Manuel Jiménez del Pino, vocal del Marco Montilla-Moriles
Manuel Jiménez del Pino, vocal del Consejo Regulador, alerta del retroceso del viñedo y valora la importancia del concurso de racimos de uva del Llano del Espinar como arraigo cultural y símbolo de resistencia.
El vocal del Consejo Regulador del Marco Montilla-Moriles, Manuel Jiménez del Pino, ha dibujado un panorama preocupante para el sector vitivinícola de la zona, marcado por el arranque masivo de viñedo, el descenso del consumo de vinos generosos y una campaña duramente afectada por el mildiu, que ha reducido la cosecha esperada en más del 50%. Pese a ello, ha querido destacar el valor simbólico de iniciativas como el concurso de racimos de uva del Llano del Espinar, al que ha asistido y que ha calificado como “muy nuestro, muy consolidado y lleno de significado para la comarca”.
Una campaña marcada por el mildiu y la pérdida de viñedo
Jiménez del Pino no ha edulcorado la realidad: la campaña de 2025 ha sufrido un fuerte golpe debido a la expansión del mildiu, que ha destruido buena parte de los racimos esperados. Se estima que la producción rondará los 19 o 20 millones de kilos, muy por debajo de los 35 o 40 millones previstos y lejos también de los 29 millones del año anterior. “El mildiu no afecta a la calidad, pero donde entra, arrasa. No hay término medio”, ha explicado con contundencia.
A esto se suma un problema estructural más grave: el abandono del viñedo. Las altas temperaturas, la falta de relevo generacional y los bajos precios están provocando un arranque masivo de cepas: “Ya dudo que estemos siquiera en las 4.000 hectáreas. Cada año se arranca más, y eso es dramático”, ha dicho.
“Nuestros vinos no se venden”
Uno de los principales retos del marco Montilla-Moriles es la caída del consumo de vinos generosos, pese a su altísima calidad. Para Jiménez del Pino, la clave está en la dificultad de comunicación de estos productos al gran público: “Son vinos de élite, complejos, que requieren cierto conocimiento. El mercado ahora busca vinos fáciles, de trago cómodo y comprensibles para cualquiera. Ahí es donde estamos perdiendo la batalla.”
Aunque ha valorado la colaboración con las distintas administraciones, ha reconocido que no es suficiente si no se produce una transformación profunda en la forma de comunicar, vender y posicionar los vinos del marco.
Un momento de redefinición para el sector
Sobre la situación actual, el vocal ha sido claro: “No podemos decir que estemos en un buen momento. Todo lo contrario: hay pérdida de superficie, de rumbo y de expectativas. Es un proceso lento, pero necesario: hay que redefinir el modelo.”
Aun así, ha lanzado un mensaje de respeto y admiración hacia los viticultores: “El agricultor es resiliente por naturaleza. Tiene que echarse un pellejo duro para seguir. Nadie que no lo tenga aguanta el campo.”
Un concurso con alma de tradición y de tierra
Finalmente, Jiménez del Pino ha valorado positivamente el concurso de racimos de uva del Llano del Espinar, Ha reconocido su valor simbólico como “pistoletazo de salida” para la vendimia de la variedad Pedro Ximénez, la uva reina del marco, y como símbolo de la conexión entre cultura, tradición y agricultura:
“Es un concurso muy nuestro, muy consolidado, que refleja el orgullo de la tierra. Este tipo de actos mantienen vivo el arraigo y son una forma de resistencia cultural frente al abandono del campo.”
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