El obispo de la Diócesis de Córdoba anima en Baena a vivir la Cuaresma desde la entrega y el servicio

Obispo de Córdoba en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe

Monseñor visita centros educativos y realidades sociales del arciprestazgo Baena-Castro del Río y preside la Eucaristía en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.

El obispo de la Diócesis de Córdoba, Monseñor Jesús Fernández, ha desarrollado este martes una intensa jornada pastoral en Baena, dentro de su visita al arciprestazgo Baena-Castro del Río, que continuará el próximo miércoles 11 de marzo.

Durante el día, el prelado visitó el Colegio Espíritu Santo de las Hijas del Patrocinio de María, acompañado por el equipo directivo y los sacerdotes Jesús Joaquín Corredor y Juan Laguna. Los alumnos leyeron una carta de bienvenida en la que agradecieron su cercanía y el interés por conocer la realidad del centro, donde, según expresaron, se forman “en fe y valores”.

Posteriormente acudió al Colegio Concertado de la Sagrada Familia, SAFA de avenida Padre Villoslada, donde mantuvo un encuentro con alumnos de ciclos formativos y Bachillerato, quienes le explicaron cómo viven su fe en la familia y en distintos ámbitos de la Iglesia, como scouts, Bartimeo, grupo joven parroquial o Gaudium. También visitó aulas de Primaria y el colegio SAFA La Milagrosa de la Almedina.

Por la tarde, el obispo se acercó al centro Futuro Singular, a la residencia de mayores “La Casa Grande” y mantuvo reuniones con el consejo pastoral parroquial, catequistas, jóvenes y cofradías de penitencia y gloria.

“Somos familia, somos Iglesia”

La jornada culminó con la celebración de la Eucaristía en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, junto al párroco Jesús Joaquín Corredor. Al inicio de la misa, el obispo expresó su alegría por compartir la celebración tras un día intenso de visitas, “queridos hermanos, nos alegra compartir ahora la celebración de la Eucaristía al terminar la jornada, al terminar el día. Acudimos a escuchar al Señor en este tiempo especial de la Cuaresma en que se nos invita a la escucha de la palabra”.

Asimismo, invitó a los fieles a sentarse “en la mesa donde el Señor nos alimenta de su amor” y a sentir “la cercanía de los hermanos, porque somos familia, porque somos Iglesia, porque somos parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe”.

La Cuaresma, tiempo de conversión

En su homilía, Monseñor Jesús Fernández centró su reflexión en la escucha de la Palabra en este tiempo cuaresmal.

“En este tiempo de Cuaresma es especialmente propicia la escucha de la palabra de Dios”, afirmó, recordando que es un tiempo de preparación para acompañar a Jesús “tanto en su camino a Jerusalén como en aquellos últimos momentos que la piedad popular va a recordar con mucha fuerza en Semana Santa”.

Al comentar la figura del profeta Jeremías, explicó que el profeta “habla en nombre de Dios” y denunció la tentación de querer escuchar solo lo que agrada, “prefieren que le digan lo que les gusta oír, no la verdad”.

Resumió el sufrimiento del profeta con una frase, “se paga bien por mal”.

Al referirse al Evangelio y al camino hacia Jerusalén, subrayó la incomprensión de los discípulos ante el anuncio de la cruz, “no comprendían que la salvación viene por la cruz”.

Frente a la búsqueda de poder o privilegios, recordó las palabras de Cristo, “no he venido a ser servido, sino a servir”.

Dirigiéndose a los fieles, lanzó una pregunta directa, “¿qué estamos haciendo para organizar nuestra vida? No según nuestros caprichos, sino según la voluntad de Dios, según el amor de Dios”.

Animó a todos a seguir el camino de la santidad, que definió con sencillez, “esa es la santidad, ser clavadito a Jesús o a María”.

Agradecimiento a la comunidad

Al finalizar la celebración, el obispo agradeció la numerosa asistencia, “muchas gracias por vuestra presencia”.

Tuvo palabras especiales para el coro, la escolanía de la Cofradía de Nuestra Madre y Patrona la Virgen de Guadalupe, “nos han ayudado a todos a orar como niños, con confianza”.

También destacó como una “buena noticia” la presencia de muchos niños y jóvenes en la parroquia y animó a cuidarlos para que construyan “una comunidad parroquial unida, solidaria y misionera”.

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