Homenaje a Vicente Mejías González
La Casa de la Cultura de Albendín acogió un emotivo acto con motivo de la jubilación de Vicente Mejía González, director del Colegio Público Santa María, tras más de dos décadas al frente del centro educativo. Un acto cargado de recuerdos, reconocimiento y palabras sinceras, en el que intervino el alcalde pedáneo de Albendín, José Andrés García Malagón, quien ofreció un discurso profundamente humano y personal.
“Hoy estamos aquí porque nos une algo más que intereses”, comenzó señalando el alcalde pedáneo, quien reconoció que muchos pensaban que este momento no llegaría nunca. “Cuántas veces lo has dicho, Vicente, lo de que te ibas a jubilar, y cuántas veces te hemos dicho que todavía quedaban muchos desafíos y muchos objetivos por conseguir”, recordó.
García Malagón subrayó la dificultad de resumir una trayectoria tan extensa. “Veintinueve años de entrega no se resumen en unos pocos minutos. ¿Cómo se condensa una vida entera dedicada a la enseñanza, a la dirección y, sobre todo, a que Albendín sea un lugar mejor a través de la educación?”, se preguntó ante los asistentes.
Durante su intervención, destacó que durante más de 20 años Vicente Mejías ha estado al frente del centro, viendo pasar por sus aulas a generaciones enteras. “Has visto entrar a niños y niñas que apenas sabían abrocharse los zapatos y los has visto salir convertidos en hombres y mujeres con una sólida base para encaminar sus vidas”, afirmó.
Para el alcalde pedáneo, el colegio nunca fue solo un edificio para Vicente. “Para muchos el colegio puede ser un simple inmueble, pero para ti siempre ha sido un ente: un lugar de aprendizaje, de valores, de desarrollo, de creación, de solidaridad y de sensibilidad”. Reconoció que el camino no siempre fue fácil, que hubo momentos tranquilos y también “muchas tormentas”, pero con una idea siempre, “que ningún niño ni ninguna niña se quedara atrás”.
García Malagón puso en valor el carácter abierto del director. “Tu despacho nunca ha sido un lugar cerrado, sino un espacio de escucha, de soluciones y de proyectos” y añadió que si algo define estos años no es la burocracia ni los logros administrativos, sino “tu compromiso humano”.
“No solo has tenido alumnos, has tenido personas con nombres, apellidos e historias”, continuó, destacando la capacidad de Vicente Mejías para comprender el estado emocional de cada niño y niña, así como las preocupaciones de sus familias. “Has sido capaz no solo de educar mentes, sino de rescatar situaciones, de sanar una autoestima o tender una mano a una familia en apuros”.
El discurso tuvo también un marcado tono personal. El alcalde pedáneo reconoció su doble papel, institucional y de amistad. “No estoy aquí solo como alcalde, también estoy como amigo”, recordó, aludiendo a las muchas conversaciones, discusiones y proyectos compartidos, tanto en el ámbito educativo como en el cultural y teatral.
En este sentido, destacó la faceta artística de Vicente Mejías. “Has sabido dirigir no solo un colegio, sino también sueños y escenas”, comparando su labor como director teatral con su manera de gestionar la educación. “Has sabido poner la luz donde hacía falta para que nadie se quedara fuera de plano y para que el resultado final hiciera sentirse orgulloso a todos”.
García Malagón resaltó también su compromiso con Albendín. “Aunque no tengas los ocho apellidos pansiverdes, lo eres por derecho del corazón y por méritos propios”, afirmó, agradeciendo su implicación constante con el pueblo y su gente.
Citando una conocida reflexión sobre la educación, el alcalde señaló que “educar no es llenar un jarrón, sino encender un fuego”, asegurando que Vicente Mejías se marcha “con la satisfacción de haber provocado un incendio de curiosidad y de valores en cientos de jóvenes”.
En la parte final de su intervención, el alcalde pedáneo dio las gracias en nombre del municipio, “como alcalde, gracias por tu lealtad institucional y por no rendirte nunca; como padre, gracias por cuidar el colegio como si fuera tu casa y como amigo, gracias por las risas, la paciencia y por demostrar que se puede ser un gran maestro sin perder la humanidad”.
