El cernícalo primilla consolida su recuperación en Baena con el regreso de parejas a enclaves históricos

Anillamiento en el Silo de Baena

Ecologistas en Acción destaca el aumento de ejemplares y la ocupación de edificios donde la especie había desaparecido hace décadas. El seguimiento realizado esta primavera confirma una evolución positiva de una de las aves más emblemáticas del casco urbano baenense.

La población de cernícalo primilla en Baena atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos años. Así lo ponen de manifiesto los trabajos de seguimiento que viene realizando Ecologistas en Acción durante la temporada reproductora, una labor que se intensifica entre los meses de abril y junio, coincidiendo con la época de cría de esta pequeña rapaz migratoria que regresa cada año desde África.

Curro Ordóñez, miembro de Ecologistas en Acción y una de las personas que más tiempo lleva estudiando la especie en el municipio, asegura que esta temporada está dejando noticias especialmente esperanzadoras.

«Este año, con cierta sorpresa, hemos visto que hay varios lugares aquí en Baena donde criaban en los años 80 y en la década de los 90 y que hay algunas parejas por ahí dispersas que han vuelto a ocupar esos tejados que llevaban ya muchos años vacíos», explica.

Durante estas semanas, los voluntarios realizan controles y seguimientos en los principales puntos de nidificación de la localidad, entre ellos las iglesias de Santa María la Mayor, San Bartolomé y el Silo de Baena, además de otros edificios y viviendas del casco histórico donde tradicionalmente se asentaban estas aves.

Un aumento de parejas reproductoras

Según los primeros datos recogidos esta primavera, todas las colonias de Baena han experimentado un crecimiento respecto a años anteriores.

Ordóñez considera que este incremento puede estar relacionado con una buena campaña reproductora y con la llegada de un mayor número de ejemplares procedentes del continente africano.

«La reproducción ha ido bien, han venido seguramente más aves de otros años del continente africano y las colonias este año, las que hay en Baena, han aumentado todas», señala.

Aunque el censo definitivo no se conocerá hasta finales de junio, cuando se realice el anillamiento de los pollos, las estimaciones actuales apuntan a la existencia de entre 38 y 40 parejas reproductoras en el término municipal, «si hacemos una multiplicación de unas 38 o 40 parejas por dos, nos podemos imaginar el número de ejemplares que puede haber”, comenta.

No obstante, será el seguimiento de las próximas semanas el que permitirá conocer con exactitud el número de pollos nacidos y el éxito reproductor de cada colonia.

El término de Baena, una gran colonia

Curro Ordóñez destaca una singularidad que convierte a Baena en un enclave de referencia para la conservación de la especie, «yo siempre digo que el término de Baena es una colonia completa», afirma.

Dentro de ese conjunto destacan tres espacios principales: el Silo, convertido en uno de los puntos de referencia para la conservación del cernícalo primilla; la iglesia de San Bartolomé; y la iglesia de Santa María la Mayor.

Precisamente esta última ha protagonizado una de las mejores noticias de la temporada, «la colonia histórica de la iglesia de Santa María Mayor llevaba tres años en los que habían desaparecido los ejemplares y este año hay tres o cuatro parejas», apunta

A ello se suma la reaparición de aves en distintas calles del casco urbano, como la calle Amador de los Ríos donde hacía años que no se observaban parejas reproductoras.

Más de cuatro décadas de trabajo por la especie

La relación de Ecologistas en Acción con el cernícalo primilla se remonta a más de cuarenta años atrás. Ordóñez recuerda que los primeros estudios comenzaron en la década de los ochenta, coincidiendo con los censos nacionales sobre la especie.

«Llevamos cuidando esta especie desde la década de los 80, fue entonces cuando empezamos realmente a estudiarla y a colaborar en los primeros censos nacionales», recuerda.

Por aquel entonces, la situación era muy diferente. Las poblaciones se repartían tanto por el casco urbano como por numerosos cortijos y edificaciones agrícolas de la campiña, «en la década de los 90 teníamos en la campiña no menos de 60 o 70 parejas, más las que teníamos en el casco urbano», detalla.

Sin embargo, el abandono progresivo de los cortijos tradicionales y la transformación del modelo agrícola provocaron una importante reducción de los lugares de nidificación, «cuando un cortijo se abandona y se cae o se sustituye por una nave moderna, estas especies ya no pueden criar y desaparecen de esa zona», lamenta.

El Silo, pieza clave para la conservación

Uno de los pilares fundamentales en la conservación del cernícalo primilla en Baena es el Silo, un espacio que desde hace años sirve de refugio para una importante colonia reproductora.

Actualmente alberga entre 18 y 19 parejas, convirtiéndose en uno de los enclaves más importantes de la localidad.

Además, recientemente se han llevado a cabo importantes mejoras en sus instalaciones gracias a una actuación promovida por el Ayuntamiento de Baena, «por fin el Ayuntamiento ha acometido la obra que tenía prevista desde hacía casi dos años. Se ha actuado sobre la sala de hacking, donde está el nido principal, y se ha solucionado un problema importante de seguridad», explica Ordóñez.

Los trabajos se centraron en reforzar una estructura que presentaba riesgo de deterioro debido al mal estado de las paredes y de la cubierta, «había peligro de desprendimientos y se hacía necesario intervenir, la verdad es que se ha hecho un trabajo importante», indica.

Las obras se ejecutaron fuera del periodo de reproducción para evitar molestias a las aves y concluyeron antes de la llegada de los ejemplares procedentes de África.

Pendientes de una segunda fase

Una vez finalizada esta primera actuación, los esfuerzos se centran ahora en una segunda fase de mejora del edificio.

El objetivo pasa por impermeabilizar la azotea del Silo para evitar filtraciones que puedan afectar tanto a la estructura como a las zonas de nidificación, «la azotea ha perdido parte de su impermeabilización con el paso de los años y es necesario actuar para que el agua no termine afectando al edificio», señala.

Mientras tanto, Ecologistas en Acción continuará desarrollando durante las próximas semanas los trabajos de seguimiento y control de la especie, a la espera de conocer los resultados definitivos de una temporada que, por el momento, invita al optimismo.

El anillamiento de los pollos, previsto para junio, permitirá conocer con exactitud el éxito reproductor de una población que sigue encontrando en Baena uno de sus principales refugios de Andalucía y que este año, además, ha recuperado espacios históricos que parecían perdidos para siempre.

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