Celebrada la IX Fiesta del Remate de la Aceituna en Doña Mencia

Fiesta del Remate de la Aceituna 2026

La pérgola del parque de Doña Mencía acogió la IX Fiesta del Remate de la Aceituna, organizada por la Asociación Cultural Getsemaní. El acto sirvió además para rendir homenaje al agricultor Rafael Cabezas Córdoba, distinguido con el “Olivo de Plata” por toda una vida dedicada al campo.

El final de la campaña olivarera volvió a convertirse en motivo de celebración en Doña Mencía con una cita que ya forma parte del calendario social y cultural del municipio. La IX Fiesta del Remate de la Aceituna reunió a vecinos, colectivos y representantes institucionales en torno a una jornada que reivindica el papel del olivar como motor económico, social y cultural.

Desde las 13´00 horas, la pérgola del parque se llenó de ambiente festivo en una convocatoria que, año tras año, gana en participación y significado. No se trata únicamente de celebrar el cierre de la campaña, sino de reconocer el esfuerzo acumulado durante meses de trabajo en el campo.

La presidenta de la Asociación Cultural Getsemaní, Griselda Montes, puso palabras a ese sentimiento colectivo durante su intervención, “el remate es mucho más que el final de una tarea, es el respiro tras el esfuerzo del trabajo bien hecho, el orgullo de ver los depósitos llenos y la excusa perfecta para encontrarnos como el gran pueblo que somos”.

Montes subrayó además que esta celebración conecta directamente con la identidad local, “estamos ante una fiesta que tiene que ver con nuestra idiosincrasia, con nuestra principal actividad productiva y con la forma tradicional de trabajar en los cortijos”.

Recuperar la cultura de los cortijos

La fiesta se enmarca dentro del proyecto “Rescatando la cultura de los cortijos”, impulsado por la asociación con el respaldo institucional. Una iniciativa que busca recuperar no solo las prácticas agrícolas, sino también los valores que se generaban en torno a ellas.

En palabras de la propia presidenta, “tiene que ver con cómo se vivía en los cortijos, con la convivencia, la solidaridad y la manera de compartir incluso en tiempos de dificultad”.

En este sentido, el secretario de la asociación, Eugenio Jurado, incidió en la importancia de transmitir este legado, “queremos que estas costumbres no caigan en el olvido y que nuestros hijos y nietos sepan cómo se celebraba el final de la campaña en el campo”.

La asociación, que ya prepara su décima edición, continúa desarrollando actividades durante todo el año, vinculadas al flamenco, la gastronomía o la divulgación cultural, siempre con el aceite de oliva virgen extra como eje central.

El “Olivo de Plata”, símbolo del reconocimiento colectivo

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la entrega del galardón “Olivo de Plata al agricultor ejemplar”, que en esta edición distinguió a Rafael Cabezas Córdoba.

Eugenio Jurado explicó el proceso de elección, “se valoran la trayectoria, el compromiso con el campo y la calidad del trabajo. Este año, la elección de Rafael fue unánime”.

El alcalde de Doña Mencía, Salvador Cubero, destacó durante su intervención el carácter simbólico del reconocimiento, “en Rafa vemos reflejada a toda una generación de agricultores que han hecho posible que hoy nuestro pueblo siga viviendo del olivar”.

Cubero puso además el acento en la dimensión humana del homenajeado, “es una persona trabajadora, comprometida con su pueblo y siempre dispuesta a colaborar, un ejemplo de lo que somos como comunidad”.

Una vida ligada a la tierra

El protagonista del día, Rafael Cabezas, recibió el reconocimiento con emoción y humildad. En su intervención recordó sus inicios en el campo, “desde los 15 años estoy trabajando en la agricultura, es lo que he hecho toda mi vida”.

Su trayectoria refleja la evolución del sector en las últimas décadas, desde los métodos tradicionales hasta la progresiva mecanización, “antes trabajábamos con una radio debajo del olivo; ahora todo está mecanizado y el ritmo es mucho más exigente”.

Cabezas también quiso poner en valor el papel del olivar en la economía local, “el campo es el motor de nuestros pueblos, da trabajo a mucha gente y mantiene viva la actividad”.

No obstante, también señaló los retos actuales del sector, “cada vez cuesta más encontrar mano de obra, es un trabajo duro y hay mucha incertidumbre, sobre todo para quienes dependen de jornales”.

A pesar de ello, defendió la necesidad de seguir apostando por la agricultura,

“tenemos que estar orgullosos de lo que hacemos. Nuestro aceite es reconocido en todo el mundo”.

Gastronomía, convivencia y tradición

La fiesta se desarrolló como una auténtica jornada de convivencia. La gastronomía, elaborada con aceite de oliva virgen extra, fue uno de los grandes atractivos, junto a las degustaciones, sorteos y actividades culturales.

Griselda Montes lo resumía así, “se trata de compartir un día juntos, disfrutar de nuestra gastronomía y recordar cómo se vivían estas jornadas en los cortijos”.

La participación de cooperativas locales y colectivos del municipio reforzó el carácter comunitario del evento, donde el aceite se convirtió en hilo conductor de todas las actividades.

Mirando al futuro sin olvidar el pasado

Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue la necesidad de garantizar el relevo generacional en el campo. Montes insistió en ello, “hay que facilitar la incorporación de los jóvenes con más apoyo, más innovación y más oportunidades”.

El alcalde también apuntó en esa dirección, “es fundamental que las nuevas generaciones se impliquen para asegurar el futuro de nuestra agricultura”.

En un contexto marcado por los cambios climáticos, las dificultades del mercado y la transformación del sector, la Fiesta del Remate de la Aceituna se consolida como un espacio para reflexionar, reconocer y celebrar.

Nueve ediciones después, esta fiesta ha demostrado su capacidad para crecer y adaptarse, manteniendo intacto su espíritu original. Lo que comenzó como una iniciativa para rescatar tradiciones es hoy un referente cultural en Doña Mencía.

Como concluyó la presidenta de Getsemaní, “hoy celebramos nuestro trabajo, nuestras costumbres, celebramos lo que somos”.

Una afirmación que resume el sentido de una jornada donde el pasado, el presente y el futuro del olivar se dan la mano en torno a un mismo sentimiento: el orgullo de pertenencia a una tierra que vive por y para el campo.

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