Consiliario, obispo, hermano mayor y cuadrilleros
Monseñor Jesús Fernández participa en el tradicional recorrido y preside la Eucaristía en San Francisco, llamando a la responsabilidad personal, la autenticidad y la reconciliación en Cuaresma
La Iglesia Conventual de San Francisco acogió un nuevo Viernes de Cuaresma la solemne Misa Miserere en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que contó con la participación del obispo de la diócesis de Córdoba, Jesús Fernández González.
Previamente, el prelado se incorporó al final del tradicional recorrido de los judíos de cada viernes de cuaresma entre la Plaza de la Constitución hasta el templo franciscano para asistir a la celebración. Un viernes más, alrededor de un millar de judíos realizaron este recorrido penitencial, que volvió a llenar las calles de Baena.
Una homilía dirigida al corazón cofrade
Ya en el interior del templo, y dirigiéndose al hermano mayor y miembros de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, así como al conjunto del mundo cofrade presente, monseñor Jesús Fernández centró su homilía en tres ideas fundamentales, apoyándose en las lecturas proclamadas.
En primer lugar, el obispo subrayó la responsabilidad personal en el comportamiento moral, evocando al profeta Ezequiel, “el hijo no cargará con la culpa del padre, cada uno es responsable de lo que hace y también de su conversión o de su rechazo a la conversión”.
Frente a la tendencia a culpar a otros, recordó, “es verdad que se nos da muy bien culpar a las estructuras, a la cultura actual, a la Iglesia, culpar a los demás y no asumir la propia responsabilidad, pero cada uno, ciertamente, es responsable de sí mismo y de su comportamiento”.
El obispo insistió en que Dios no desea el castigo, sino la salvación, “Dios no quiere castigar, no es un espía, no es un padre que goce con el castigo de los hijos e hijas, sino todo lo contrario, Él desea nuestro bien”.
“Cuidar el corazón” en tiempo de conversión
En su segunda reflexión, apoyándose en el Evangelio de San Mateo, advirtió contra la hipocresía, recordando las palabras de Jesús hacia fariseos y letrados, “no podemos ser hipócritas, por fuera cumplían los mandamientos, pero por dentro estaban llenos de odio, de envidia, de lujuria, de mal”.
El mensaje fue directo para los fieles en este tiempo cuaresmal, “cuidar el corazón. No basta no hacer daño explícitamente, dentro del corazón tenemos que cuidar que haya buenos sentimientos respecto a las demás personas”.
Reconciliación antes de la ofrenda
Como tercera idea, el obispo destacó la necesidad de la reconciliación como paso previo a la plena participación en la Eucaristía, “antes de poner tu ofrenda sobre el altar, vete primero a reconciliarte con tu hermano” y añadió, “si no estamos en paz con el hermano, tampoco estaremos en paz con Él”.
Monseñor Fernández recordó que la Cuaresma es preparación para la Pascua y una oportunidad constante que Dios ofrece, “Dios siempre nos da la oportunidad de la paz”.
Concluyó su homilía invitando a vivir con autenticidad el gesto de la paz antes de la comunión y a prepararse interiormente para la celebración de la muerte y resurrección del Señor, “cuaresma, tiempo de preparación para la Pascua, muriendo nosotros al pecado y resucitando a la vida eterna, que así sea”.
Más historias
Andrea Hidalgo toma posesión oficial como hermana mayor de la Hermandad de Jesús del Prendimiento de Baena
La Hermandad del Santo Sepulcro de Albendín celebra su Miserere de Cuaresma
Las turbas de judíos coliblancos y colinegros de Baena reciben el Premio Demófilo al valor patrimonial de los rituales pasionistas andaluces