Párroco, hermanos mayores y Ani Piernagorda
La barriada de San Bartolomé volvió a llenarse de ambiente navideño con la chocolatada a beneficio de la parroquia, una cita que reunió a vecinos y visitantes en torno a la convivencia y la solidaridad. El encuentro tuvo como gran protagonista el belén artesanal realizado, un año más, por Carmeli y Ani Piernagorda, un trabajo muy minucioso que ha despertado una gran expectación.
El párroco de San Bartolomé, Francisco Salvador Flores Hidalgo, destacó la respuesta del barrio y el interés generado por el Belén, ante el que incluso se formaron colas para poder contemplarlo.
“Se arrepentirán de no venir, porque hay gente que incluso está esperando para ver este Belén”, señaló el sacerdote, subrayando el ambiente especial que se vive en la parroquia durante la Navidad.
La chocolatada, organizada con la implicación de la feligresía de la parroquia, las cofradías y los vecinos, se concibió como una actividad familiar pensada para el encuentro.
“La finalidad principal es la convivencia y el encuentro con Jesucristo. Visitar un Belén no es otra cosa que mirar a Jesús en el pesebre”, explicó Flores Hidalgo.
Pero si algo centró todas las miradas fue el Belén instalado en el interior del templo, una obra que vuelve a llevar el sello inconfundible de Carmeli y Ani Piernagorda, quienes llevan décadas dedicando tiempo, esfuerzo y cariño a esta tradición.
Ani Piernagorda, explicó que cada año el Belén se concibe como un recorrido catequético por la vida de Jesús.
“Intentamos que el Belén sea como una catequesis. Por eso cambiamos las escenas y las colocamos de forma correlativa: la Anunciación, el Sueño de San José, la Visitación, la Virgen pidiendo posada, los pastores, el Nacimiento, la Presentación en el Templo, la Huida a Egipto y la carpintería”, detalló.
El montaje, que requiere semanas de trabajo, combina escenas nuevas con figuras históricas de gran valor sentimental.
“Hay figuras que se ponen todos los años porque están en memoria de nuestros padres. Aunque no peguen con las demás, siempre van a estar”, explicó Ani.
El Belén cuenta con decenas de figuras cuidadosamente conservadas y materiales reciclados de años anteriores, como corcho, tierra, musgo, troncos y laurel, este último también con un significado especial, “el laurel nunca falta, va en memoria de mis padres”, añadió.
El párroco quiso reconocer públicamente el trabajo de las hermanas, dejando claro que la autoría artística es exclusivamente suya.
“Las artistas sois vosotras. Yo no mando absolutamente nada en el Belén. Hay que dejar la creatividad a quien sabe hacerlo”, afirmó Flores Hidalgo.
Ani Piernagorda invitó a la ciudadanía a visitar el Belén sin prisas, deteniéndose en los pequeños detalles que lo hacen único.
“No es un Belén para verlo corriendo. Tiene muchos detalles: la Virgen con su costura, San José con su vino, los platos, los utensilios, es para recrearse”, explicó.
La chocolatada sirvió así de punto de encuentro para el barrio y de marco perfecto para poner en valor un Belén que no solo representa el Nacimiento, sino también la memoria familiar, el trabajo artesanal y el compromiso con una tradición profundamente arraigada en esta tierra
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