El Obispo de Córdoba, Monseñor Jesús Fernández, visita Zuheros.

Obispo con las personas que fueron confirmadas

El obispo de la diócesis de Córdoba, Monseñor Jesús Fernández, visitó el municipio de Zuheros en una jornada llena de momentos de oración, cercanía y reflexión. Recibido por el alcalde y varios miembros de la corporación municipal, el obispo celebró la eucaristía, impartió el sacramento de la confirmación y, además, mantuvo un emotivo encuentro con los vecinos y vecinas, especialmente con los enfermos.

El municipio de Zuheros vivió una jornada de profundo significado espiritual con la visita de Monseñor Jesús Fernández, obispo de la diócesis de Córdoba. Fue recibido en el Ayuntamiento por el alcalde, Juan Manuel Poyato Cuenca, quien, acompañado de varios miembros de la corporación municipal, dio la bienvenida al prelado. En un gesto de hospitalidad y respeto, el Ayuntamiento ofreció a Monseñor Fernández varios productos agroalimentarios del municipio, además de un recuerdo institucional en nombre de todos los vecinos.

En su intervención, el alcalde destacó los aspectos más importantes de la visita. La jornada incluyó la visita a personas enfermas del municipio, un encuentro con los alumnos del colegio local y, por supuesto, la celebración de la eucaristía que tuvo lugar a las siete y media de la tarde. Durante esta misa, Monseñor Fernández administró el sacramento de la confirmación a una veintena de feligreses, un acto que fue acogido con mucha emoción por los confirmandos y la comunidad.

Poyato resaltó que, a lo largo de la jornada, el obispo quedó gratamente impresionado por la belleza de Zuheros y por el entorno natural que rodea a la villa. Además, subrayó la buena labor pastoral que se realiza en la parroquia, destacando la figura del párroco, José Antonio, y la dedicación de los feligreses que trabajan por la comunidad.

La luz, el viento y el fuego: símbolos del Espíritu Santo

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la homilía del obispo durante la celebración de la eucaristía, donde Monseñor Fernández centró su mensaje en tres símbolos del Espíritu Santo: la luz, el viento y el fuego. Según el obispo, estos símbolos representan aspectos fundamentales del camino cristiano. La luz, que nos guía en los momentos de confusión; el viento, que nos mueve a vivir nuestra fe con valentía y compromiso; y el fuego, que simboliza la fuerza del amor cristiano que debe arder en nuestros corazones y en la comunidad.

Durante su intervención, el obispo dirigió palabras de aliento a los jóvenes confirmados, invitándoles a ser «testigos valientes de Cristo» en su vida diaria. En su homilía, Monseñor Fernández destacó que el Espíritu Santo no solo les da sabiduría y fortaleza, sino también un sentido claro de misión en el mundo. «No temáis seguir el camino que Él os señala, porque Él quiere nuestro bien. Su amor nos estimula y nos hace más grandes», dijo el obispo a los jóvenes presentes.

En sus palabras, también destacó el papel fundamental de la oración, la escucha y el diálogo con Dios. «El Espíritu nos dará sabiduría y paciencia, nos va a ayudar en la escucha de la Palabra», expresó Monseñor Fernández, animando a todos a vivir con un corazón abierto al amor divino.

El compromiso de los jóvenes y el paso hacia la madurez cristiana

En nombre de todos los confirmados, intervino Juan Lastres que expresó su gratitud al obispo, al párroco y a la catequista Pilar, quien se encargó de la formación de los jóvenes a lo largo del año. «Hoy hemos dado un paso muy importante en nuestra vida cristiana, y queremos ser testigos activos de Cristo», señaló Lastres destacando el compromiso renovado que asumen los jóvenes tras recibir este sacramento.

La jornada en Zuheros también fue una ocasión para reconocer el trabajo pastoral de la comunidad y la labor incansable de aquellos que colaboran con la Iglesia en el municipio. José Antonio Tejero, párroco de Nuestra Señora de los Remedios, agradeció al obispo por su visita, al grupo de catequesis y a Pilar por la preparación de los jóvenes. «Gracias por alentarnos, por acercarnos a Dios», dijo Tejero, quien también, haciendo una comparación de donde está sentado el municipio, entre rocas, destacó la importancia de cimentar la fe sobre «la roca que es Cristo».

Al final de la eucaristía, Tejero señaló que «estos días son de felicidad», ya que no solo celebraron un sacramento importante, sino también la presencia del obispo, que había dejado en todos los presentes una huella de esperanza y renovación espiritual.

Monseñor Jesús Fernández “estoy impresionado por la fortaleza y la vitalidad de los habitantes del municipio”

Tras la ceremonia, Monseñor Jesús Fernández en declaraciones a Cancionero comentó su experiencia en Zuheros y sus sensaciones tras la visita. En su conversación, el obispo se definió como una persona que, a pesar de su timidez, siente una profunda empatía por los demás. «Es un don que Dios me ha dado», comentó, refiriéndose a su capacidad de conectar con las personas y hacerlas sentir acompañadas en sus alegrías y tristezas.

Sobre su visita a Zuheros, Monseñor Fernández manifestó sentirse «impresionado» por la fortaleza y la vitalidad de los habitantes del municipio, especialmente de los ancianos y enfermos a los que tuvo la oportunidad de visitar. «Me han dado un testimonio de reciedumbre, de fortaleza. Algunos tienen casi 90 años y siguen adelante con mucha vitalidad», destacó el obispo.

Respecto a los jóvenes confirmados, Monseñor Fernández les recordó que el sacramento que recibieron les da «coraje y valentía» para vivir su fe con generosidad. También hizo una referencia a todos los presentes para que sigan cultivando su vida espiritual a través de la oración y el compromiso social.

El obispo también habló de su cercanía con las personas que no pudieron asistir a la celebración en persona, como los enfermos y los mayores. «Quiero que sepan que no están solos. A través de esta televisión, Cancionero Televisión me es posible llegar a sus hogares y recordarles que Dios está cerca de ellos», expresó Monseñor Fernández.

La visita de Monseñor Jesús Fernández a Zuheros fue un día cargado de significados profundos para la comunidad. Independientemente de las celebraciones litúrgicas y las confirmaciones, la jornada fue una invitación a todos a renovar su compromiso cristiano y a vivir la fe con valentía, generosidad y amor. Un día de encuentros, reflexiones y esperanza para todos los que se sienten llamados a seguir el camino del Evangelio en sus vidas.

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