Baena Solidaria: Dos décadas de trabajo social desde el corazón de la campiña cordobesa

Oficinas de Baena Solidaria en Baena en la calla Arrabalejo, 53

Nacida como respuesta a una emergencia humanitaria, la asociación Baena Solidaria ha evolucionado desde la acogida de inmigrantes hasta convertirse en una entidad clave del tercer sector en la provincia de Córdoba, atendiendo a más de 3.000 personas solo en el último año.

En julio de 2003, y como consecuencia directa del drama migratorio que llegaba a las costas africanas, nacía en Baena la asociación Baena Solidaria. Lo que empezó como un pequeño proyecto de acogida para inmigrantes, impulsado por un grupo de vecinos sensibilizados con la situación, se ha convertido, 21 años después, en un referente del trabajo social y comunitario en el sur de Córdoba.

Empezamos dos personas y hoy somos más de 30 trabajando, especialmente en los meses de verano”, explica Antonio Mérida Priego, presidente de la entidad. Con programas que abarcan desde empleo, infancia, mayores, inmigración o garantía alimentaria, Baena Solidaria atiende hoy a usuarios de todas las edades, desde los tres hasta más de 90 años.

Una red de proyectos al servicio de la inclusión

La actividad de Baena Solidaria se extiende más allá de Baena, abarcando municipios como Adamuz, Montoro, Luque, Doña Mencía, Valenzuela o Peñarroya-Pueblonuevo, entre otros. Desde ludotecas y escuelas de verano hasta programas de estimulación cognitiva para personas mayores, la asociación ha diversificado su acción para dar respuesta a los problemas sociales más urgentes.

Uno de los pilares actuales es el proyecto ERACIS+, enfocado en infancia y juventud, que volverá a funcionar hasta 2028 tras un exitoso ciclo anterior. “Todos los proyectos cuestan arrancar, pero cuando se consolidan, son fundamentales para muchas personas”, apunta Mérida Priego

También destacan las iniciativas de garantía alimentaria, que durante 2024 distribuyeron menús diarios a distintas localidades, o los programas para combatir la soledad no deseada en personas mayores, que han sido muy valorados en el entorno rural.

Crecimiento limitado por la infraestructura

Pese al aumento de personal y programas, las limitaciones de espacio amenazan con frenar la expansión. La sede actual, donada y rehabilitada en la calle Alrrabalejo, 53, ha quedado pequeña. “Estamos buscando nuevas instalaciones, ya sea en Baena o en otro lugar, porque sin espacio, no podemos asumir más proyectos”, reconoce el presidente.

La falta de infraestructuras también impide responder a demandas crecientes como el acceso a la vivienda o la atención a personas con patologías duales. “Estamos trabajando en un proyecto de centro habitacional, pero necesitamos financiación y apoyo institucional”, explica Mérida.

Un modelo basado en el compromiso y la discreción

El presupuesto anual ronda los 260.000 euros, financiado casi en su totalidad mediante subvenciones competitivas procedentes de la Junta de Andalucía, el Estado, la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Baena. A pesar de ello, la asociación no busca protagonismo. “Preferimos trabajar en silencio. No se trata de figurar, sino de ayudar”, afirma el presidente.

Esa filosofía ha valido a la entidad diversos premios y distinciones, como el recibido por la Mancomunidad del Guadajoz en el encuentro anual de las mujeres, reconocimiento de Derechos Humanos en Córdoba, o la distinción de una Marca de Igualdad otorgada por la Junta de Andalucía por sus políticas de conciliación laboral. “El alma de Baena Solidaria son sus trabajadoras, la mayoría mujeres jóvenes comprometidas con su entorno”, destaca Mérida.

Mirando al futuro con los pies en la tierra

A corto plazo, Baena Solidaria continuará con el mismo nivel de actividad, aunque el futuro dependerá, como siempre, de las subvenciones que consigan. Entre los nuevos retos, destaca la gestión de la creciente demanda de vivienda y la necesidad de apoyar a los trabajadores inmigrantes temporeros, que encuentran serias dificultades para alquilar.

“Las entidades sociales quitamos muchos problemas a las administraciones. Pero necesitamos su respaldo. Lo público debe proteger a los que más lo necesitan”, concluye Mérida.

Mientras tanto, Baena Solidaria sigue trabajando desde la discreción, con la firme convicción de que el sol sale cada día para todo el mundo.

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