Belén López, presidenta de ACORA
La presidenta de la Asociación de Almazaras Industriales de Córdoba (ACORA) advierte de las dificultades que afronta el sector y pide medidas para garantizar la estabilidad de la producción y el futuro del medio rural
La presidenta de la Asociación de Almazaras Industriales de Córdoba (ACORA), Belén Luque, ha señalado la necesidad de reforzar la colaboración con las administraciones públicas, especialmente con la Junta de Andalucía, para abordar los principales problemas que afectan al sector oleícola. La dirigente recordó que la organización representa a unas 70 o 75 almazaras privadas de la provincia, responsables de aproximadamente la mitad de la producción industrial cordobesa.
Según explicó, la relación con la administración autonómica existe y es constante, aunque no siempre se traduce en soluciones concretas, “es una relación fluida porque es verdad que tenemos mucho contacto, no siempre nos hacen caso, de hecho, muchas veces no nos hacen caso, pero es cierto que conocen nuestra problemática”.
Defensa del sector y del empleo rural
Luque subrayó que las reivindicaciones que plantea la asociación no responden únicamente a intereses empresariales, sino al conjunto del sector y al futuro del mundo rural, “intentamos hacer ver que lo que nosotros luchamos por el sector no es solo luchar por una empresa privada ni porque nos queramos hacer muy ricos, es porque nuestro sector en conjunto sea lo más potente y sobre todo que dé trabajo y fije población en las zonas rurales, que es lo que nos interesa a todos”.
En este sentido, recordó que la provincia de Córdoba ocupa una posición importante dentro de la producción de aceite de oliva en España, siendo una de las principales zonas productoras.
Variabilidad de las cosechas y estabilidad de precios
Entre los principales problemas del sector, la presidenta de ACORA destacó la gran variabilidad de las cosechas, una circunstancia que afecta directamente a la estabilidad del mercado, “tenemos un montón de problemáticas, por un lado, están las producciones, ha habido años de 780.000 toneladas y otros de 1.500.000 o 1.600.000, y esa variabilidad hace que haya unos picos de precio que ni son buenos para el consumidor ni para nadie”.
A su juicio, el objetivo debe ser lograr un equilibrio en toda la cadena de valor del aceite de oliva, “necesitamos un sector donde todos los eslabones de la cadena ganen dinero, que sea interesante para todos”.
A esta situación se suman factores como el cambio climático, que ya está afectando al comportamiento de las cosechas, “tenemos el tema del cambio climático y las circunstancias que conlleva, pero hay que intentar amortiguarlo lo más posible”, indicó.
Críticas a la Ley de la Cadena Alimentaria
Otro de los asuntos que preocupa al sector es la aplicación de la Ley de la Cadena Alimentaria, especialmente en lo relativo a los plazos de pago a los agricultores, “en teoría deberíamos liquidar a los agricultores a los 30 días de la entrega de la aceituna, cosa que es completamente inviable”, explicó.
Según Luque, esta obligación puede generar efectos negativos para los propios productores, “lo más interesante es que el agricultor haga con su economía lo que quiera, que liquide la aceituna cuando le dé la gana”.
La presidenta de ACORA advirtió de que aplicar la norma de forma estricta podría provocar distorsiones en el mercado, “si siguiéramos la ley al pie de la letra, todos tendrían que liquidar la aceituna entre noviembre y enero, con lo cual el precio no sería nada interesante”.
Preocupación por los costes y el comercio exterior
A estas dificultades se suman los problemas derivados del aumento de costes y las tensiones en el comercio internacional, que afectan directamente a la exportación del aceite de oliva, “es un momento muy incipiente, pero puede afectar muchísimo a todos los sectores que exportamos”, señaló.
Luque apuntó especialmente al encarecimiento del transporte y a las dificultades logísticas, “el encarecimiento y la dificultad para sacar la mercancía son dos cuestiones fundamentales”.
También se refirió a los problemas que afrontan los agricultores en el campo debido al aumento del precio de los combustibles y de los tratamientos agrícolas, “los agricultores no pueden ni hacer tratamientos si los precios del gasoil siguen como están”, advirtió.
Desde ACORA insisten en que el sector del aceite de oliva es uno de los pilares económicos del medio rural cordobés y que su estabilidad resulta fundamental para el empleo y la fijación de población.
Por ello, la asociación reclama a las administraciones públicas, especialmente a la Junta de Andalucía, una mayor atención a las necesidades del sector para afrontar los retos que plantea el mercado, el cambio climático y la evolución de la producción en los próximos años
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