El obispo en la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación
Doña Mencía ha vivido unos días especiales con motivo de la Visita Pastoral del obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, quien ha querido conocer de primera mano la realidad social, educativa y religiosa del municipio dentro de su recorrido por el arciprestazgo de Baena-Castro del Río. Una visita desarrollada en dos jornadas que ha estado marcada por la cercanía, la escucha y el contacto directo con los distintos colectivos del pueblo.
La jornada central de la visita tuvo lugar el sábado 24 de enero, comenzando con una oración en la parroquia, donde el prelado fue acompañado por el párroco, José Antonio Tejero. Posteriormente, se desplazó al Ayuntamiento de Doña Mencía, donde fue recibido por el alcalde y miembros de la corporación municipal, que le hicieron entrega de un libro sobre la Semana Santa y otro sobre la historia de la localidad.
El obispo valoró este encuentro institucional como una oportunidad para dialogar sobre la realidad local y andaluza, destacando el papel de la Iglesia en colaboración con las instituciones, “hemos dialogado sobre el pueblo, sobre la realidad de Andalucía, en contraste en muchos casos con la realidad de la que yo vengo, de Castilla y León”, apunto a Cancionero
Durante la mañana, monseñor Jesús Fernández visitó también a los enfermos, uno de los momentos más personales de la jornada, antes de mantener una reunión en la parroquia con el Consejo Pastoral y los distintos grupos parroquiales, con quienes compartió reflexiones sobre la vida comunitaria, los retos pastorales y el papel de los laicos.
Ya por la tarde, el obispo recorrió las ermitas del Calvario y del Espíritu Santo, para posteriormente reunirse con las cofradías de la localidad, a las que agradeció su implicación en la vida religiosa y social del municipio.
La Visita Pastoral culminó con una solemne Eucaristía celebrada en la parroquia ante la Virgen de Consolación y Paz, titular de la Hermandad del Huerto. En su homilía, el prelado animó a los fieles a vivir su fe con compromiso y unidad: “Sed discípulos y apóstoles de Jesús” y les exhortó a mantenerse unidos: “Sed parroquia unida”.
Una primera jornada dedicada a la educación y al mundo laboral
La Visita Pastoral había comenzado días antes, el miércoles 21 de enero, con una intensa agenda que permitió al obispo conocer otras realidades del municipio. En esa primera jornada, mantuvo encuentros con catequistas y miembros de los coros parroquiales, a quienes agradeció su labor y dedicación, recordando que, “la Iglesia es el sitio más cercano para las necesidades y atención de las personas”.
El prelado destacó el valor de la parroquia como espacio de cercanía y atención a los más necesitados, subrayando que, “por eso es tan bonito ser párroco, porque es el que está más cerca de las necesidades de la gente”.
Durante la mañana también visitó la empresa local Crismona, actualmente en su cuarta generación familiar, donde conoció su historia y su vinculación con instituciones religiosas y Cáritas.
Encuentro con los jóvenes y mensaje educativo
Uno de los momentos más significativos de la visita fue el encuentro con el alumnado del Instituto Mencía López de Haro, donde una alumna agradeció la presencia del obispo y puso en valor la labor del profesorado. El prelado aprovechó la ocasión para lanzar un mensaje a los jóvenes, animándolos a crecer como personas sanas y comprometidas.
En su intervención hizo referencia al reciente accidente de tren y elogió la actitud solidaria de un joven de Adamuz, “es importante tener corazón para estar al lado de los que lo necesitan”.
Asimismo, insistió en el uso responsable de las redes sociales y alertó sobre el tiempo que se dedica a las nuevas tecnologías, “que la inteligencia artificial no quite tiempo a la familia y a los amigos”.
Como recuerdo de la visita, el alumnado obsequió al obispo con un cuadro de su escudo episcopal realizado con tecnología 3D. La jornada concluyó con la visita al Colegio Alcalá Galiano.
“Volver a ser cura de pueblo”
En declaraciones a Cancionero, monseñor Jesús Fernández destacó el carácter especial de las parroquias pequeñas frente a las grandes catedrales, “las iglesias más sencillas son más familiares y te centras más en lo importante”.
Reconoció que visitar pueblos como Doña Mencía le permite reconectar con sus orígenes pastorales, “es como volver a ser párroco de un pueblo. Para mí es muy bonito, es recuperar tiempos muy antiguos”.
El obispo también tuvo palabras de reconocimiento para los sacerdotes y fieles, señalando que, aunque existe una carga de trabajo importante, la colaboración de la comunidad es fundamental y muy positiva.
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