Alfredo Castro Bujalance
La inteligencia artificial suele ocupar titulares por sus avances tecnológicos o por los debates que genera sobre el futuro del trabajo. Sin embargo, también está abriendo nuevas oportunidades para personas que, lejos de la vida laboral, encuentran en esta herramienta una forma de seguir aprendiendo y de compartir con los demás los conocimientos acumulados durante toda una vida. Es el caso del baenense Alfredo Castro Bujalance, quien ha convertido su tiempo de jubilación en un proyecto de divulgación histórica a través de pequeños vídeos sobre Baena que difunde por redes sociales y WhatsApp.
La jubilación ya no significa para muchas personas poner punto final a una vida activa. Cada vez son más quienes aprovechan ese tiempo para recuperar inquietudes, adquirir nuevos conocimientos o embarcarse en proyectos que durante años quedaron aparcados por falta de tiempo.
En ese grupo se encuentra Alfredo Castro Bujalance, vecino de Baena, que ha decidido adentrarse en el mundo de la inteligencia artificial para hacer algo que siempre le ha apasionado: divulgar la historia de su pueblo.
Lo curioso de su iniciativa es que rompe con uno de los grandes tópicos que rodean a esta tecnología. Frente a quienes piensan que la inteligencia artificial sustituye el trabajo de las personas, Alfredo demuestra exactamente lo contrario: detrás de cada uno de sus vídeos hay muchas horas de lectura, documentación, reflexión y elaboración de contenidos.
«No pretendo hacer la gran historia de Baena», explica con humildad. «Es una aportación mía a la historia, sobre todo de una forma que yo creo que la gente joven, que no está mucho por la lectura, pero sí por las redes sociales, pueda conocer algunos detalles de la historia de Baena que muchas veces son desconocidos.»
Su objetivo no es escribir un tratado histórico, sino despertar la curiosidad de quienes consumen la información de otra manera. Si antes el conocimiento se transmitía principalmente a través de los libros, hoy también puede llegar mediante un vídeo de pocos minutos que cualquier persona recibe en su teléfono móvil.
La inteligencia artificial no sustituye el conocimiento
Uno de los aspectos más interesantes de la experiencia de Alfredo es la naturalidad con la que habla de la inteligencia artificial.
Lejos de verla como una amenaza, la considera una herramienta que amplía sus posibilidades creativas, «en primer lugar hay que crear un guion de lo que quieres contar, después hay que buscar información en libros de historia, por internet y en distintas fuentes para darle contenido. Luego viene el trabajo de incorporar imágenes, vídeos y convertir los textos en voz con ayuda de la inteligencia artificial.»
Añade una reflexión que resume perfectamente el papel que desempeña esta tecnología, «con la capacidad que tengo, más artística que técnica, yo no podría hacer eso sin la ayuda de la inteligencia artificial, esta ayuda me permite dar a conocer algunas cosas que quiero compartir.»
Sus palabras reflejan una realidad que muchas veces pasa desapercibida. La inteligencia artificial no sustituye el conocimiento humano. No investiga por sí sola, no selecciona los hechos históricos ni decide qué contar. Todo eso sigue dependiendo de la persona que está detrás del proyecto.
La tecnología facilita procesos, acelera tareas y ofrece nuevas posibilidades creativas, pero las ideas, la documentación, el criterio y el mensaje continúan siendo plenamente humanos.
Recuperar una historia que no debe olvidarse
Los vídeos ya han despertado el interés de muchos vecinos e incluso han generado conversaciones sobre algunos episodios de la historia local, «cuando publiqué el vídeo sobre la batalla de Lucena y San Jorge, mucha gente me decía que estaba equivocado, que San Jorge no era el patrón de Baena. El patrón más querido es Jesús Nazareno, pero históricamente el patrón de Baena es San Jorge. Son cosas que se van olvidando y es una manera de que, por lo menos, se conozcan.»
Precisamente esa capacidad para suscitar interés es uno de los grandes logros de esta iniciativa.
Porque divulgar no consiste únicamente en transmitir datos, sino también en despertar preguntas y animar a seguir investigando.
Cinco capítulos y nuevos proyectos
Hasta el momento ha elaborado cinco capítulos que recorren la evolución histórica de Baena.
El primero está dedicado a la época íbera y romana, el segundo aborda el periodo musulmán, el tercero se centra en la incorporación de Baena al Reino de Castilla, el cuarto analiza la transición desde la Edad Media hasta la Edad Moderna; y el quinto llega hasta la época contemporánea, repasando la evolución económica y social del municipio.
Además, ya trabaja en una nueva entrega dedicada a los personajes históricos de Baena, entre ellos Federico García Lorca
Aprender no tiene edad
Decir que quizá la mayor enseñanza que deja esta historia no sea únicamente la serie de vídeos sobre Baena y personajes de la historia. Su verdadero valor reside en demostrar que la curiosidad tampoco se jubila.
Mientras el debate público se centra muchas veces en los riesgos de la inteligencia artificial, Alfredo Castro Bujalance ofrece una visión diferente: la de una persona que ha decidido aprender una tecnología completamente nueva para seguir haciendo lo que siempre le ha gustado, divulgar, enseñar y compartir conocimientos.
Historias como esta recuerdan que la inteligencia artificial no entiende de edades. Lo verdaderamente importante sigue siendo la actitud de quien la utiliza.
Porque nunca es tarde para aprender algo nuevo, y mucho menos para poner ese aprendizaje al servicio de los demás. Esa es, probablemente, la mejor lección que deja este jubilado baenense, que ha encontrado en la tecnología una aliada para mantener viva la historia de su pueblo y acercarla a las nuevas generaciones.
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