García Malagón concluyó con un mensaje de futuro, “para ti se cierran ciclos, pero como en una buena obra de teatro, esto no es el final, es solo un cambio de acto” y recordó a alumnos y docentes que, aunque se despide como director, “no lo hacemos como maestro”.
Mirian Jiménez “gracias por transmitir valores como el respeto, la convivencia y el amor por nuestras raíces”.
El acto continuó con las intervenciones de la representante del AMPA, Mirian Jiménez Vizcaíno y de la jefa de estudios, Aurora Trujillo Pulido quien asumirá la dirección del centro. Dos intervenciones cargadas de emoción, gratitud y reconocimiento a una trayectoria que ha marcado profundamente a la comunidad educativa y al propio municipio.
La representante del AMPA tomó la palabra dirigiéndose a todos los asistentes. “Hoy no es un día cualquiera para el Colegio Santa María de Albendín”, afirmó, subrayando que el acto servía para despedir a “una persona que no solo ha sido el director de las escuelas, sino también una parte muy importante de la vida educativa y social de esta comunidad”.
Desde el AMPA quiso trasladar un agradecimiento explícito, “queremos expresar nuestro agradecimiento más sincero por todos estos años de dedicación y compromiso”, señalando que en un centro como el de Albendín “la labor de un director va mucho más allá de la gestión académica”.
La portavoz destacó el papel central de la escuela en el pueblo. “Aquí la escuela es una parte muy importante de nuestro pueblo y Vicente ha sabido cuidarla, defenderla y hacerla crecer con cercanía, esfuerzo y vocación”. Recordó su implicación diaria, “conociendo a cada niño y cada niña por su nombre, escuchando a las familias, apoyando al profesorado y buscando soluciones”, incluso con anécdotas.
“Has demostrado que con implicación y trabajo en equipo se puede ofrecer una educación de calidad”, agradeciendo su apuesta por el futuro del centro, “por abrir la escuela al pueblo con tantos proyectos creativos y por transmitir valores como el respeto, la convivencia y el amor por nuestras raíces”.
Concluyó manifestando que “hoy nos despedimos con emoción, pero con orgullo por todo lo compartido. En nombre de todas las familias del AMPA y, sobre todo, de los niños y niñas del colegio, gracias por todo, Vicente. El Colegio Santa María de Albendín y este pueblo siempre serán tu casa”. También tuvo palabras de apoyo para Aurora, futura directora, “para que cuente siempre con el AMPA, igual que lo hemos hecho con Vicente”.
Aurora Trujillo “nuestra historia y la de parte de este pueblo la has escrito con mayúsculas. Gracias por todo, Vicente”.
A continuación, tomó la palabra Aurora Trujillo, hasta ahora jefa de estudios y próxima directora del centro, encargada de cerrar el acto “querido compañero, hoy, en horario escolar, estamos aquí no para dar lecciones de geografía e historia, sino para recibir cariño”, expresó, explicando que el homenaje era una forma de devolver “un poquito de todo ese tiempo y pasión que nos has regalado”.
“Hoy no solo despedimos a un director, despedimos a una institución del Colegio Santa María de Albendín”, afirmó con emoción. Recordó el inicio de su trayectoria en el centro: “Tu historia aquí comenzó en 1984, estuviste como maestro hasta 1997, luego como secretario del equipo directivo y desde 2004 has llevado el timón con una templanza y una dedicación admirables”.
Aurora resalto cómo Vicente Mejías ha sido testigo del paso de generaciones enteras. “Años viendo crecer a niños que hoy, convertidos en hombres y mujeres, vuelven al colegio como padres, dejándote lo más preciado que tienen: sus hijos”.
En su intervención incidió en su faceta docente, “eres ese profesor de Geografía e Historia que no solo explicaba el pasado, sino que ayudaba a entender el presente”, y también su dimensión artística, “eres maestro de la vida y maestro de la escena”.
Recordó cómo el teatro y proyectos emblemáticos lograron algo especial, “a través del teatro y de esa obra que llevas grabada, lograste unir a toda una comunidad educativa, nos sacaste del aula para subirnos a las tablas y nos enseñaste que la educación también es emoción”.
“El video que hemos visto hoy y las palabras de tus alumnos son solo una pequeña muestra de todo lo que has sembrado”, afirmó, señalando que su legado permanece “en cada rincón de este colegio, en el agradecimiento de tantos compañeros y compañeras y en el cariño de toda la comunidad educativa”.
