Celebrado el tradicional Concurso Racimos de Uvas en Llano del Espinar.

Premiados, organizadores y autoridades asistentes a la entrega de premios

El Concurso de Racimos de Uva vuelve a mostrar la excelencia de la Pedro Ximénez pese a la difícil campaña marcada por el mildiu

El tradicional Concurso de Racimos de Uva del Llano del Espinar volvió a celebrarse con éxito, manteniendo una alta participación a pesar de las complicaciones sanitarias que ha sufrido el viñedo durante la primavera. En esta edición, se presentaron 58 racimos, confirmando la consolidación de este evento como referente cultural y agrícola de la comarca, con una fuerte carga simbólica como pistoletazo de salida de la vendimia.

Racimos de peso y calidad, a pesar del mildiu

Según explicó Juan Rafael Portero, presidente del concurso y figura clave en la denominación de origen Montilla-Moriles, la calidad sanitaria de los racimos ha sido “excelente”, con ejemplares muy sanos y de gran peso, a pesar de los estragos del mildiu, una enfermedad criptogámica que ha afectado notablemente al viñedo este año.
“Yo creía que con el mildiu la participación bajaría, pero los racimos han sorprendido por su calidad y su estado sanitario perfecto”, destacó Portero.
En cuanto a la graduación, que mide la concentración de azúcares en la uva y es esencial para la elaboración de vinos como el amontillado u oloroso, el concurso ha contado con ejemplares de alta graduación, superando los 13,5 grados Baumé necesarios para obtener vinos generosos de calidad.

Premios y protagonistas del concurso

El primer premio al racimo de mayor peso recayó en José Rosa Bobi, con un imponente racimo de 2,729 kg de la variedad Pedro Ximénez, la calidad del racimo lo hizo merecedor del máximo galardón, dotado con 200 euros en metálico.
El segundo premio fue para María del Carmen Hidalgo con un racimo de 2,575 kg, y el tercer premio, para Juan Antonio Herencia con 2,386 kg.
En la categoría libre, que admite variedades distintas a la Pedro Ximénez, el racimo más grande fue el de Francisco Adamuz, con 3,778 kg, procedente de parras más orientadas al consumo de mesa.

Otros reconocimientos incluyeron:
• Mayor graduación: para Jesús Portero, con un racimo de 17,2 grados Baumé.
• Mejor presencia: para María dela Sierra Arroyo, por un racimo con estética y forma tradicional impecable.

Una tradición única en España

Para Juan Rafael Portero, el valor del concurso va mucho más allá de lo agronómico. Lo define como un evento único en España, con más de 30 años de historia, que además de mostrar el estado de la uva al inicio de la campaña, refuerza la identidad cultural de la comarca:
“Este concurso no se celebra en ningún otro lugar. Es una herramienta de diagnóstico y, al mismo tiempo, un acto de orgullo y divulgación de nuestros vinos y nuestras tradiciones”.
Además, la actividad ha atraído a visitantes que se están familiarizando por primera vez con la denominación Montilla-Moriles, y ha servido para reivindicar el valor de unos vinos únicos en el mundo, producidos en la campiña cordobesa.

Vendimia corta, pero prometedora

Respecto a la campaña en general, Portero señaló que la pérdida de producción podría situarse entre el 40 y el 50%, pasando de una previsión de 40 millones de kilos a una estimación actual de entre 18 y 20 millones. Sin embargo, la uva que ha resistido llega con una graduación alta y estado sanitario excelente, lo que permite augurar una buena calidad en los vinos, aunque en menor cantidad.
José Rosa Bobi revalida su reinado en el Concurso de Racimos de Uva del Llano del Espinar
El veterano viticultor se impone con un racimo de 2,720 kilos y suma ya más de 20 premios en su historial
José Rosa Bobi ha vuelto a subir a lo más alto del podio en el tradicional Concurso de Racimos de Uva del Llano del Espinar. Con décadas de experiencia, Rosa no solo se coronó campeón, sino que también lo celebró que su esposa que obtuvo el segundo premio, Una jornada redonda para esta familia ligada a la viña.

Una vida dedicada a la viña… y a la feria

“Sí, soy yo, Rosa, un año más”, decía entre risas al ser entrevistado tras conocer el fallo del jurado. Para él, este premio es más que un reconocimiento técnico: es una tradición, un compromiso y también una manera de compartir con los suyos.
“Llevo años ganando, tengo ya entre 15 y 20 premios… o más. Y cada año que gano, el premio lo echamos aquí en la feria, con los amigos, con la familia. Eso es lo bonito”, relataba con naturalidad.

El secreto: cuidar desde marzo

Para conseguir un racimo de estas dimensiones, la dedicación comienza temprano, explica Rosa. Desde marzo, ya empieza a trabajar para conseguir ese ejemplar perfecto. No se trata de suerte ni de una técnica mágica, sino de cuidar con constancia, paciencia y mimo.
“Hay que estar encima, esperar que traspasen, ir mirando, cuidarlo… Y no es poco, son muchas cositas. Pero vale la pena”, asegura.

Un referente entre viticultores locales 

El Concurso de Racimos del Llano del Espinar ha contado este año con 58 ejemplares presentados, una cifra que refleja el fuerte arraigo de esta cita dentro de la vendimia local. Para Rosa, competir no es solo ganar, sino compartir la pasión con otros viticultores:
“Esto es muy bonito. Aquí se presentan unos 60 racimos, y dar primero un año y otro también, y seguir estando entre los primeros, es una satisfacción. Pero lo más bonito es ver a otros amigos también competir”.

Un trofeo con sabor a tierra, esfuerzo y orgullo

José Rosa no se ve como una estrella, aunque lo sea en el ámbito del concurso. Su humildad, su pasión por el campo y su espíritu festivo son parte del alma de esta celebración. Y aunque reconoce que podría volver a ganar el próximo año, no lo da por hecho. En el campo, dice, cada temporada es una historia distinta.
“El año que viene puede ganar otro. Esto es así. Pero mientras tanto, aquí estaremos, echando la feria y cuidando la viña”.
El Concurso Provincial de Racimos de Uva del Llano del Espinar celebró su trigésima edición en la Caseta Municipal de esta pedanía de Castro del Río,
El jurado ha estado formado por Juan Rafael Portero Criado, Juan Portero Laguna y Ángela Portero Bellido, ingeniera agrónoma y responsable del Aula de Viticultura del Consejo Regulador.
Una celebración que ha sido posible gracias al apoyo del Ayuntamiento de Castro del Río y la colaboración de entidades como la Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora.

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