Párroco, cuadrilleros y colaboradores en la Jornada Solidaria
La Caseta Círculo de la Amistad reúne a cientos de personas en una iniciativa destinada a recaudar fondos para la recuperación de la Iglesia Conventual de San Francisco, uno de los grandes tesoros patrimoniales de la ciudad
Baena ha vuelto a demostrar este sábado su enorme capacidad de compromiso con su patrimonio histórico, cultural y religioso. La Caseta Círculo de la Amistad ha sido escenario de una exitosa jornada solidaria organizada por la Turba de Judíos de la Cola Negra con un objetivo muy concreto: contribuir a la recuperación de la Iglesia Conventual de San Francisco, un edificio emblemático para los baenenses que desde hace años necesita importantes actuaciones de conservación y restauración.
Desde que se abrió al público, a las 12´30 horas, fueron numerosas las personas que acudieron a participar en una actividad marcada por la convivencia, el ambiente festivo y, sobre todo, por la solidaridad. La iniciativa ha contado con la implicación de las ocho cuadrillas que integran la Turba de Judíos de la Cola Negra, movilizando a más de medio centenar de voluntarios encargados de atender la barra, preparar comidas, organizar la logística y garantizar el correcto desarrollo de una jornada que ha superado las expectativas iniciales.
El cuadrillero de la Octava Cuadrilla de Judíos de la Cola Negra, Javier Triguero, explicaba que esta actividad nació durante una reunión de cuadrilleros celebrada tras la pasada Semana Santa, donde se planteó la necesidad de colaborar con la restauración del histórico templo franciscano.
«Queríamos aportar nuestro granito de arena para ayudar a una iglesia que forma parte de la historia y de la identidad de Baena, es un proyecto muy importante que necesita del apoyo de todos», señalaba.
Triguero destacaba que la situación de algunas dependencias del templo requiere actuaciones urgentes y recordaba que la recuperación del conjunto será un proceso largo que necesitará del esfuerzo continuado de instituciones y ciudadanía.
Una iniciativa que nació de la preocupación por conservar San Francisco
La jornada solidaria celebrada este sábado tiene su origen en el trabajo y las conversaciones mantenidas durante los últimos meses entre responsables cofrades, la parroquia de San Francisco y distintas instituciones. De hecho, la iniciativa fue presentada oficialmente días atrás en un acto en el que participaron la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Baena, Ana Cruz; el alférez de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Julio Garrido; el cuadrillero de la Segunda Cuadrilla de la Cola Negra, Joaquín Ramírez Burrueco y el consiliario de la cofradía y párroco de San Francisco, Francisco Salvador Flores Hidalgo.
Durante aquella presentación se puso de manifiesto la necesidad de actuar para preservar uno de los edificios más representativos de la ciudad, considerado por muchos baenenses como una de las grandes referencias patrimoniales, religiosas y sentimentales de Baena.
La iniciativa encontró una respuesta inmediata entre los miembros de la Turba de Judíos de la Cola Negra, que asumieron el reto de organizar una jornada de convivencia y solidaridad destinada a recaudar fondos para la restauración del templo.
Además, se dio a conocer que las dos cofradías implicadas directamente en el proyecto ya han conseguido reunir alrededor de 60.000 euros para las primeras actuaciones, una cifra que evidencia el compromiso existente con la recuperación del histórico inmueble.
El propio párroco de San Francisco explicó entonces el intenso trabajo desarrollado junto al Obispado, técnicos especializados y responsables de Patrimonio para obtener las autorizaciones necesarias que permitieran iniciar las obras. Un proceso largo y complejo que culminó con la llegada de los permisos necesarios para poder comenzar las actuaciones previstas.
Desde el primer momento, tanto los organizadores como las instituciones colaboradoras coincidieron en destacar que la recuperación de San Francisco debe entenderse como un proyecto de ciudad, capaz de unir a cofrades, fieles, administraciones, empresas y ciudadanos en torno a un objetivo común: devolver a este emblemático templo el esplendor que merece.
Un proyecto de gran envergadura
Las primeras estimaciones realizadas sitúan las actuaciones más inmediatas en torno a los 200.000 euros, una cantidad que podría incrementarse conforme avancen los trabajos y se descubra el estado real de determinadas zonas del edificio.
Las primeras intervenciones se centrarán previsiblemente en la Capilla de San Antonio, considerada una de las áreas más deterioradas del conjunto conventual. No obstante, los problemas afectan a buena parte del inmueble, incluyendo otras capillas, espacios anexos y especialmente la sacristía, que arrastra desde hace años importantes problemas de humedades.
Los responsables del proyecto han explicado que ya se dispone de los permisos necesarios para iniciar las actuaciones, si bien uno de los principales obstáculos sigue siendo la disponibilidad de profesionales especializados que puedan acometer unas obras de esta complejidad.
