En relación con la epidemia de coronavirus que está azotando nuestra sociedad a nivel mundial, aparte de lo ya indicado el pasado 6 de marzo, el Obispo de Córdoba declara:
1. En las dificultades, Dios está más cerca que nunca de cada uno de nosotros. A él acudimos especialmente en los momentos de necesidad. Pedimos en estos días que aleje de nosotros esta epidemia, que alivie a los enfermos, que fortalezca a quienes atienden a los contagiados, que conceda el descanso eterno a los difuntos. Jesucristo ha cargado con nuestros dolores para curarnos, para darnos la salvación eterna. Por su resurrección, Jesucristo nos ha liberado del miedo a la muerte, que nos hace vivir como esclavos (cf. Hbr 2,15). En Cristo y por Cristo se ilumina el misterio del dolor y de la muerte, que fuera de su Evangelio nos abruma (GS 22). Dios tiene un mensaje de salvación para nosotros en estos momentos de dificultad, acerquémonos a él.
2. Estamos atentos a las disposiciones de la Autoridad civil para cumplir sus ordenanzas: prohibición de los actos colectivos, medidas higiénicas, cautelas y provisiones, etc. Somos ciudadanos que queremos contribuir al bien común, y a ello contribuyen las medidas de prevención y de ataque, que dicta la ciencia. Nos mueve a ello la solidaridad cristiana y la búsqueda del bien de los demás, antes incluso que el de uno mismo.
3. En el ámbito eclesiástico, propio de nuestra competencia, establecemos:
3.1. Todos los fieles católicos de la diócesis de Córdoba quedan dispensados del precepto dominical, que prescriben los cánones 1246-1248. Es decir, están dispensados de la obligación de acudir a Misa los domingos y fiestas de guardar, mientras dura la epidemia.
3.2. En nuestras parroquias y demás instituciones diocesanas, quedan suprimidas todas las actividades no sacramentales (catequesis, reuniones de grupos formativos, encuentros, etc.). Hasta el 30 de marzo se suprimen todos los cultos de las distintas Hermandades y Cofradías que se celebran en los templos. Se mantiene, por ahora, la celebración de las Misas dominicales y diarias para las personas que quieran acudir a las mismas, observando las cautelas establecidas.
3.3. Con respecto a las celebraciones de Bodas, Exequias y Misas funerales, se recomienda que participen únicamente los familiares y personas más allegadas, manteniendo las mismas medidas de prevención antes indicadas.
3.4. Para el sacramento de la confesión, se aconseja vivamente el uso del confesionario, provisto de rejilla y tela higiénica.
3.5. Se ruega a los sacerdotes estén más disponibles para atender la demanda de los fieles que así lo requieran en sus domicilios, cuando estos no salen de casa.
4. Según la costumbre de siglos, nuestra diócesis se acoge especialmente a la protección del arcángel san Rafael, custodio de Córdoba. Él nos ha librado a lo largo de la historia de catástrofes, pestes y terremotos. Acuda en nuestro auxilio en estos momentos de dificultad. Esperamos vernos libres por su intercesión de esta epidemia, y hacemos el voto de celebrar su fiesta este año 2020 con especial solemnidad.
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