La Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, Santo Cristo del Calvario y Soledad de María Santísima celebró el tradicional besamanos a Nuestra Señora de la Soledad en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, tras la eucaristía oficiada por el consiliario y párroco Jesús Joaquín Corredor Caballero.
La Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe acogió el tradicional besamanos en honor a Nuestra Señora de la Soledad, un acto profundamente arraigado en la vida de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, Santo Cristo del Calvario y Soledad de María Santísima. La celebración tuvo lugar tras la eucaristía oficiada por el consiliario de la hermandad y párroco, Jesús Joaquín Corredor Caballero y que contó con el acompañamiento musical de la Agrupación Coral de Baena.
El hermano mayor de la hermandad, Juan Mariano Fernández García, destacó la importancia de esta cita para la hermandad y para la tradición cofrade local, “hemos celebrado, como ya venimos haciendo desde el año 1988 ininterrumpidamente, el tercer sábado de Cuaresma, días antes de la festividad de San José, el besamanos a Nuestra Señora de la Soledad”.
Según señaló, se trata de “una misa, un acto solemne al que acude toda la hermandad, invitado todo el cabildo de la cofradía, y que es una tradición ya de mucho tiempo”. En este sentido, subrayó el orgullo de la hermandad por mantener viva esta celebración, “estamos muy orgullosos y muy contentos de poder celebrarla”.
Fernández García también recordó que este será su último año al frente de la hermandad, “yo por mi parte es la última ya, porque ya cumplo de hermano mayor. Vendrán otras sesiones, con otra junta directiva diferente, y habrá otras maneras de vestir a la Virgen y otra forma de organizar el acto, pero de momento estamos muy satisfechos”.
El hermano mayor también se refirió al cuidado con el que se ha dispuesto la imagen para este acto, “yo creo que está preciosa, hoy está de una forma un poco más especial de como la solemos presentar, pero sí le hemos puesto su manto, el que lleva siempre el Viernes Santo, que es un manto oscuro, entre azul marino y negro”, explicó. La Virgen lucía además “la corona que tiene normalmente de procesión”.
En cuanto a la ornamentación, señaló que la hermandad opta por la sencillez, “lleva un pequeño detalle en el cinturón, una pequeña medalla que nos ha regalado una familia. A nosotros no nos gusta ponerle muchas joyas ni muchas cosas, porque ya ella es una preciosidad y no hay que recargarla tanto”.
Al final de la eucaristía tuvo lugar una serie de reconocimientos. En primer lugar, a los hermanos que han cumplido 25 años ininterrumpidos dentro de la hermandad. Asimismo, se distinguió el trabajo y la colaboración de varios fotógrafos que han contribuido durante años a documentar la vida de la cofradía.
“Hoy hemos hecho el reconocimiento primero a los hermanos que llevan 25 años ininterrumpidos, y luego a cinco fotógrafos que entendemos que han hecho un trabajo muy bueno”, señaló Fernández García. Los homenajeados fueron Euterio Alférez, Juan Carlos Roldan y Carlos Valentin Bernal, quienes, según indicó, “siempre han estado a disposición de la hermandad y han hecho trabajos fantásticos con mucho cariño y, además, siempre de forma desinteresada”.
De cara al futuro, el actual hermano mayor aseguró que seguirá colaborando con la hermandad, “yo siempre voy a estar a disposición de la hermandad, llevo desde que tenía 13 años ayudando aquí y, si los que entran quieren que siga echando una mano, pues seguiré”.
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