Aurora finalizó con un mensaje “gracias por enseñarnos que dirigir un colegio no es solo gestionar papeles, sino cuidar de las personas. Este colegio siempre será tu casa. Disfruta de esta merecida jubilación, porque nuestra historia y la de parte de este pueblo la has escrito con mayúsculas. Gracias por todo, Vicente”.
Vicente Mejías González reivindica la vocación docente y el valor de la comunidad educativa
Visiblemente emocionado, Vicente Mejías comenzó confesando que desconocía la sorpresa para a continuación decir que “ser maestro, más que mi profesión, que lo ha sido, también ha sido mi vocación”, afirmó, recordando que a lo largo de su trayectoria ha tenido “la enorme suerte de poder trabajar codo con codo con compañeros y compañeras maravillosos que dejan huella en la vida”. Subrayó además cómo muchas de esas relaciones profesionales terminaron convirtiéndose en amistades que guarda “en el corazón y en la memoria”, con un recuerdo especial para quienes ya no están.
Uno de los momentos más emotivos de su intervención fue cuando recordó su relación con el alumnado a lo largo de generaciones. “siempre he dicho que he tenido la enorme suerte de poder dar clase al nieto, al padre y a la abuela”, expresó, agradeciendo a “toda la comunidad educativa de Albendín porque me ha acogido como un auténtico hijo, me ha protegido y me ha dado la oportunidad de desarrollar sueños, emociones e inquietudes”.
Vicente Mejías también tuvo palabras de reconocimiento para las distintas corporaciones municipales, “muchas gracias a los diferentes alcaldes que hemos tenido, que siempre han estado al pie del cañón, protegiendo y ayudando a nuestro colegio y participando en cuantas iniciativas hemos tenido”. Igualmente agradeció “a todos los alumnos por el respeto que siempre nos han tenido” y al claustro, al que definió sin dudar como “el mejor claustro del mundo”.
En su despedida, explicó que la decisión de jubilarse no solo obedece a la edad, “es verdad que durante muchísimo tiempo he dicho que había llegado el momento, pero el corazón te dice muchas veces cuándo hay que parar y dejar paso a nuevos proyectos, a nuevas inquietudes y a nueva gente”, defendiendo la importancia del relevo generacional para que los centros educativos sigan avanzando.
Con firmeza y convicción, reiteró una idea que ha guiado toda su carrera, “nosotros somos maestros y maestras y existimos porque existen nuestros niños. Ellos son el fin último, nuestros alumnos y alumnas merecen todo el apoyo, todo el respeto y todo el esfuerzo que podamos darles”. En ese mismo mensaje, también apeló al respeto hacia el profesorado, recordando que “siempre buscamos lo mejor para vosotros y tratamos de daros lo mejor que tenemos de nosotros mismos”.
Vicente Mejías reivindicó el papel del colegio como pilar del municipio, “el Ayuntamiento tiene que estar siempre al pie del cañón con nuestro colegio, porque somos el centro cultural más importante y la base de las futuras generaciones”, recordando que en la escuela “no solo se enseña Geografía, Historia o Matemáticas, también se enseñan normas y valores sociales imprescindibles para la convivencia futura”.
Antes de concluir, se dirigió especialmente a los alumnos y alumnas. “nada se consigue sin esfuerzo. Creed en vuestros sueños, creed en vuestras posibilidades, creed en vosotros mismos y luchad por ello”. Con emoción, dijo que no se despedía definitivamente, “no me despido de vosotros, simplemente os digo hasta luego, ha sido un placer trabajar con todos y con todas”.
Finalmente, tuvo palabras de apoyo para Aurora Trujillo, quien asumirá la dirección del centro, “os pido para ella comprensión, apoyo y esfuerzo, porque va a dirigir el colegio de una manera genial, es una grandísima profesional y tiene cualidades más que de sobra”. No olvidó agradecer al AMPA y a las familias, lamentando no haberlo hecho antes y destacando su respaldo constante.
El acto concluyó entre aplausos y emoción, reflejo del profundo cariño y respeto que Vicente Mejías González ha sembrado durante toda una vida dedicada a la educación y al servicio de Albendín.
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