoba”, explicó el sacerdote.
El acto, según Pozo, fue profundamente emotivo, “estos premios siempre se entregan en Madrid, pero este año se han celebrado en Benetússer, uno de los pueblos de la zona cero de la DANA. Estar allí, junto a los sacerdotes que vivieron esa tragedia, fue conmovedor. Cuando nombraron uno a uno a los 62 curas, aquello se volvió un momento de fe, de recuerdo y de esperanza compartida.”
Durante su intervención en la ceremonia, el sacerdote cordobés ofreció un discurso que ha sido ampliamente recogido en medios nacionales, donde habló de lo que él mismo define como “la pastoral del abrazo”.
“Hablé del abrazo al corazón herido, de la importancia de abrazar al que sufre, cuando ese herido es un joven que llega en patera, cuando es un niño que está en situación de calle porque su familia no puede cuidarlo. Esa es mi pastoral: abrazar el corazón herido. Mi vida consiste en desgastarme amando, pero un amor que se hace gesto: curar un corazón herido a través de un abrazo.”
El acto contó con la presencia del obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, quien acompañó al sacerdote de manera inesperada, en un gesto que Pozo calificó de “precioso y paternal”.
“Fue una sorpresa. Nadie me había dicho que iba a venir, y cuando llegamos a la plaza del colegio, estaba allí. Me dio un abrazo y me dijo que había querido estar conmigo. Le respondí que qué alegría, padre. Creo que coger un avión y plantarse allí solo para acompañar a su cura dice mucho del corazón de nuestro obispo, que es un pastor que cuida de sus hijos.”
El párroco cordobés mantiene una estrecha relación con su diócesis y continúa impulsando proyectos sociales desde sus parroquias, centrados en la acogida de jóvenes en situación de calle, tanto de forma temporal como en programas de larga estancia.
“Hay muchos jóvenes heridos, muchos chicos en la calle. Nuestro trabajo es acogerlos, ofrecerles un hogar, una oportunidad, una familia. Ese es el sentido profundo de nuestra pastoral social”, afirmó.
Durante el acto, Pozo recordó también sus años de servicio en Baena, una etapa que marcó profundamente su vocación, “en el vídeo que proyectaron, apareció parte de mi trayectoria y salía Baena. Fueron años entrañables, una etapa que me conformó como persona y sacerdote. Siempre llevaré a Baena en el corazón.”
Con este galardón, Miguel David Pozo León se une al grupo de sacerdotes reconocidos por su entrega y testimonio de vida cristiana. Los premios Alter Christus, que celebran su duodécima edición, reconocen cada año la labor de presbíteros de toda España en distintas categorías: Atención al Clero, Vida Parroquial, Nueva Evangelización y Pastoral Social.
Más allá del reconocimiento, el sacerdote cordobés subrayó el verdadero sentido de su vocación, “el amor del sacerdote hacia los demás debe ser un amor que se hace gesto, que se traduce en un abrazo, en una presencia. Abrazar al corazón herido, ese es el mayor premio que uno puede recibir.”
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