“Antoñi, la pansiverde que cultiva tradición y futuro en la huerta de Albendín”

Antoñi Serrano en su huerta en la Vega Alta de Albendin

En la Vega Alta de Albedin, entre olivos y árboles frutales, nos encontramos la huerta de Antonia Serrano Arias. Esta trabajadora infatigable del campo mantiene vivo un modo de vida ancestral que se transmite de generación en generación: el orgullo de sembrar, cosechar y compartir.

Hablar de Albendín es hablar de su huerta, y hablar de su huerta es, inevitablemente, hablar de Antoñi. “Soy pansiverde antes que nada”, dice con una sonrisa mientras recorre los surcos de su parcela, regada directamente desde el embalse de Vadomojón, entre tomates, peras y recuerdos.

La llaman “Pansiverde” como a todos los vecinos de Albendín, una forma de identificarse con la fertilidad de la tierra y la abundancia de sus productos. De la tierra que trabaja afirma con orgullo que “esto no es solo una huerta, es un modo de vida”. Y es que esta mujer, formada profesionalmente en la sanidad, decidió seguir los pasos de su padre, un hortelano que se jubiló a los 89 años sin dejar de labrar la tierra.

“Yo injerto, yo talo, yo doy máquina, yo labro…”, enumera Antoñi con la seguridad de quien sabe lo que hace y por qué lo hace. Su huerta es un homenaje al saber tradicional, pero también una apuesta por la innovación. En sus tierras se mezclan los frutales de siempre con otros que ha introducido probando y adaptando al clima.

La huerta de Antoñi es también un aula abierta. “El que quiera aprender, que venga. Yo enseño gratis”, dice con firmeza. Su conocimiento sobre injertos y rotación de cultivos no solo la convierte en una referencia local, sino en una maestra natural para quienes buscan reconectar con la tierra.

Recuperar Las Vegas

Antoñi lamenta que muchas huertas se perdieran en tiempos atrás. Pero hoy, gracias a hortelanos como ella y sus vecinos —los Lara, los Jarana o Antoñín el Lobo—, las vegas de Albendín están recuperando su esplendor.

“La tierra no quiere herbicidas, quiere labranza”, repite como un mantra. Y ese compromiso con el cultivo natural es también una crítica al mercado actual. “Tú ves el kilo de melocotones a 4 euros en el súper, pero si yo los vendo a ese precio, se ríen de mí”, denuncia. La falta de cooperativas y el alto coste de ser autónoma impiden que muchos hortelanos vivan exclusivamente del campo. Aun así, no deja de animar a todos a sembrar, aunque sea para autoconsumo: “Si tienes un trozo de tierra, que no se quede vacío”.

La huerta que nunca duerme

Su parcela produce todo el año. Dosifica, rota cultivos y “resfría” la tierra para que esté lista para la siguiente cosecha. “Yo siembro y recojo por cinco veces”, cuenta. “Ni comer sano ni más barato vas a encontrar”, añade con certeza.

Además, cuenta con su venta directa, regulada y legalizada, y cada año participa en el Mercadillo Hortelano de Albendín, que coincide con la Ruta de la Tapa a finales del mes julio. Allí, los hortelanos no solo venden, también muestran sus productos y animan a otros a sembrar. “Cada temporada tiene su cosa. Saber qué toca y cuándo es parte del oficio”.

Semillas que germinan en comunidad

Antoñi defiende la huerta como una herencia viva. Muchos jóvenes están empezando a involucrarse. Algunos ayudan a sus padres, otros retoman parcelas abandonadas. “Yo fui detrás de mi padre. Ahora hay hijos que irán detrás de los suyos”, comenta.

Desde su parcela, visible y abierta, Antoñi sigue labrando la tierra y sembrando conciencia. Asegura que está más morena por la huerta que por la playa. “Morenica huertera”, bromea. Y entre riegos, injertos y consejos, demuestra que el campo no solo da frutos, también da sentido.

“Que venga quien quiera, que aquí hay tierra, historia y ganas de enseñar”, concluye.

Ruta de la Tapa y el Mercadillo Hortelano del 25 al 27 de julio

Recordamos que Albendín acoge del 25 al 27 de julio la Ruta de la Tapa, en la que participaran seis establecimientos y donde se celebraran dos concursos, el popular en el que votaran los clientes y el profesional con jurado, por lo que se otorgaran dos primeros premios a las dos mejores tapas y, además, el sábado y domingo el parque municipal acogerá el mercadillo hortelano, que ha llegado a su 14 edición, para el que han confirmado ya 12 puestos

Por último, indicar que el domingo día 27, a partir de las 11:30 de la mañana, tendrá lugar una prueba clasificatoria para el Concurso Nacional de Cortadores de Jamón, parte de la recaudación será donada a la Residencia Divino Maestro

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