Inicio oficial de la visita del obispo de la Diócesis de Córdoba al Arciprestazgo Baena Castro del Río
El obispo de Córdoba comenzó los días 9 y 10 de enero en Nueva Carteya la visita pastoral al arciprestazgo Baena–Castro del Río, que integra ocho municipios y dos pedanías de la Campiña y la Subbética. La apertura oficial tuvo lugar el sábado 10 de enero en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Baena, con una eucaristía presidida por el prelado y arropada por fieles, sacerdotes y autoridades.
El arciprestazgo de Baena–Castro del Río, integrado por los municipios de Espejo, Castro del Río, Nueva Carteya, Doña Mencía, Zuheros, Luque, Baena, Valenzuela y las pedanías de Albendín y Llano del Espinar, acogió el inicio de la visita pastoral de monseñor Jesús Fernández, obispo de Córdoba, una cita eclesial de especial relevancia para la vida de las parroquias y de la comunidad cristiana.
Aunque los primeros encuentros se desarrollaron en Nueva Carteya los días 9 y 10 de enero, la apertura oficial de la visita pastoral tuvo lugar en la tarde del sábado 10 de enero, a las 19:00 horas, en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Baena, donde el obispo presidió la eucaristía que marcó el comienzo oficial de su recorrido por el arciprestazgo y que contó con la presencia de la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano y de los alcaldes de Castro del Río, Julio Criado; Luque, Francisco Javier Ordoñez, así como de la pedanía de Albendin, José Andrés García.
Palabras de bienvenida del arcipreste
Antes del inicio de la celebración, el arcipreste y párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, Jesús Joaquín Corredor, dio la bienvenida al obispo con un mensaje con un marcado sentido pastoral y eclesial.
“Para nosotros es motivo de profunda alegría y gratitud acogerle en esta visita pastoral, signo visible de la comunión que une a esta porción del Pueblo de Dios con su Pastor”, expresó. Subrayó que la presencia del obispo no era un mero acto institucional, sino “un verdadero acontecimiento de gracia, en el que Cristo mismo sale al encuentro de sus comunidades”.
El arcipreste destacó que monseñor Jesús Fernández llegaba “como Padre, Maestro y Testigo de la fe, dispuesto a escuchar, animar y confirmar a sus hijos en el seguimiento del Señor”, y aseguró que las comunidades parroquiales se presentaban ante él “con sinceridad y confianza, sabiendo que caminamos bajo la acción del Espíritu Santo”.
Concluyó deseando que la visita fuera fecunda, “que fortalezca a los sacerdotes en su ministerio, anime a los laicos en su corresponsabilidad y haga de nuestras 12 parroquias comunidades vivas, orantes y abiertas a los más necesitados, sea bienvenido a su casa, caminamos con usted, rezamos por usted y nos ponemos a su disposición”.
Una homilía marcada por el Bautismo del Señor y la misión pastoral
En su homilía, monseñor Jesús Fernández enmarcó el inicio de la visita pastoral en la celebración litúrgica del Bautismo del Señor, recordando que Jesucristo, “hecho hombre por obra del Espíritu Santo, nacido en un contexto de extrema fragilidad y pobreza”, quiso mostrar su cercanía “especialmente a los pobres y a los que sufren”.
El obispo explicó que esta celebración coincidía con el inicio de su primera visita pastoral sistemática desde su llegada a la Diócesis de Córdoba, “es el primer arciprestazgo que visito de forma profunda, amplia y dedicando tiempo al conocimiento de las personas”, señaló, tras recordar que el día anterior y el mismo día del inicio con la eucaristía había estado ya en Nueva Carteya.
Siguiendo el ejemplo de Jesús, manifestó su deseo de “acercarse a todas las parroquias, a las 12 parroquias y a sus instituciones más significativas”, incluyendo catequesis, liturgia, piedad popular, acción caritativa y realidades sociales, económicas y culturales. “Pero, sobre todo, deseo encontrarme con las personas”, afirmó, destacando su cercanía con los sacerdotes, religiosos y laicos.
Refiriéndose al Bautismo de Jesús, explicó que el Señor, aun sin pecado, quiso bautizarse “para mostrar su solidaridad con los pecadores y cargar sobre sus hombros el pecado del mundo”. A partir de ahí, recordó que también los cristianos están llamados a redescubrir su identidad, “por el bautismo hemos sido hechos hijos de Dios, no hay dignidad más grande que esta”.
En su homilía invitó a los fieles a interiorizar las palabras del Padre, “tú eres mi hijo amado”, subrayando que “no se lo dice solo a cada persona, sino a toda la comunidad”. Desde esa conciencia, animó a construir parroquias “abiertas, acogedoras, misioneras y especialmente cercanas a los pobres y a las nuevas pobrezas: la soledad, las adicciones, el olvido de Dios”.
Agradecimientos
Al finalizar la eucaristía, el obispo expresó su agradecimiento “a todos por la presencia y la acogida”, citando de manera especial a los sacerdotes, autoridades, fieles y parroquias del arciprestazgo. “Este templo hoy parecía una catedral de la diócesis”, afirmó, al ver la participación.
Agradeció de forma particular al arcipreste Jesús Joaquín Corredor, al equipo parroquial y a todas las instituciones presentes, animando a vivir la visita pastoral como “un momento para acompañar en la fe, vivir una experiencia de fraternidad y de esperanza, caminando juntos hacia el futuro”.
La visita pastoral, en palabras del obispo
En una entrevista posterior concedida a Cancionero, monseñor Jesús Fernández relató su experiencia en Nueva Carteya, donde mantuvo encuentros con grupos de Cáritas, Manos Unidas, catequesis, cofradías, personas mayores, discapacitados y realidades económicas como cooperativas y empresas.
“La visita pastoral, para un obispo, es como volver a ser párroco”, confesó. “Nos permite un contacto directo con la gente, ver el dolor, la fragilidad, pero también la bondad y la solidaridad, nos llena de verdad el corazón y nos da mucha esperanza también a nosotros porque hay mucho bien en el mundo y mucha gente buena que ayuda a los demás”.
Sobre el mensaje central de la visita, explicó que su referencia es siempre Jesús de Nazaret, “anunciar la buena noticia a los pobres, liberar a los oprimidos y curar a los enfermos”, sin olvidar la dimensión espiritual, “el encuentro con Cristo es lo que trae la verdadera alegría y esperanza al mundo”.
Preguntado por cómo se ha encontrado la Diócesis de Córdoba ha comentado que, con respecto a su anterior destino, la Diócesis de Astorga, es un territorio con mucha vitalidad, “aquí hay más vida, más niños, más jóvenes, más actividad económica, he encontrado una buena acogida, mucha alegría, mucha iniciativa y también fe”, subrayando el papel de las cofradías y la implicación laical, “muy numerosas y activas”
Con la visita pastoral al arciprestazgo Baena–Castro del Río, monseñor Jesús Fernández inició un camino de encuentro, escucha y acompañamiento que se prolongará durante los próximos meses por las parroquias y las distintas comunidades de la Diócesis de Córdoba.
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