Parroquia de San Bartolomé
La parroquia de San Bartolomé continúa desarrollando distintas actuaciones destinadas a la mejora y conservación del templo, con especial atención a la instalación eléctrica y a los problemas de humedad. El párroco, Francisco Salvador Flores Hidalgo, ha subrayado el compromiso del barrio y de la comunidad parroquial, especialmente visible durante las actividades organizadas en estas fechas navideñas.
Flores Hidalgo destacó el ambiente que se vive en San Bartolomé durante la Navidad y la implicación de vecinos y colectivos parroquiales en las iniciativas impulsadas desde el templo.
“La Navidad de San Bartolomé siempre es bonita, pero en Navidad especialmente. Es un momento en el que todo el barrio se vuelca”, señaló.
Los fondos recaudados a través de actividades como la chocolatada se destinan tanto a fines sociales como a las distintas actuaciones que se están llevando a cabo en la parroquia. La organización de estas iniciativas ha sido posible gracias al trabajo conjunto de la parroquia, las hermandades vinculadas al templo,Nazareno, Huerto, Misericordia, Desamparados y Angustias, otros colectivos y los propios vecinos del barrio.
“Yo pido ayuda porque incapacidad tengo mucha. Son ellos los que me arropan y me animan, y así es como salen las cosas”, reconoció el párroco.
Más allá de las actividades navideñas, el sacerdote explicó que las actuaciones actuales se centran principalmente en la mejora de las instalaciones del templo y en la conservación del edificio.
“Hemos actuado en la parte baja de la iglesia para intentar paliar la humedad y también en la instalación eléctrica. Poco a poco se van viendo los resultados”, afirmó.
Flores Hidalgo quiso agradecer el respaldo recibido por parte del barrio, del Obispado y de toda la comunidad parroquial, destacando el fuerte arraigo de San Bartolomé entre los vecinos, “la parroquia de San Bartolomé es muy querida. estoy muy contento y muy agradecido”.
Por último, el párroco subrayó que, por encima de las mejoras materiales, el objetivo principal sigue siendo fortalecer la vida comunitaria.
“Las piedras de la iglesia me preocupan, pero me preocupan más las piedras vivas. De nada sirve quitar la humedad si tenemos los bancos vacíos”, concluyó.
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