El Dolmen de la Lastra, un monumento único en el sur de Córdoba por su orientación

Dolmen de Luque

El director del Museo Municipal Luque Tierra de Fronteras, Fran León, pone en valor este singular enterramiento megalítico situado en la Dehesa de la Lastra, una construcción funeraria excepcional por su orientación, su función territorial y su antigüedad

El término municipal de Luque alberga uno de los vestigios prehistóricos más singulares de la provincia de Córdoba: el Dolmen de la Lastra, un monumento funerario megalítico único en el sur cordobés tanto por su tipología como por su orientación hacia el norte. Así lo explica Fran León, director del Museo Municipal Luque Tierra de Fronteras, quien destaca que este enclave cuenta además con un espacio propio dentro del museo para facilitar su conocimiento al público.

En el Museo Municipal Luque Tierra de Fronteras hay un panel dedicado a él, o sea que todo el que quiera tener información sobre el mismo, sin necesidad de subir a la Dehesa de la Lastra, que es donde se encuentra, la puede tener aquí”, señala León.

El dolmen es un monumento funerario megalítico tipo corredor, aunque de pequeñas dimensiones. “Lo de megalítico, lo de ‘mega’, le viene un poco grande, porque la verdad es que es bastante pequeño”, matiza el director. Aun así, su importancia histórica es notable, ya que se trata del único dolmen de este tipo en el sur de la provincia de Córdoba.

Uno de los aspectos que lo hacen especialmente llamativo es su orientación. “Normalmente la mayoría de los dólmenes que hay en España están mirando hacia el este, o sur, sureste. Sin embargo, este, al igual que uno de los de Antequera, está mirando hacia el norte”, explica Fran León. Mientras que en el caso del dolmen de Antequera la orientación se asocia claramente a la Peña de los Enamorados, en el de Luque el motivo no está del todo claro. “Todo son elucubraciones”, apunta, aunque no descarta posibles vínculos astronómicos o paisajísticos: “Seguro que en algún momento del año hay una montaña enfrente o alguna estrella concreta, porque el tema de las estrellas es bastante interesante en la Prehistoria”.

Más allá de su orientación, León subraya el valor simbólico y social de estos monumentos. “Los dólmenes provienen de un término bretón que significa mesa y son enterramientos colectivos”, explica, añadiendo que cumplían una doble función que muchas veces se desconoce. “Son una especie de mojones territoriales y título de propiedad”, señala.

En este sentido, el director del museo contextualiza su uso en el Neolítico, cuando las comunidades comienzan a sedentarizarse. “Si te llega otro pueblo y ve que hay un dolmen, ¿qué te está diciendo? ‘Eh, aquí vive gente’. Desde el Paleolítico medio los neandertales ya tienen culto al muerto. Es una manera de decir: aquí hay población”.

En cuanto a su estado de conservación, Fran León destaca que es “bastante bueno”. El dolmen fue excavado entre los años 80 y 90 del siglo pasado por Ignacio Muñiz y Rafa Carmona, directores del Museo Arqueológico de Priego de Almedinilla. “Las piezas que salieron se llevaron al Arqueológico de Córdoba; salieron dientes, algún resto óseo y poco más”, explica.

El dolmen presenta una estructura sencilla: una cámara pequeña, una piedra triangular de cubierta y ortostatos laterales de caliza local, con un corto corredor. Puede datarse en torno a 7.000 u 8.000 años de antigüedad.

Uno de los principales inconvenientes para su visita es su ubicación. “Tiene un hándicap muy gordo y es que está en propiedad privada”, señala León. Aunque fue declarado Bien de Interés Cultural, lo que obliga a permitir visitas en determinados momentos, el problema radica en el comportamiento incívico de algunos visitantes. “La gente llega, no pregunta, entra como quiere, tira basura… y eso hace que a veces que el propietario de los terrenos no esté muy contento”, lamenta. No obstante, aclara que “si llegas amablemente y preguntas, no suele haber problema”.

El dolmen se encuentra en la Dehesa de la Lastra, a unos cinco o seis kilómetros de Luque, un entorno que además guarda otros restos arqueológicos de interés. “En menos de un kilómetro hay otro yacimiento aún en investigación y, al menos, tres zonas con pinturas rupestres en las inmediaciones”, apunta.

Para quienes deseen conocer mejor este singular monumento, Fran León recuerda que la información está disponible tanto en el Museo Municipal de Luque como en el Museo Arqueológico de Priego, donde se conserva una maqueta del dolmen. “En la Subbética somos todos pueblos amigos y vecinos”, concluye, animando a descubrir este patrimonio único que sigue despertando preguntas miles de años después

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