Avenida de Castro, calle Ruiz Frías, carretera Cañete y Rey Fernando
El concejal de Gobernación del Ayuntamiento de Baena, José Andrés García Malagón, explica las razones que han llevado al equipo de gobierno a intervenir en la intersección formada por la calle Rey Fernando, la avenida de Castro del Río, la avenida Cañete de las Torres y la calle Ruiz Frías. El edil sostiene que la actuación responde a criterios técnicos y de seguridad vial, tras años de problemas de circulación y después de descartar la construcción de una rotonda por su inviabilidad.
El concejal de Gobernación del Ayuntamiento de Baena, José Andrés García Malagón, ha explicado los motivos por los que el equipo de gobierno ha actuado en la intersección que une la calle Rey Fernando, la avenida de Castro del Río, la avenida Cañete de las Torres y la calle Ruiz Frías, esta última de sentido único, aunque también integrada en este complejo cruce.
Según el edil, esta intersección fue objeto de una reforma durante el anterior mandato, una actuación que, en opinión del actual equipo de gobierno, se ejecutó «sin una planificación adecuada y sin asesoramiento técnico profesional». García Malagón afirma que en aquella intervención «se primó más la estética que la funcionalidad», lo que convirtió este punto neurálgico de la movilidad de Baena en «un auténtico caos circulatorio diario», al no existir una regulación semafórica ni resultar intuitivas las prioridades de paso.
El concejal asegura que durante los tres últimos años vecinos, conductores y transportistas han tenido que soportar atascos constantes, bloqueos de camiones y situaciones de riesgo.
Desde la llegada del actual equipo de gobierno, explica, el compromiso ha sido resolver esta situación «con trabajo y rigor, no con parches improvisados». Como primera medida de urgencia, recuerda que se desmontó parte de la plaza situada en la propia intersección para permitir el giro directo entre la calle Rey Fernando y la avenida Cañete de las Torres, una actuación que alivió el tráfico, aunque considera que seguía siendo necesaria una ordenación integral.
García Malagón señala que los problemas de movilidad continuaban siendo evidentes y que numerosos vecinos trasladaban sus quejas, no solo por las retenciones, sino también por la peligrosidad del cruce y el elevado riesgo de accidentes.
Respecto a una de las propuestas más planteadas por la ciudadanía, la construcción de una rotonda, el concejal explica que el Ayuntamiento encargó un estudio a ingenieros especializados en tráfico pertenecientes a una empresa con experiencia en proyectos como el Plan de Transporte del Norte de Madrid, el estudio de tráfico de la duplicación de la Nacional II en el paso fronterizo de La Junquera o el Plan de Movilidad de la ampliación de la Castellana, también en Madrid.
Según indica, las conclusiones técnicas fueron «tajantes»: la implantación de una glorieta era inviable debido a que el cruce dispone de apenas 15 metros entre bordillos. Además, la simulación realizada mediante sistemas informáticos determinó que cualquier autobús o camión de reparto que intentara circular por la glorieta acabaría invadiendo las aceras o quedando atravesado en la intersección, agravando el colapso circulatorio.
Sobre la solución finalmente adoptada, el concejal detalla que la actuación se ha basado en tres medidas principales.
La primera ha sido la instalación de una isleta central ajardinada con forma de semiluna, diseñada para organizar físicamente los carriles y evitar dudas o maniobras imprevistas, guiando de manera natural la circulación.
En segundo lugar, se ha implantado un sistema de regulación semafórica inteligente por fases, de forma que los movimientos conflictivos quedan separados en el tiempo. De este modo, cada sentido de la circulación dispone de su propio turno, favoreciendo un tráfico más fluido y, especialmente, más seguro tanto para vehículos como para peatones.
La tercera medida consiste en prohibir los giros de 180 grados en el interior del cruce. García Malagón sostiene que uno de los principales problemas del diseño anterior era que camiones de gran tonelaje y autobuses intentaban cambiar de sentido en plena intersección, bloqueando la avenida. Con la nueva ordenación, estas maniobras quedan delimitadas y deberán realizarse en los puntos perimetrales habilitados para ello.
A juicio del concejal, la actuación permite dar respuesta a un problema histórico de movilidad adaptando la solución a las características reales de la calle, «sin gastar dinero en tirar aceras ni destrozar el arbolado de la zona», al tiempo que se mejora la fluidez del tráfico, dentro de la complejidad del cruce, y se incrementan las garantías de seguridad vial.
El responsable municipal reconoce que toda modificación en la movilidad requiere un periodo de adaptación. En este sentido, explica que durante estos días se está procediendo a la reprogramación de los ciclos semafóricos para ajustar su funcionamiento una vez comprobado el comportamiento real del tráfico. Un proceso que, añade, se está llevando a cabo con el asesoramiento de técnicos especializados, la intervención del departamento de Ingeniería del Ayuntamiento y la colaboración de la Policía Local, con el objetivo de optimizar el sistema y conseguir un cruce «lo más fluido posible y, sobre todo, lo más seguro».
Por último, García Malagón avanza que la siguiente fase de actuación será la Plaza de España. Según explica, el Ayuntamiento ya trabaja en el estudio de una solución integral para este punto, dentro del objetivo de continuar mejorando la movilidad y el tráfico en Baena
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