Campaña de recogida de la Uva en Bodegas Jesús Nazareno
La campaña de recogida de la uva en Bodegas Jesús Nazareno de Baena llega a su fin con un balance mixto: aunque la cosecha ha sufrido una importante merma por el mildiú, la calidad de la uva recolectada se mantiene alta. El gerente de la cooperativa, Juan García Cassani, comparte detalles sobre los desafíos de este año y las perspectivas de la bodega para la nueva temporada en Cancionero
La última hora de la campaña de recogida de la uva en Bodegas Jesús Nazareno está marcada por un aire de cierre y reflexión. Tras semanas intensas de trabajo en los campos y en la bodega, los últimos racimos de uva llegan a la bodega, en la que se respira un aroma inconfundible a vino joven, fermentado y lleno de potencial. Es un proceso que, como explica Juan García Cassani, gerente de la cooperativa, nunca deja de sorprender: «entrar en esta bodega es una maravilla, el olor del vino es único», nos dice mientras relata cómo la campaña ha ido tomando forma a lo largo de los últimos meses.
Una cosecha difícil: el impacto del mildiú
El inicio de la campaña de este año parecía prometedor. En muchas zonas de la denominación de origen Montilla Moriles, las expectativas eran altas y se anticipaba una de las mejores vendimias en los últimos años. Sin embargo, las lluvias de mayo, combinadas con temperaturas y humedad inusuales, provocaron la aparición de un enemigo inesperado: el mildiú. Este hongo que afecta a la viña ha hecho estragos en toda la región, y las consecuencias han sido devastadoras para muchos viticultores. En el caso de la Bodegas Jesús Nazareno, el impacto ha sido significativo, aunque no tan grave como en otras zonas cercanas: «En toda la denominación se esperaba una cosecha de unos 40 millones de kilos de uva, y al final, con suerte, vamos a cerrar con unos 18 millones, lo que representa un 60% de pérdida», comenta Cassani.
El gerente hace hincapié en que, si bien la cosecha no ha sido excelente, la cooperativa ha logrado adaptarse mejor que otras. Gracias a las visitas de campo y las mediciones de los grados de azúcar en las uvas, han conseguido prever y ajustar el momento exacto para la recogida de la uva, buscando siempre la calidad más que la cantidad. «Pensábamos que íbamos a perder un 40%, pero al final, con los kilos que han entrado esta semana, parece que la pérdida se quedará en un 30%», comenta.
La Campaña.
La campaña comenzó a finales de julio con la recogida de las primeras uvas verdejo, una variedad especial que requiere un tratamiento separado. Después de un pequeño parón, en agosto comenzaron a entrar las variedades más emblemáticas de la cooperativa: la uva Pedro Ximénez, la más característica para los finos de Baena. El proceso de recogida es meticuloso y se basa en los análisis de las muestras traídas por los socios de la cooperativa: «Es necesario empezar a recoger con un mínimo de 13 grados para obtener vinos de la calidad que necesitamos», explica Cassani. Y es que, cada vino tiene sus exigencias y, en esta cooperativa, busca siempre la excelencia.
Aunque la cantidad de uva ha sido menor que en años anteriores, la calidad se ha mantenido alta. Según Cassani, han logrado separar la uva afectada por el mildiú durante el proceso de prensado, lo que garantiza que solo los mejores racimos se conviertan en vino de alta calidad. «Lo más importante es que la uva ha sido buena, a pesar de todo», comenta con satisfacción.
El impacto de la campaña no solo afecta a la cooperativa y sus socios, sino que también tiene un efecto directo sobre la economía local. Con un mercado de uva que se ha visto gravemente afectado, Cassani subraya la necesidad urgente de que la administración tome cartas en el asunto. «Este año hemos perdido muchísimo dinero, y los viticultores no pueden seguir afrontando estas pérdidas año tras año», afirma, señalando que muchos agricultores están considerando abandonar el cultivo de la viña si no reciben algún tipo de ayuda.
La cooperativa, que cuenta con aproximadamente 70 socios, ha mantenido su compromiso con el cultivo local, a pesar de las dificultades. Cassani también destaca la importancia de cultivar variedades autóctonas como la Pedro Ximénez, que no se producen en ninguna otra parte del mundo y que son esenciales para el vino de la zona. «Lo que aquí se produce, se produce solo aquí. Si no se apoya a los viticultores, perderemos este patrimonio», advierte.
El Juan García Cassani “estamos a punto de sacar nuestra propia marca de vermouth, que ya hemos probado y está buenísimo»,
Mirando hacia el futuro, la bodega se prepara para nuevos retos, pero también para innovar. Cassani revela que están trabajando en el lanzamiento de nuevos productos, como un vermouth elaborado a partir de la misma uva Pedro Ximénez, y que esperan sacar al mercado en los próximos meses. «Estamos a punto de sacar nuestra propia marca de vermouth, que ya hemos probado y está buenísimo», comenta con entusiasmo. Además, el vino joven, un producto dirigido a un público más joven y menos acostumbrado al vino fino, estará disponible para octubre.
A pesar de los desafíos, Cassani tiene claro que la coopoerativa seguirá trabajando con la misma ilusión de siempre, adaptándose a los cambios del mercado y respondiendo a las demandas del consumidor.
Los socios y el pago de la cosecha
Un aspecto fundamental para la cooperativa es la relación con sus socios, quienes, además de entregar su cosecha, esperan recibir una compensación justa por su esfuerzo. «El pago por el kilo de uva este año se ha situado en 0,70 euros, lo cual es un precio razonable teniendo en cuenta las circunstancias», comenta Cassani. Las liquidaciones se realizarán en varias fases, conforme se vaya procesando y vendiendo el vino, con un cierre definitivo una vez se haya finalizado el ejercicio.
Cassani agradece a los socios el esfuerzo continuo que realizan para mantener la calidad de las viñas y hace un llamamiento a seguir apoyando el vino local, recordando que cada botella de vino es el reflejo del trabajo de muchas manos, que se sigue transmitiendo de generación en generación.
Un cierre de campaña positivo, pese a las dificultades
La campaña de recogida de la uva de este año en Bodegas Jesús Nazareno no ha sido fácil. El mildiú ha dejado huella, pero la bodega ha logrado mantener la calidad y adaptarse a los cambios con gran profesionalismo. En palabras de Casani, «no podemos decir que ha sido una victoria, pero sí que podemos salir bien parados, mucho mejor que otros», haciendo eco de la resiliencia de los viticultores de la zona.
La bodega sigue mirando hacia adelante, con proyectos innovadores en el horizonte y un compromiso constante con la calidad y el desarrollo del sector vitivinícola local. En octubre, los primeros vinos jóvenes estarán listos para su degustación, y los socios de la cooperativa podrán ver reflejado el esfuerzo y la dedicación invertidos en cada cosecha.
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