ALIPA-Cañete propone dedicar una calle de la Almedina a Rafael Ruiz Arjona

Homenaje a Rafael Ruiz en la Casa de la Cultura

El reconocimiento a quien fue considerado «el guardián de la memoria de Baena» toma fuerza tras su reciente fallecimiento

La figura de Rafael Ruiz Arjona continúa muy presente en la vida cultural de Baena. Apenas unos días después de conocerse su fallecimiento, durante la presentación de la novela Al-Ándalus. Yénesis, celebrada en el Centro Cultural ALIPA-Cañete, surgió públicamente una propuesta que venía gestándose desde hace tiempo: dedicar una calle o plaza de la Almedina a quien dedicó buena parte de su vida a investigar, documentar y difundir la historia de la ciudad.

La iniciativa fue planteada por el presidente de ALIPA-Cañete, Pepe Cañete Martínez, durante su intervención inicial en el acto cultural. Al hacer referencia al homenaje que la asociación tributó a Rafael Ruiz Arjona el pasado mes de noviembre, recordó que ya entonces se puso sobre la mesa la conveniencia de perpetuar su memoria en el callejero de Baena.

«Nosotros ya propusimos una plaza o una calle en la Almedina para Rafael Ruiz Arjona», señaló Cañete, quien definió nuevamente al investigador y fotógrafo como «el guardián de la Almedina» y «el historiador de la Almedina».

No se trata de una propuesta casual. La vinculación de Rafael Ruiz Arjona con el barrio histórico de Baena fue absoluta. Pocas personas han contribuido tanto a documentar y preservar la memoria visual y documental de este enclave urbano que constituye el origen histórico de la ciudad.

La petición encuentra una sólida justificación en la trayectoria de quien fue uno de los principales investigadores locales de las últimas décadas.

Escritor, fotógrafo, documentalista e investigador incansable, Rafael Ruiz Arjona dedicó buena parte de su vida a rescatar documentos, recopilar fotografías antiguas y estudiar los acontecimientos que han conformado la identidad de Baena.

Su obra más conocida, Baena, testimonio de su historia, continúa siendo una referencia imprescindible para quienes desean conocer el pasado de la localidad. Sin embargo, su legado va mucho más allá de esta publicación.

Durante años recorrió archivos, consultó documentos históricos y reunió un valioso fondo fotográfico que hoy constituye una fuente fundamental para comprender la evolución urbana, social y cultural de Baena.

Especialmente significativa fue su labor en la Almedina. Sus fotografías en blanco y negro inmortalizaron calles, plazas, viviendas, personajes populares y rincones que han desaparecido o se han transformado con el paso del tiempo.

Gracias a su trabajo, generaciones presentes y futuras pueden contemplar una Baena que de otro modo habría quedado sepultada por el olvido.

El reconocimiento en vida

La propuesta de dedicarle una calle cobra aún más sentido si se tiene en cuenta el reconocimiento que recibió en vida.

El pasado mes de noviembre, ALIPA-Cañete organizó un amplio homenaje en su honor que incluyó una exposición fotográfica, la publicación de un estudio sobre su trayectoria y diversos actos culturales destinados a poner en valor su aportación a la historia local.

Aquella iniciativa permitió que el propio Rafael Ruiz Arjona pudiera recibir el cariño y el agradecimiento de sus paisanos.

La respuesta de la alcaldesa

La propuesta encontró una respuesta favorable por parte de la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, quien intervino en el mismo acto.

Tras expresar públicamente su pésame a la familia y recordar la importancia de Rafael Ruiz Arjona para la historia local, la regidora reconoció la trascendencia de su legado.

«Rafael Ruiz Arjona era uno de nuestros paisanos que mejor ha sabido inmortalizar la Almedina y deja una gran huella en Baena», afirmó.

La alcaldesa destacó igualmente el valor patrimonial del barrio histórico baenense y la necesidad de seguir poniendo en valor su riqueza cultural.

Fue precisamente en ese contexto cuando recogió públicamente la propuesta formulada por ALIPA-Cañete, «tendremos que recoger ese guante que nos han lanzado Pepe y, del mismo modo que recientemente se ha reconocido a otras personalidades de nuestra ciudad, en un futuro no muy lejano tendremos que rotular también el nombre de Rafael Ruiz Arjona», manifestó.

Sus palabras fueron recibidas con satisfacción por los asistentes, interpretándose como un respaldo institucional a una iniciativa que, sin duda alguna, contará con  gran consenso en los ámbitos culturales de la localidad.

Un reconocimiento merecido

La posible incorporación del nombre de Rafael Ruiz Arjona al callejero de Baena supondría un reconocimiento permanente a una figura que hizo de la investigación histórica una auténtica vocación de servicio público.

Quienes lo conocieron coinciden en destacar no solo su capacidad de trabajo, sino también su generosidad a la hora de compartir conocimientos, documentos y fotografías con investigadores, asociaciones y vecinos.

Fue, como lo definieron durante el homenaje organizado por ALIPA-Cañete, un auténtico custodio de la memoria colectiva.

En una época en la que la inmediatez amenaza con borrar los recuerdos, Rafael Ruiz Arjona dedicó su vida precisamente a lo contrario, a conservarlos.

Por ello, la propuesta de dedicarle una calle en la Almedina no se entiende únicamente como un homenaje personal, representa también un reconocimiento a todos aquellos hombres y mujeres que, desde la investigación, la cultura y el amor por su pueblo, trabajan para que las futuras generaciones conozcan de dónde vienen.

La ciudad de Baena tiene una deuda de gratitud con quienes han contribuido a preservar su historia. Entre ellos, el nombre de Rafael Ruiz Arjona ocupa ya un lugar destacado.

Si finalmente la propuesta llega a materializarse, no será solo una placa en una esquina, será un símbolo permanente del compromiso de un hombre que convirtió la memoria de Baena en la tarea más importante de su vida

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