A un buen discípulo

Sabemos que el episodio que está viviendo en estos días quiere que pase, sin que nadie sepa porqué, sin darle mucha difusión a través de los medios de comunicación o en las redes sociales, pero a nosotros nos parece que este gesto altruista, sin ningún tipo de interés, debe ser conocido.
Nuestro protagonista es Recadero Aguilar, hombre sencillo, servicial, “cofrade”. Se emociona cuando habla de Jesús Nazareno, “de su Padre Jesús”, de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que en estos días se encuentra en Santa María la Mayor.
Lejos de polémicas estériles sobre su traslado a Santa María la Mayor o la conveniencia o no de la celebración de los actos y cultos con motivo de la Festividad del Día de Jesús o del trabajo encomiable de la actual Junta Directica y, por consiguiente. de toda la Cofradía que en cabildo tomó la decisión, acertada para unos y para otros no, de realizar los cultos en honor del patrón de Baena, hoy tenemos que alegrarnos que hombres como Recadero den un paso al frente y colaboren, sin pedir nada a cambio, como lo está haciendo en estos días.
Dice que no está solo, que no tiene miedo de mirar para atrás, que está con el mejor de los amigos, que no sabe lo que es el tiempo o mejor dicho que se le va su tiempo. Y es que Recadero pasa las noches al lado de su Nazareno en Santa María la Mayor, a puerta cerrada, en el silencio de la noche. Él es uno de los doce elegidos en la Hermandad de los Apóstoles de la cofradía y, quizás por ello, no ha dudo en ofrecerse cuando ha tenido la oportunidad de estar “al lado de su Jesús”, como buen discípulo.
Si importante es el servicio que está prestando, no menos importante es saber que en esos momentos de reflexión, de contacto directo con su “Jesús Nazareno” pide, sin que nadie lo sepa, por el bien de todos los baenenses. Gracias amigo.

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