Intervinientes en el acto informativo
La Casa de la Cultura acoge una charla informativa promovida por el colectivo, con intervenciones de agricultores y miembros de plataformas ciudadanas que advierten de olores, riesgos para la salud y falta de información
La posible instalación de una planta de biometano o biogás en Baena centró una charla informativa celebrada en la Casa de la Cultura y promovida por el Grupo Ecologistas en Acción. La actividad reunió a vecinos y vecinas interesados en conocer los detalles de este tipo de instalaciones y sus posibles efectos sobre el municipio.
Francisco Javier Sánchez Sánchez Cañete, miembro del colectivo, fue el encargado de abrir el acto, “nos reunimos hoy para compartir información y reflexionar juntos sobre un asunto de gran importancia, la planta de biometano y su posible impacto en el futuro de nuestro pueblo. Se trata de una cuestión que nos afecta a todos y a todas y que merece ser conocida, comprendida y debatida con rigor y serenidad”, señaló.
En su intervención, insistió en que la charla no sería la última y defendió la necesidad de abordar el asunto desde el “bien común”. “En la vida hay dos grandes grupos de personas. Las que luchan y ponen su esfuerzo en el dinero y las personas que ponen su esfuerzo en el bien común. De esta parte estamos las personas que ponen su esfuerzo en el bien común. Aquí nadie viene por intereses económicos, sino por el bien común”, afirmó ante el público.
El encuentro contó con tres ponentes: José de la Rosa, profesor de secundaria y portavoz de la plataforma Stop biometano y plantas fotovoltaicas de Cabra que hablo de “Testimonios en otros territorios, razones técnicas; Juan Carlos Serrano, agricultor vinculado al ámbito de la salud pública y procedente de Granada y Rafael Ruz, agricultor y miembro de Ecologistas en Acción de Montilla que expuso “Razones para luchar contra las plantas de biometano y el futuro de nuestros”.
Durante el turno de declaraciones a Cancionero, José de la Rosa definió el proyecto como “una cosa que es inoportuna en un territorio donde siempre ha prevalecido el patrimonio olivarero y esto viene a desplazarlo”.
Juan Carlos Serrano, agricultor, aseguró que habla “como ciudadano preocupado” y como propietario afectado, “me perjudica muy notablemente a todas mis propiedades”, indicó, para después concretar que se trata de “una planta que emite unos olores infernales comprobadamente in situ”
Según su testimonio, en otras localidades “es insoportable y se produce un desplazamiento demográfico del 50% de un pueblo, no, es inadmisible”.
José de la Rosa sostuvo que una de las principales afecciones es “los malos olores”, pero añadió otra preocupación, “hay otra afección muy importante que es el daño a la salud, un daño a la salud que es acumulativo”.
Explicó que las “partículas volátiles que parten del movimiento de los insumos que entran en la planta y el digestato que sale” pueden acabar llegando a los núcleos de población, especialmente cuando las instalaciones se ubican cerca de los pueblos”.
Ambos ponentes aseguraron haber visitado otras plantas para conocer su funcionamiento. Relataron una experiencia a unas de las plantas donde, según afirmaron, el olor era perceptible antes de llegar a la instalación. “Fue abrir la ventana y le dije al compañero: no pongas el GPS que aquí ya huele a perro muerto”, narró Juan Carlos.
También mencionaron el caso de Mengíbar, donde, según indicaron, de una planta inicial se habría pasado a tres, “esto viene a invadir prácticamente el territorio”, apuntó José de la Rosa.
Críticas a la tramitación y a la “compatibilidad urbanística”
Los intervinientes cuestionaron la forma en que se están tramitando estos proyectos. Según José de la Rosa, las empresas solicitan primero la “compatibilidad urbanística” en ayuntamientos con planes generales antiguos “que no ven ni el objeto de esto ni la viabilidad”.
Aseguró además que han solicitado documentación acogiéndose a la ley de transparencia y que, en algunos casos, han tenido dificultades para acceder a datos como “los metros cúbicos que se utilizan” o “la cantidad de materia orgánica que se va a gestionar”.
“Si se hacen las cosas a ocultas del pueblo, pasándose por alto el tema de la participación ciudadana en una cosa tan gravísima, todo el que oculta algo, esconde algo”, afirmó Juan Carlos.
El debate sobre el alperujo y los residuos
Uno de los argumentos que, según los organizadores, se ha esgrimido a favor de estas plantas es la gestión del alperujo, subproducto del olivar. Sin embargo, los ponentes discreparon. “Hoy el alperujo se está gestionando correctamente”, sostuvo José de la Rosa.
En su opinión, el problema de fondo es que estas plantas requieren grandes cantidades de materia orgánica adicional. “El digestato no se produce con alperujo y alperchín. Necesita otra materia orgánica que es la mierda y los residuos de granja”, afirmó, planteando la duda de “dónde hay tanta materia orgánica” para abastecer todas las plantas previstas en distintos municipios.
Asimismo, advirtió de la posibilidad de que la instalación de plantas de biometano pueda favorecer la llegada de macrogranjas para suministrar residuos, “como ha pasado en otros pueblos donde esta experiencia se está viviendo”.
Llamamiento al debate ciudadano
Los organizadores subrayaron que continuarán ofreciendo información y promoviendo encuentros públicos, “esta conferencia es crucial para nuestro futuro colectivo”, había señalado al inicio Francisco Javier Sánchez, apelando a la necesidad de analizar con serenidad un proyecto que, a juicio del colectivo, puede marcar el porvenir económico, ambiental y social de Baena.
El debate sobre la planta de biometano queda así abierto en el municipio, a la espera de que avance la tramitación administrativa y de que se conozcan con detalle las características técnicas del proyecto.
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