Ana Infante el día de la inauguración
Ha recaudado alrededor de 6.000 euros
La artista Ana Infante presentó en Córdoba su exposición «ALMA», una muestra profundamente personal con un fin solidario: recaudar fondos para el proyecto Puerta Verde. Tras más de veinte años sin pintar, Infante retoma los pinceles como vía de sanación y transformación.
La artista y restauradora Ana Infante clausuraba hace unos días en Córdoba su exposición «ALMA», una colección de 16 obras que no solo reflejaba un viaje interior profundamente íntimo, sino que también tenía una clara vocación solidaria: todos los beneficios recaudados se han destinado íntegramente al proyecto Puerta Verde, vinculado a la parroquia de Santa Luisa de Marillac, bajo la dirección del sacerdote Miguel David Pozo.
“Me siento afortunada y muy contenta por la acogida que ha tenido la exposición”, cuenta Ana, visiblemente emocionada. “Nunca imaginé tanta respuesta, sobre todo en pleno junio y julio, con el calor de Córdoba que no invita precisamente a salir por la tarde a ver exposiciones”.
A pesar de las altas temperaturas, el público ha respondido, y aunque aún no se ha realizado un balance definitivo, la recaudación ronda los 6.000 euros, una cifra que Ana celebra con gratitud.
Una exposición como acto de sanación
Pero más allá del éxito solidario, «ALMA» tenía una historia detrás cargada de emociones. Tras más de dos décadas sin pintar, Ana volvió al arte como parte de una terapia recomendada por su especialista, tras atravesar uno de los años más difíciles —y, paradójicamente, más transformadores— de su vida.
“Ha sido un año horroroso, pero también el más feliz, porque me ha permitido sacar todo ese dolor que llevaba dentro desde pequeña. Pintar ha sido mi forma de curarme”, relata. Las obras, íntimas y viscerales, están protagonizadas por figuras femeninas con los ojos cerrados, autorretratos simbólicos en los que Ana expresa su historia, su dolor y su liberación.
“Elijo pintar mujeres porque soy yo. Es mi reflejo. Y siempre con los ojos cerrados, porque lo que yo he visto y sentido, no quiero que lo vea la mujer que me representa. Es una forma de protegerla, de protegerme”.
Pintura sobre piel: cuerpo y memoria
Uno de los elementos más llamativos de la muestra es el soporte: Ana ha utilizado piel auténtica, concretamente los «pellejos» de los tambores de Semana Santa, muy conocidos en Baena, como símbolo de su propia piel. “Sobre esa piel he pintado mi dolor, mis arrugas, mis deformaciones, el paso del tiempo… Es mi piel, literalmente”.
En este proceso ha contado con el apoyo de su suegro, Antonio Martínez, quien le proporcionó todas las pieles para la realización de las obras. “Estoy profundamente agradecida. Este trabajo me ha devuelto la paz interior, y además ha servido para apoyar una causa que considero preciosa”.
El futuro: seguir pintando con el alma
Sobre si volverá a pintar, Ana lo tiene claro: “Sí, totalmente”. Para ella, el arte ha sido mucho más que una actividad creativa: ha sido un salvavidas. “La exposición ha sido una cura, y repetiría la experiencia sin dudarlo”.
«ALMA» no es solo una exposición; es el testimonio de una mujer que transforma el dolor en belleza, que convierte su historia en arte y su arte en ayuda. Una muestra que toca el alma, y no deja indiferente.
Más historias
Verbena de San Jorge en el Centro Interparroquial San José.
Los artistas de Baena Pepe Cañete y Paco Ariza exponen en la muestra “El bodegón en la pintura cordobesa contemporánea”
La SER, líder indiscutible con 4.592.000 oyentes