A pesar de ello, existe optimismo. Los fondos recaudados hasta el momento gracias a las aportaciones de fieles y devotos permiten afrontar una primera fase de actuación, aunque será imprescindible seguir generando recursos para garantizar la continuidad del proyecto.
Como recordaba Javier Triguero, se trata de una actuación que deberá desarrollarse a medio y largo plazo. “Lo importante es empezar”, señalaba, convencido de que la colaboración de la ciudadanía permitirá seguir avanzando en la recuperación del templo.
La importancia del trabajo colectivo
Uno de los aspectos más destacados de esta jornada ha sido la extraordinaria respuesta de los voluntarios. Más de cincuenta personas han trabajado de forma completamente altruista para que todo saliera según lo previsto.
La organización ha contado con equipos encargados de cocina, repostería, barra, servicio de bebidas, atención al público y coordinación general, demostrando una vez más la capacidad de movilización de la turba de judios.
Especial protagonismo tuvo la gran paella solidaria preparada para alrededor de 250 personas. Al frente de los fogones estuvo Elisa León Alcalá, quien dedicó varias horas a la elaboración de este plato que se convirtió en uno de los grandes atractivos de la jornada.
Con paciencia, experiencia y mucho cariño por la cocina, Elisa coordinó la preparación de una paella elaborada con ingredientes de calidad y destinada a convertirse en una de las principales aportaciones gastronómicas de una jornada donde la solidaridad fue el ingrediente principal.
La jornada ha supuesto una importante llamada de atención sobre la necesidad de conservar el patrimonio histórico de Baena.
La restauración de San Francisco no es únicamente una cuestión arquitectónica. Se trata de proteger siglos de historia, arte, fe y tradiciones que forman parte de muchas generaciones de baenenses.
Cada aportación, cada colaboración y cada gesto solidario contribuyen a preservar un legado que trasciende a quienes hoy lo disfrutan y que debe llegar en las mejores condiciones posibles a las generaciones futuras.
La respuesta obtenida durante esta jornada demuestra que existe una profunda sensibilidad hacia la conservación del patrimonio y que los baenenses están dispuestos a implicarse activamente cuando se trata de proteger una parte esencial de su identidad.
Una actuación que va más allá de una sola jornada
Desde la organización se insiste en que esta actividad no debe entenderse como una acción aislada, sino como el comienzo de un camino que requerirá nuevas iniciativas y nuevas colaboraciones en los próximos años.
La recuperación de la Iglesia Conventual de San Francisco constituye un reto de la sociedad baenense que trasciende al ámbito religioso. Se trata de conservar un edificio que forma parte de la historia de Baena y que atesora un importante patrimonio artístico, cultural y devocional.
Precisamente, distintas instituciones ya han mostrado su disposición a colaborar en este objetivo común. Entre ellas se encuentra el Ayuntamiento de Baena, que ha manifestado su intención de impulsar otros proyectos complementarios destinados a la conservación del templo.
Uno de los objetivos que se persiguen es la recuperación de las valiosas pinturas murales que alberga la iglesia, una actuación que podría canalizarse mediante futuras líneas de financiación y ayudas patrimoniales, incluidos fondos europeos si finalmente prosperan las iniciativas planteadas.
La unión de un pueblo por su patrimonio
La jornada organizada por la Turba de Judíos de la Cola Negra ha demostrado que la restauración de San Francisco cuenta con una sólida base social. A la implicación de las cofradías y de la parroquia se suma el respaldo del Ayuntamiento de Baena, así como la necesaria participación del Obispado, la Junta de Andalucía y otras administraciones que deberán desempeñar un papel fundamental en el desarrollo del proyecto.
La recuperación de San Francisco requerirá tiempo, esfuerzo y recursos económicos, pero iniciativas como la vivida este sábado demuestran que existe una profunda sensibilidad entre los baenenses hacia uno de sus edificios más representativos.
No se trata únicamente de rehabilitar paredes o restaurar capillas. Se trata de preservar siglos de historia que forman parte del baenense.
Un Bien de Interés Cultural que merece ser preservado
La importancia de este proyecto adquiere una dimensión aún mayor si se tiene en cuenta que la Iglesia Conventual de San Francisco cuenta con la catalogación de Bien de Interés Cultural (BIC), una figura de protección que reconoce su extraordinario valor patrimonial.
Esta consideración obliga a que cualquier actuación de restauración o conservación deba realizarse bajo estrictos criterios técnicos y contando con la autorización de las administraciones competentes y de los organismos responsables de la protección del patrimonio histórico.
Por ello, la recuperación del templo deberá desarrollarse mediante una estrecha colaboración institucional, garantizando que cada intervención contribuya a conservar la autenticidad y riqueza artística del monumento.
La respuesta obtenida en esta primera gran jornada solidaria permite mirar al futuro con esperanza. Baena ha dado un nuevo ejemplo de compromiso con su historia y con su patrimonio, demostrando que cuando un pueblo se une en torno a una causa común, los objetivos más ambiciosos pueden comenzar a hacerse realidad.
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