David Ruiz Rosa afronta su nueva etapa como párroco de Luque con ilusión.

David Ruiz Rosa

El nuevo párroco de Nuestra Señora de la Asunción, junto a las comunidades de Nuestra Señora de la Consolación y Nuestra Señora de los Remedios, reconoce que todavía se encuentra en pleno proceso de aterrizaje y apuesta por una labor pastoral basada en la cercanía, el diálogo y el trabajo conjunto

David Ruiz Rosa afronta sus primeros días como nuevo párroco de Luque con la ilusión propia de quien inicia una nueva etapa pastoral, pero también con la prudencia necesaria para conocer a fondo la realidad de las comunidades que ahora tiene encomendadas. El sacerdote asume esta responsabilidad junto al sacerdote José Antonio Tejero dentro de la nueva unidad pastoral establecida por la Diócesis, que permitirá coordinar la atención en distintas parroquias.

El propio David Ruiz Rosa reconoce que su llegada a Luque todavía está en proceso, “aún estoy aterrizando”, señala, explicando que la transición con su anterior destino todavía se está produciendo. Tras once años de ministerio en Fernán Núñez y Santa Cruz, el sacerdote inicia ahora una etapa que afronta, según sus propias palabras, “con mucha ilusión”.

Su relación con esta zona no es nueva. Ya estuvo destinado en la comarca entre 2008 y 2010, una experiencia que hace que su llegada a Luque tenga también un componente de regreso, “es también muy grato regresar”, afirma. 

Una nueva etapa pastoral

El nuevo párroco explica que los cambios de destino forman parte de la propia naturaleza del ministerio sacerdotal y destaca el proceso seguido por el obispo de la Diócesis para comunicar los nuevos nombramientos.

En este sentido, considera que los sacerdotes deben estar disponibles para la misión que les encomienda la Iglesia, aunque reconoce que detrás de cada cambio también existen vínculos humanos y afectivos. 

“Estamos para prestarle obediencia y para colaborar con él en la pastoral de la Iglesia”, apunta, al tiempo que reconoce que estos cambios provocan “sentimientos encontrados”, porque junto a la ilusión por comenzar una nueva etapa también se dejan atrás comunidades con las que se han compartido muchos años.

Después de once años en su anterior destino, David Ruiz Rosa admite que ha encontrado allí “gente maravillosa”, pero afronta ahora el nuevo reto pastoral con la mirada puesta en Luque. 

Una unidad pastoral junto a José Antonio Tejero Cárdenas

La organización de esta nueva etapa contempla el trabajo conjunto con el sacerdote José Antonio Tejero, con quien David Ruiz Rosa mantiene una amistad de tres décadas, “don José Antonio y yo somos amigos desde hace treinta años,” explica.

Ambos formarán parte de una unidad pastoral en la que cada sacerdote asumirá determinadas responsabilidades. David Ruiz Rosa será moderador de Luque, mientras que José Antonio Tejero ejercerá como moderador en Doña Mencía y Zuheros.

El nuevo párroco reconoce que el reto será importante, ya que se trata de atender distintas comunidades con sus propias celebraciones, tradiciones y calendarios, “son dos sacerdotes, pero son tres pueblos y todos con su vida parroquial”, señala. Aun así, afronta esta circunstancia como “una nueva etapa y eso siempre es un reto muy estimulante”. 

Prudencia antes de plantear cambios

Una de las ideas que David Ruiz Rosa ha querido dejar clara es que su llegada no supone una ruptura con el trabajo realizado hasta ahora. Considera fundamental dedicar los primeros meses a conocer la realidad de la parroquia antes de tomar decisiones, “el primer año o los primeros meses es un tiempo de conocer”, explica.

En esta línea, considera necesario vivir primero las principales celebraciones y tradiciones de la localidad para comprenderlas desde dentro, “no se puede llegar haciendo cambios arbitrariamente sin tener un conocimiento”.

El sacerdote agradece además la disposición de su antecesor, don Manuel Rabadán Carrillo, durante el proceso de transición, “ha puesto a disposición todo, y yo se lo agradezco de corazón”.

Será, por tanto, el conocimiento de la comunidad, sus costumbres y su realidad cotidiana el que permita posteriormente establecer las líneas de trabajo. David Ruiz Rosa reconoce que cada párroco termina aportando su propia personalidad, aunque siempre dentro de las directrices de la Iglesia universal y diocesana.

Uno de los aspectos que destaca el nuevo párroco es su intención de mantener una relación cercana con los vecinos de Luque.

David Ruiz Rosa asegura que llega dispuesto a conocer a la comunidad “a fuego lento”, entendiendo que la verdadera relación entre las personas necesita tiempo, “nos iremos conociendo, el conocimiento para que sea verdadero tiene que ser a fuego lento”, afirma y lanza a los vecinos un mensaje de disponibilidad, “aquí me tienen a su disposición”.

El sacerdote reclama además la colaboración de todos para construir una comunidad parroquial cohesionada. En su opinión, sacerdote y feligresía deben caminar juntos, “no hay sacerdote sin pueblo, no hay pueblo sin sacerdote, no podría haber parroquia sin párroco y viceversa” 

Una Iglesia cercana y unida

Para David Ruiz Rosa, la parroquia debe desempeñar también un papel de referencia dentro de la sociedad local. Defiende una comunidad cristiana que sea visible, cercana y capaz de transmitir los valores del Evangelio.

Su planteamiento pasa por formar equipo, continuar el trabajo desarrollado en etapas anteriores y avanzar como una familia unida.

El nuevo párroco también pide paciencia durante sus primeros días en Luque, mientras termina de instalarse y organizar su nueva responsabilidad pastoral, “ahora sí pido un poquito de paciencia los primeros días hasta que todo vaya tomando forma”. 

Una misión que necesita de todos

David Ruiz Rosa entiende su llegada a Luque no simplemente como un cambio de destino, sino como una nueva misión pastoral. Por ello, pide a los vecinos que acompañen también a los sacerdotes con su oración y colaboración, “necesitaré de todos y cada uno”, reconoce.

Por último, resume su concepción del sacerdocio desde una posición de servicio, “al fin y al cabo el pastor es Jesucristo, nosotros somos colaboradores. No tenemos que estorbarle, sino facilitarle que él pueda llegar”.

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