Obispo de Córdoba y párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación
La parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de Doña Mencía inauguró este 14 de septiembre su Año Jubilar con motivo del 50 aniversario de la bendición del actual templo. El obispo de Córdoba, Jesús Fernández González, abrió la Puerta Santa después de una procesión desde la Ermita del Espíritu Santo y presidió la Eucaristía de la Exaltación de la Santa Cruz.
El prelado definió este periodo como «un tiempo de gracia» y animó a los mencianos y a los vecinos de la comarca a acercarse al templo para vivir un año de conversión, comunión y esperanza.
Doña Mencía abrió este 14 de septiembre un capítulo especial de su historia religiosa con el inicio del Año Jubilar de la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, concedido por la Santa Sede con motivo del cincuenta aniversario de la bendición del actual templo.
El acto inaugural estuvo presidido por el obispo de la Diócesis de Córdoba, Jesús Fernández González, que participó en la procesión desde la Ermita del Espíritu Santo hasta la parroquia y protagonizó uno de los momentos centrales de la jornada con la apertura de la Puerta Santa.
El Año Jubilar se prolongará hasta el 14 de septiembre de 2027, coincidiendo con el cincuenta aniversario de la bendición del templo. Durante este periodo se desarrollará un amplio programa de celebraciones religiosas, encuentros y actividades culturales bajo el lema «María, consuelo para tu pueblo».
«Un tiempo de gracia»
El obispo de Córdoba explicó el significado de esta celebración después de concluir los actos inaugurales a Cancionero, «ha sido una fiesta muy bonita porque hace 50 años de la bendición de este templo, de la consagración del altar», señaló.
Con motivo de esta efeméride, la parroquia solicitó a la Penitenciaría Apostólica del Vaticano la concesión de un Año Jubilar y de la indulgencia plenaria.
Para monseñor Jesús Fernández, el jubileo supone ante todo una oportunidad espiritual, «un año jubilar es un tiempo de gracia donde se nos llama especialmente a la conversión, a cambio de vida si es que no vamos por buen camino, a acercarnos al Señor a través de la penitencia y sobre todo a través de la Eucaristía».
El prelado recordó también la importancia de la oración por el Papa dentro de las condiciones establecidas para poder obtener la indulgencia.
Pero el significado del aniversario trasciende el propio edificio parroquial. Fernández González puso en valor el papel de la parroquia como lugar de encuentro y de construcción de comunidad, «la parroquia no debemos olvidar que es un lugar donde realmente se hace pueblo», afirmó, recordando que en ella se reúnen los vecinos «en los momentos alegres, pero también en los tristes para despedir a las personas queridas».
A su juicio, este año debe servir para «amasar esa comunión, esa cercanía entre la gente», aprender a través de la Palabra de Dios y encontrar también el consuelo de la Virgen.
La Puerta Santa, símbolo de entrada al corazón de Dios
La apertura de la Puerta Santa constituyó uno de los momentos más simbólicos de la jornada.
Los actos habían comenzado a las siete de la tarde en la Ermita del Espíritu Santo, donde se dio lectura al decreto de la Santa Sede que concedía el Año Jubilar. Posteriormente se inició la procesión hasta la parroquia.
Una vez ante el templo, el obispo procedió a abrir la Puerta Santa, un gesto que vinculó directamente con el significado de la propia iglesia, «la puerta tiene un significado especial porque es entrar en el templo, pero es entrar en el corazón de Dios mismo», explicó.
Fernández González destacó además la particular configuración arquitectónica de la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, que presenta un espacio central que recuerda a una plaza, «esta iglesia está construida de tal manera que parece una plaza de un pueblo, y ahí está Jesús y ahí está María, tiene mucho sentido de comunidad, de pueblo».
La cruz como signo de amor y victoria
La inauguración coincidió con la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, por lo que la cruz ocupó también un lugar central en el mensaje pronunciado por el obispo durante la celebración.
Jesús Fernández habló de la cruz como «signo de amor», pero también como expresión de la humillación sufrida por Cristo y, finalmente, como signo de victoria,
«el Señor ha resucitado y con Él esto también quiere decir que el mal va a ser vencido, que tenemos confianza y esperanza en que el bien al final va a triunfar siempre».
Ese mensaje de esperanza quiso trasladarlo también al conjunto de la comunidad menciana en el comienzo de este periodo jubilar.
Una puerta abierta a toda la comarca
El Año Jubilar no estará reservado exclusivamente a los vecinos de Doña Mencía. El obispo invitó a quienes no pudieron asistir a la inauguración y a los habitantes de otros municipios de la comarca a acercarse durante este tiempo a la parroquia, «este lugar va a tener esta puerta abierta para que puedan venir aquí, puedan rezar aquí y puedan unirse al pueblo de Dios que peregrina en esta parroquia».
Fernández González animó igualmente a vivir la fe desde cada parroquia y destacó que el acercamiento a Dios debe traducirse en una mayor capacidad para generar comunidad y ayudar a los demás,
«la fe siempre va a hacerles más felices, va a hacer que puedan ser agentes de comunión en el pueblo y de vida para los demás»
Un mensaje para los devotos de Jesús Nazareno
La conversación de Cancionero con el obispo también permitió trasladar un mensaje a los numerosos devotos de Nuestro Padre Jesús Nazareno que existen en Doña Mencía y en los municipios de la comarca, donde el 14 de septiembre se vive con especial intensidad.
Jesús Fernández reconoció que acababa de conocer la dimensión de esta devoción en la zona, «no sabía que había tanta devoción a los nazarenos y me acaban de decir que aquí en la comarca hay mucha gente».
El obispo animó a los cofrades y devotos a mantener y profundizar en esa vinculación con la imagen de Jesús Nazareno, «esa devoción es muy hermosa, que la conserven porque en el Nazareno tenemos al hermano que siendo Dios se hace cercano a nosotros y padece como nosotros para poder entendernos mejor y rescatarnos también del mal».
Al final dejó la siguiente invitación, «sigan con esa devoción promoviéndola y viviéndola en el corazón porque desde luego van por buen camino».
Una celebración que mira al futuro
-El Año Jubilar se desarrollará durante los próximos meses con diferentes celebraciones. Entre las previstas se encuentran la novena de la Virgen de Consolación, actividades vinculadas al Cristo del Calvario, jubileos específicos para familias, niños y enfermos y la IV Misión Diocesana, prevista para abril.
Esta última iniciativa tendrá como objetivo llevar el mensaje del jubileo a todos los hogares de Doña Mencía, con la participación de personas procedentes de diferentes puntos de la diócesis.
La parroquia afrontará así un periodo en el que, como señaló el párroco José Antonio Tejero Cárdenas, se pretende que las puertas permanezcan abiertas para acoger a todos.
El propio obispo resumió el sentido de este tiempo jubilar apelando a la necesidad de aprovecharlo para fortalecer la vida cristiana y el compromiso con los demás. Un año que comenzó con la apertura de una puerta física, pero que pretende abrir también, en palabras de Jesús Fernández, «el corazón de Dios mismo».
La jornada inaugural concluyó con la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno por las calles de Doña Mencía, poniendo el broche a un día en el que historia, fe y tradición se unieron para dar comienzo a un Año Jubilar que convertirá a la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación en punto de encuentro para toda la comunidad durante los próximos doce meses
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