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La vendimia se prepara en Baena con la variedad verdejo como protagonista del inicio de campaña. La cooperativa Jesús Nazareno confía en una temporada equilibrada, con una producción que, aunque aún incierta, se espera estable. A la actividad vitivinícola se suma una apuesta firme por el enoturismo y la conservación de vinos históricos como pilares de futuro.
Un inicio condicionado por el clima
El arranque de la campaña vitivinícola 2025 en la cooperativa Jesús Nazareno de Baena depende, como cada año, de las condiciones climáticas. «Comenzamos cuando la uva alcance los grados mínimos para fermentar», explica, Cristóbal Tarifa Sevillano, presidente de las Bodegas. La variedad verdejo será la primera en recogerse, a finales de julio o primeros de agosto, dependiendo de los picos de calor que se registren en los próximos días.
Después se pasará a la recolección de uva tinta, cuya campaña se concentra en pocos días —el año pasado se recogieron entre 18.000 y 20.000 kilos—, seguida de las blancas. Todo el proceso se desarrolla de manera eficiente y rápida, evitando que se prolongue hasta septiembre. “Los socios hacen un esfuerzo para que toda la campaña quede resuelta en agosto”, informa, Tarifa.
Incertidumbre moderada en la cosecha
Por ahora, no hay estimaciones oficiales sobre la producción total de uva para esta campaña. La meteorología de los últimos meses —con un julio más frío de lo habitual— ha generado cierta cautela. En cuanto al impacto del Mildiu ha significado que ha sido notablemente menor que en zonas vecinas como Montilla, donde la pérdida de cosecha ha sido considerable.
En este sentido ha indicado que desde la cooperativa hemos estado en constante comunicación con nuestros socios. “Les hemos estado avisando a través de los grupos internos de la cooperativa y en contacto directo con técnicos de Montilla que nos han recomendado, por ejemplo, realizar tratamientos con sulfato preventivo. Pero esto no es una solución definitiva: si llueve al día siguiente, hay que volver a hacerlo”, explica. “Es un ciclo complicado, pero aquí, afortunadamente, la situación parece algo más favorable”.
Preparativos en marcha y viñedos estables
Las labores de acondicionamiento de las instalaciones ya están en marcha. Aunque no de forma intensiva, la experiencia de campañas anteriores permite preparar la maquinaria y espacios con eficacia.
La superficie de viñedo se mantiene igual que en años anteriores, sin reducción significativa, aunque ha habido algún cambio de titularidad por causas naturales. “El número de socios se mantiene. Algunas bajas por decesos se han compensado con nuevas altas de familiares”.
Las recomendaciones actuales a los viticultores son claras: mantener el terreno limpio, labrar si es necesario y estar atentos al grado de maduración. “Hay quien ha sulfatado como prevención, pero si llueve, hay que volver a hacerlo. Cada año tiene su historia”, comenta.
Vinos jóvenes, crianzas y auténticas joyas enológicas
En cuanto a la venta de vinos tintos el Virrey del Pino es el más vendido de la cooperativa, un tinto joven, fresco y fácil de beber, ideal incluso para mezclar con gaseosa o tomar con hielo. Pero si hablamos de calidad, el Castillo de Baena se lleva los elogios: un vino con más cuerpo y personalidad, criado en barrica de roble durante ocho meses.
Ha desvelado que “la cooperativa guarda verdaderos tesoros enológicos: vinos viejos como amontillados, palos cortados u olorosos que se conservan desde la fundación de la entidad en 1963. Tenemos 50 botas de cada tipo, de la primera producción de la cooperativa. Esos son nuestros grandes vinos, nuestros emblemas”.
La bodega situada en una zona especialmente aromática, mantienen un ambiente único. “Pega el cante, como decimos aquí. Entrar en esa parte es respirar historia y vino puro”.
Visitas guiadas a las bodegas
Además de producir vino, la cooperativa Jesús Nazareno está reforzando su faceta turística. Las visitas guiadas a la bodega han aumentado en los últimos años gracias a su colaboración con Asociación Cultura Vino en Rama y otras entidades culturales.
El perfil del visitante es variado: desde jóvenes hasta personas mayores, hombres y mujeres que llegan en viajes organizados, muchas veces ligados a asociaciones o hermandades. “Al final de la visita, la mayoría pasa por la tienda y adquiere vino, tanto joven como crianza”.
Aunque en los meses de verano el ritmo de visitas se reduce, otoño y primavera son las temporadas fuertes. La experiencia termina en un espacio habilitado donde se pueden catar y comprar todos los productos de la cooperativa.
La mirada puesta en el futuro con raíces en el pasado
Con una producción que busca el equilibrio entre cantidad y calidad, y una apuesta clara por el enoturismo y la conservación de los vinos históricos, la cooperativa Jesús Nazareno continúa siendo uno de los referentes del vino en la comarca de Baena.
“El vino no es solo agricultura, también es cultura, es patrimonio y es comunidad”, concluye, Tarifa. Y en esta campaña, una vez más, Baena brinda por sus raíces.
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