El obispo de Córdoba en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Luque
La comunidad parroquial recibió al prelado con palabras de gratitud, mientras que el sacerdote Manuel Rabadán subrayó la fe compartida antes de la bendición final
El obispo de la Diócesis de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ofició una eucaristía en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Luque con motivo de su visita pastoral a este municipio de la Subbética donde fue acogido con muestras de afecto por parte el sacerdote, la feligresía y representantes de la sociedad luqueña.
En nombre de la comunidad parroquial una de las integrantes expresó públicamente la alegría por la presencia del obispo, “queremos expresar nuestra alegría y gratitud por recibirle, le agradecemos su dedicación y su entrega generosa, por ser para nosotros guía y padre espiritual”.
También destacó su cercanía en momentos de dificultad, “en tiempos de retos y desafíos valoramos especialmente su cercanía, su palabra prudente y su llamada a ser una Iglesia viva, misionera y comprometida”.
La bienvenida concluyó con una petición para que “cuide nuestras vocaciones, nuestra amistad y nuestro compromiso firme de seguir construyendo el Reino de Dios”.
La homilía
Durante su homilía, monseñor Fernández centró su mensaje en la caridad cristiana, recordando tres pilares fundamentales, “el Señor nos invita a la caridad. La oración, la limosna y el ayuno son tres elementos que nos ayudan a compartir, a sacrificarnos y a estar bien con los demás”.
Apoyándose en el Evangelio, insistió en la confianza plena en Dios, “pedir y se os dará, buscar y hallaréis, llamar y se os abrirá”.
Añadió, que “Dios nos escucha, nos abre la puerta de su corazón y nos ayuda. Un padre siempre escucha a sus hijos cuánto más Dios, que es nuestro Padre”.
Asimismo, animó a vivir la regla de oro del cristianismo, “tratad a los demás como queréis que ellos os traten”.
Aunque reconoció que a veces las peticiones no obtienen la respuesta deseada, especialmente ante el sufrimiento, reafirmó, “tenemos que tener confianza. Un padre no desoye a sus hijos”.
Las palabras del párroco y la despedida
Antes de la bendición final, tomó la palabra el párroco de Nuestra Señora de la Asunción, Manuel Rabadán, quien agradeció la visita y destacó la importancia de caminar juntos en la fe, “nuestra fe y nuestra esperanza nos mantienen unidos como comunidad”.
Sus breves palabras sirvieron de antesala a la despedida del obispo, que concluyó la celebración impartiendo su bendición, “que el Señor nos colme de esperanza y derrame sobre nosotros su bendición”.
“Me voy con el corazón agradecido por la acogida y por la fe sencilla y profunda de esta comunidad”.
Antes de la celebración el obispo quiso compartir unos minutos con los vecinos de Luque.
El prelado destacó la acogida recibida y el ambiente de fe vivido, subrayando que estos encuentros fortalecen la comunión entre la diócesis y las parroquias, “me voy con el corazón agradecido por la acogida y por la fe sencilla y profunda de esta comunidad”.
Monseñor Fernández señaló que la visita le ha permitido conocer de cerca la realidad parroquial, escuchar a sus fieles y animarles en su camino cristiano, “he encontrado una comunidad viva, con ganas de caminar unida y de seguir creciendo en la fe”.
El obispo insistió en la importancia de mantener la esperanza en tiempos de dificultad y de seguir construyendo una Iglesia cercana, “cuando una parroquia vive la oración, la caridad y la unidad, se convierte en un verdadero testimonio para el pueblo”.
Finalmente, animó a los luqueños a continuar comprometidos con su parroquia y con la vida diocesana, “seguid trabajando con ilusión. La Iglesia se construye entre todos, cada uno desde el servicio que le corresponde”.
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