Celebrado el homenaje a Rafael Ruiz Arjona

Momento de detalle a Rafael Ruiz con motivo de su homenaje

ALIPA Cañete homenajea a uno de sus grandes guardianes de la memoria

El cine Coliseo de Baena de la Casa de la Cultura de Baena acoge el homenaje a Rafael Ruiz Arjona, escritor, fotógrafo, investigador y una de las figuras más relevantes en la preservación de la historia y la cultura de Baena. El acto reunió a familiares, amigos, representantes institucionales y estudiosos del patrimonio local.

El acto respetó el guion establecido, con una apertura por parte del presidente y vicepresidente de ALIPA Cañete, intervención de la hija del homenajeado, exposición del historiador Manuel Horcas, entrega de detalles a Rafael y a su esposa, Isabel, presencia institucional y un cierre audiovisual sobre el protagonista de la jornada, quedando pendiente para el día siguiente la inauguración de una exposición fotográfica de la Almedina del propio homenajeado.

Pepe Cañete, presidente de ALIPA Cañete, “se trata de reconocer a quienes hacen grande nuestro patrimonio”

El presidente de ALIPA Cañete, Pepe Cañete Martínez, abrió el acto con unas palabras llenas de admiración y gratitud hacia el homenajeado, “hoy reconocemos a una persona imprescindible para entender lo que somos. Rafael Ruiz ha sido, y es, un guardián de nuestra memoria colectiva”.

Cañete subrayó que no se trataba de un homenaje rutinario, sino de un acto de justicia, “Rafael ha dedicado su vida a Baena, a estudiarla, a rescatarla, a dignificarla. Este reconocimiento es un agradecimiento sincero a una trayectoria ejemplar”.

Natalio Aguilera Vázquez “Rafael es un ejemplo de constancia, disciplina y amor por Baena”

El vicepresidente, Natalio Aguilera Vázquez, reforzó el mensaje y añadió una reflexión sobre la trascendencia de reconocer en vida el valor de quienes aportan al patrimonio común, “a veces olvidamos agradecer a quienes trabajan en silencio. Rafael lleva décadas poniendo luz sobre nuestra historia y hoy Baena le devuelve parte de lo que él ha dado”.

Aguilera destacó, además, la dimensión humana del homenajeado, “es un hombre humilde, trabajador y profundamente comprometido. Su obra no se entiende sin su amor por esta tierra”.

María Jesús Ruiz Argudo, “mi padre siempre tuvo una fuerza interior que lo movía hacia la cultura”

María Jesús Ruiz Argudo, hija de Rafael significó que “siempre vi en mi padre una constancia admirable. Tenía una energía interior que lo llevaba a investigar, a escribir, a fotografiar, incluso después de largas jornadas de trabajo”.

Recordó también su sentido del deber cultural, “nunca hizo las cosas buscando reconocimiento, le movía el compromiso con Baena y el deseo de que su historia no se perdiera”.

Sus palabras confirmaron la dimensión familiar y humana del homenajeado, más allá del investigador y del artista.

Manuel Horcas Gálvez, historiador y amigo personal de Rafael Ruiz

El momento central del acto llegó con la extensa intervención del profesor jubilado, investigador e historiador baenense Manuel Horcas Gálvez, quien definió desde el principio la magnitud emocional que el encargo tenía para él, “para mí, hablar de Rafael es un honor”, comenzó diciendo.
“Un honor especialmente porque siempre he admirado en él cualidades que lo distinguen como persona y como creador”.

A partir de ese punto, Horcas hiló un viaje por la biografía intelectual, artística y vital del homenajeado.

Recordó que, pese a haber recorrido caminos a veces distintos, al reconstruir su memoria descubrió “coincidencias entre nosotros dos”, desde la infancia en Santa Marina, la ascendencia familiar ligada a la fotografía, aficiones comunes como el dibujo, la pintura o el fútbol, hasta la inquietud por aprender y por investigar.

Citando palabras textuales de la autobiografía de Rafael, Horcas recordó, “a muy temprana edad asisto al Colegio de Monjas de Santa Marina, posteriormente al grupo escolar Juan Alfonso de Baena”.

Explicó cómo la infancia compartida en un pueblo donde “los niños pasaban la vida en la calle” marcó una generación entera, y añadió, la descripción de uno de esos recuerdos que solo pueden contarse desde la complicidad:

“Casi siempre jugábamos con una pelota de elaboración propia, posiblemente las nuevas generaciones cuando lean esto no lo van a creer”.

Para Horcas, la vida de Rafael está atravesada por una sensibilidad visual excepcional, “de la fotografía familiar y la imprenta nació un dominio extraordinario de la imagen: la luz, el encuadre, el color, la composición…”.

Recordó un detalle especialmente significativo, “la confluencia de ambos trabajos, imagen y escritura, se combinan maravillosamente gracias al buen hacer de Rafael”.

En su relato, Horcas recuperó otra frase textual del homenajeado, que definió toda una época, “era un tiempo de mucho trabajo y poco dinero” y añadió el paralelismo con el Quijote, “se le pasaba la noche leyendo de claro en claro y los días de turbio en turbio”, dijo, recordando las horas nocturnas en las que Rafael alternaba trabajo, lectura e investigación.

Uno de los momentos a resaltar de su exposición fue cuando citó el origen del primer gran libro de Rafael, una obra histórica fundamental, “pensé en 1980 hacer una exposición de la Almedina de Baena, fue tal la cantidad de documentación que apareció que surgió el primer libro en 1986, Baena, Testimonio y Reflexión.

A partir de ahí, explicó la dimensión y el impacto de su producción, Biografía de Juan de Peñalosa (2000), Estudios sobre la desamortización en Córdoba, Baena y la prensa, Córdoba complicidad local, La recopilación de juegos tradicionales de Baena, que Horcas calificó como un estudio “mucho más profundo que una simple recopilación” y La fotografía histórica de la Almedina

Concluyó con una idea que condensó la esencia del homenaje, “Rafael Ruiz es un antropólogo natural, su curiosidad y su amor por Baena lo han convertido en un investigador imprescindible”.

Entrega del reconocimiento

Tras la intervención del historiador, los representantes de ALIPA Cañete hicieron entrega de unos detalles a Manuel Horcas por su colaboración en el acto, a Isabel Argudo como agradecimiento al apoyo constante en una vida marcada por la investigación y el trabajo incansable, y a Rafael Ruiz, quien lo recibió visiblemente emocionado, para quien el presidente de ALIPA Cañete solicitó a la administración local que “uno de los rincones de la Alemedina de Baena, llevara su nombre”

El acto contó con la presencia de la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Baena, Ana Cruz, quien quiso sumarse al reconocimiento subrayando que la obra de Rafael forma parte esencial del patrimonio cultural del municipio.

Cierre con exposición fotográfica

El homenaje concluyó con la proyección de un reportaje audiovisual dedicado al autor, en el que se repasaba su biografía, su obra gráfica y su legado como cronista visual y escrito de Baena.

Como complemento y cierre del evento, al día siguiente se inauguró la exposición fotográfica “La Almedina de Baena”, una muestra que recoge algunas de las imágenes más significativas captadas por Rafael Ruiz a lo largo de décadas.
Un testimonio visual único que sintetiza la esencia de su mirada y que constituye, por sí solo, un patrimonio para el pueblo

Comparte esta noticia: