Oleícola El Tejar
Oleícola El Tejar, Greenar y Vorn Bioenergy impulsan una inversión de 350 millones para transformar los residuos del olivar y garantizar la viabilidad del sector
Los municipios de Baena, Cabra, Espejo, Palenciana y Pedro Abad se sitúan en el centro de un proyecto industrial vinculado al futuro del olivar andaluz. Oleícola El Tejar, junto a la consultora cordobesa Greenar y la compañía Vorn Bioenergy Iberia, promueven la instalación de una red de plantas de biogás y biometano destinadas a dar solución a uno de los principales retos del sector: la gestión de los residuos que genera la producción de aceite de oliva.
Los promotores defienden que estas instalaciones son “imprescindibles para solventar los problemas del olivar” y constituyen la clave para garantizar la viabilidad futura del principal sector agrícola de Andalucía, en un contexto marcado por el crecimiento del olivar intensivo y superintensivo y por el endurecimiento de la normativa ambiental europea.
El CEO de Greenar, Diego Aranda, ha recordado que por cada kilo de aceite de oliva virgen extra se generan aproximadamente cuatro kilos de alperujo, un residuo orgánico con elevada humedad y alta carga contaminante, de difícil manejo y almacenamiento. En campañas recientes, Andalucía ha superado los cinco millones de toneladas de estos residuos, concentrados además en periodos de recolección cada vez más cortos, lo que desborda el sistema tradicional de gestión.
A ello se suma la entrada en vigor en 2030 de una nueva directiva europea de emisiones, que obliga a las orujeras a realizar fuertes inversiones para adaptarse a límites mucho más exigentes. Según Aranda, esta situación podría provocar el colapso del sector si no se adoptan soluciones alternativas: “El biogás no es el futuro del olivar; es su única forma de tener futuro”.
Plantas en el Sur de Córdoba
En la provincia de Córdoba, los proyectos se ubicarán en las orujeras que Oleícola El Tejar ya gestiona en Baena, Cabra, Espejo, Palenciana y Pedro Abad, formando parte de una red de ocho plantas que también se extenderá a municipios de Sevilla, Jaén y Granada. En conjunto, la iniciativa supondrá una inversión global de 350 millones de euros y la creación de alrededor de 250 puestos de trabajo, entre empleo directo e indirecto.
Cada planta contará con una inversión aproximada de 40 millones de euros y generará entre 7 y 12 empleos directos, además de unos 20 indirectos, contribuyendo a la fijación de población y a la dinamización económica de las comarcas olivareras.
Cómo funcionarán las plantas
La directora de materias primas de Vorn Bioenergy Iberia, María Martín, ha explicado que las plantas se alimentarán exclusivamente de residuos locales. El 80% de la materia prima procederá de los alperujos, alpechines y orujillos generados por las propias orujeras, que se transportarán mediante tuberías de menos de un kilómetro. El 20% restante corresponderá a estiércoles y purines ganaderos, principalmente de explotaciones avícolas situadas en un radio máximo de 30 kilómetros.
Los residuos se almacenarán en espacios cerrados con presión negativa, lo que permitirá contener los olores y evitar emisiones. Mediante un proceso de digestión anaerobia, estos materiales se transformarán en biometano, fertilizante orgánico y digestato, un subproducto con valor agronómico. Según los promotores, el sistema permitirá reducir hasta en un 70% los olores y las emisiones atmosféricas respecto a las orujeras actuales.
Energía limpia y economía circular
Cuando la red esté plenamente operativa, previsiblemente en 2030, generará alrededor de un teravatio hora anual de energía, el equivalente al consumo de 125.000 viviendas. Además de resolver un problema ambiental, el biogás aportará estabilidad económica al sector, con contratos de suministro a largo plazo, precios estables para el alperujo y una reducción estructural de los costes de gestión del residuo.
Los promotores insisten en que se trata de un proyecto basado en la economía circular, que refuerza la autosuficiencia energética del territorio y reduce la dependencia exterior del gas, en un país que importa la mayor parte de la energía que consume.
Llamamiento a la responsabilidad
Ante la contestación social surgida en algunos municipios, las empresas impulsoras han defendido que estas plantas cuentan con todas las garantías ambientales y han pedido a las administraciones y a la ciudadanía que valoren los proyectos desde el conocimiento técnico. “No todos los proyectos son iguales”, han subrayado, diferenciando su modelo de otras instalaciones que sí pueden generar problemas por el tipo de residuos que emplean.
Para Oleícola El Tejar, Greenar y Vorn Bioenergy, la decisión es estratégica e inaplazable. Ignorar el problema del alperujo, advierten, no lo hará desaparecer, sino que lo trasladará al futuro. “Oponerse sin alternativas viables supone poner en riesgo el olivar tradicional y bloquear la transición ecológica”, han concluido
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